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VIE, 16 OCT 2026
Economía

Abrir un comercio en la Argentina: 40 puntos de brecha entre el municipio más amigable y el más hostil

El Índice FÁCIL Productivo 2026, elaborado por el IDESA con apoyo del BID, pasó por el quirófano administrativo a 30 ciudades del país. Tres de Febrero lidera, Pilar cierra el ranking, y la diferencia entre ambos extremos revela hasta qué punto la geografía define la suerte del que quiere emprender.

DG
Diego GallardoCarbón y energía · · lectura 3 min
Abrir un comercio en la Argentina: 40 puntos de brecha entre el municipio más amigable y el más hostil

Son 20,93 puntos contra 60,90. Entre uno y otro extremo, una distancia de 39,97 unidades que, traducida al lenguaje del contribuyente, significa la diferencia entre sacar una habilitación comercial en cuestión de días sentados frente a una pantalla o peregrinar durante semanas por ventanillas que parecen diseñadas para desalentar al más empecinado. El Índice FÁCIL Productivo 2026, difundido por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA) con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo, puso bajo la lupa los procedimientos administrativos de 30 municipios argentinos y el veredicto es tan elocuente como preocupante: abrir un negocio en la Argentina sigue dependiendo, en gran parte, del código postal.

El ranking, que ordena a las ciudades según la cantidad de obstáculos que interpone la administración local para habilitar un comercio, muestra a Tres de Febrero en lo más alto con 60,90 puntos. Lo escoltan la ciudad de Córdoba (59,03), la capital de Santa Fe (53,97), Luján (53,86) y Río Cuarto (52,70), las cinco jurisdicciones que superan el umbral de los 50 puntos y que, según el trabajo, ofrecen plataformas digitales funcionales, guías de trámite, opciones de pago en línea y canales de asistencia al solicitante. En el otro extremo del podio invertido aparecen Lanús (28,04), Quilmes (28,01), Avellaneda (25,86) y, en el último lugar, Pilar, con 20,93 puntos, el peor escenario para quien decida instalar un emprendimiento dentro de sus límites.

Burocracia con cara de contribuyente

El intendente de Tres de Febrero, Rodrigo Aybar, atribuyó la ubicación de su distrito a una decisión política deliberada. “Venimos trabajando para simplificar trámites, eliminar burocracia y hacer más accesible el inicio de un emprendimiento”, señaló, en un argumento que, por repetido, suele sonar hueco, pero que en este caso aparece respaldado por los números del relevamiento. No ocurre lo mismo en los municipios del conurbano bonaerense que cierran la tabla, donde la digitalización brilla por su ausencia o llega apenas a la superficie: algún formulario descargable, algún sistema de turnos que se cae cada lunes, pero ningún proceso que pueda completarse de principio a fin sin pisar una oficina.

El informe de IDESA advierte que la existencia de plataformas digitales no equivale automáticamente a un trámite cien por ciento remoto. En varios de los municipios mejor posicionados, el solicitante puede iniciar el expediente y hasta pagar la tasa por internet, pero termina topándose con pasos presenciales, verificaciones físicas o validaciones en papel que obligan a interrumpir la jornada laboral y malgastar horas en colas que, en demasiadas ocasiones, solo sirven para confirmar que falta un sello o una firma que nadie había mencionado.

  • 85 por ciento de los trámites relevados exigen documentación que el propio municipio ya tiene en sus archivos o que podría obtener a través del intercambio de datos con organismos provinciales o nacionales.
  • 70 por ciento de las ciudades evaluadas requieren, en promedio, más de tres gestiones previas antes de completar la habilitación.
  • Varios municipios del AMBA, entre los peor rankeados, todavía operan con sistemas de turnos presenciales, formularios en PDF no descargables y tasas que solo se pagan en bancos o entidades específicas.

La conclusión política es incómoda y, sin embargo, inevitable. Hace décadas que sucesivos gobiernos nacionales, sin distinción de signo, prometieron bajar los costos argentinos, simplificar la vida de quien produce y terminar con la alergia estatal hacia el que quiere trabajar. El índice de IDESA demuestra que, en materia de habilitaciones comerciales, aquella promesa sigue siendo, para la mayoría de los emprendedores, una cuenta pendiente que se paga con tiempo, con paciencia y con plata.

“La pregunta que el ranking deja flotando en el aire es tan simple como incómoda: ¿seguirá siendo Buenos Aires, la Capital y el conurbano que la rodea, el lugar donde peor se la pasa el que decide abrir un negocio, o llegará el día en que la burocracia, al menos, deje de cobrarle el primer sueldo al contribuyente antes de que este haya podido facturar el primero?”Diego Gallardo
DG
Diego GallardoCarbón y energía

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