A pagar deudas: dos de cada tres hogares argentinos se quedan sin efectivo antes del día 20 y recurren al crédito para llegar a fin de mes
El Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora, relevado en septiembre, describe un cuadro en el que el endeudamiento dejó de ser un instrumento de inversión para convertirse en un puente hacia el cobro siguiente; la clase baja y los menores de 40 son los más comprometidos, y el ochenta y dos por ciento siente que sus ingresos quedaron atrás de la inflación.
Vamos a los números. Un relevamiento del Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora, tomado en septiembre, arroja que dos de cada tres hogares argentinos agotan su dinero disponible antes del día 20 del mes; un tercio, en tanto, llega sin reservas al cierre del período, y apenas uno de cada diez consigue guardar algo. La fotografía, comparada con el mismo mes del año anterior, muestra que el crédito dejó de operar como herramienta de financiamiento de bienes durables y pasó a funcionar, en la mayoría de los casos, como un parche para sostener los gastos básicos hasta el próximo ingreso.
El crédito se usa para comer y pagar servicios, no para comprar
Del 56,2 por ciento de los encuestados que tomó deuda en los últimos seis meses, más de la mitad —el 55,1 por ciento— la destinó a pagar alimentos o gastos de salud, una proporción que se ubica muy por encima del promedio nacional de uso del crédito para consumo. Otro 21,3 por ciento la orientó a tarifas y servicios públicos, mientras que apenas el 11,8 por ciento pidió dinero prestado para adquirir bienes durables, rubro que históricamente concentraba el grueso del endeudamiento familiar. La inversión, en definitiva, se corrió del mapa de prioridades.
- Alimentos y salud: 55,1 por ciento de los créditos tomados en los últimos seis meses.
- Tarifas y servicios: 21,3 por ciento.
- Bienes durables: 11,8 por ciento.
La fractura por nivel de ingresos
En los sectores de menores recursos la situación se vuelve estructural. El 59,6 por ciento de la clase baja no llega siquiera al día 15, y el 83,3 por ciento no supera el día 20, cifras que contrastan con el 20 por ciento de la clase alta que tampoco alcanza el cierre del mes. En ese estrato bajo, dos de cada tres endeudados lo hicieron para cubrir necesidades esenciales, el 68,1 por ciento tomó deuda en el último semestre y el margen de ahorro es inferior al 1 por ciento. En la clase media, el 51,4 por ciento se queda sin ingresos antes de fin de mes, y entre quienes se endeudaron el destino más frecuente fueron los servicios (29 por ciento), una proporción más alta que en los otros dos estratos. En el segmento alto, en cambio, cuando se recurre al crédito, la mayoría lo hace para comprar bienes durables: el 63,4 por ciento de los casos.
Los menores de 40, la generación más presionada
El grupo de argentinos menores de 40 años carga con la presión más intensa: el 60,9 por ciento tomó deuda en los últimos seis meses, solo el 3 por ciento consigue ahorrar y el 72 por ciento no supera el día 20 con dinero disponible, un registro muy superior al promedio nacional. Sin reservas para imprevistos, cualquier gasto no planificado se transforma automáticamente en una nueva deuda, lo que configura un esquema en el que el ingreso del mes siguiente llega, en buena parte, comprometido por obligaciones contraídas para sobrevivir el anterior.
La encuesta, además, deja constancia de una percepción sostenida: el 81,8 por ciento de los consultados siente que sus ingresos no acompañaron a la inflación, y desde marzo esa sensación nunca bajó del 81 por ciento, con un pico del 87,4 por ciento en julio. En materia de intervención estatal frente a la morosidad, el 67 por ciento de los consultados espera algún tipo de acción oficial, y entre quienes la promueven la mayoría —el 61,3 por ciento— apunta a regular las condiciones de otorgamiento del crédito, mientras que solo el 7,5 por ciento pide directamente una condonación de deudas. Si la regulación avanza, el escenario probable es un encarecimiento del crédito al consumo y una contracción del financiamiento de bienes durables; si no avanza, el cuadro base sugiere que la dependencia de los hogares respecto del endeudamiento para sostenimiento básico seguirá siendo la nota dominante del mapa financiero familiar.
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