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VIE, 16 OCT 2026
Turismo

Antártida a bordo durante casi dos meses: la circunnavegación de 23.000 kilómetros que llega en 2028

Le Commandant Charcot encabezará una expedición inédita alrededor del continente blanco, con tramos de unas 30 noches. Mientras tanto, los cruceros clásicos de diez a doce días siguen siendo la puerta de entrada más accesible para conocer la península.

IJ
Ignacio JerkovicTurismo · · lectura 5 min
Antártida a bordo durante casi dos meses: la circunnavegación de 23.000 kilómetros que llega en 2028

Si hay un destino que se mide en coordenadas y en paciencia, ese es la Antártida. Y para la temporada 2028 se acaba de anunciar una propuesta que lleva esa filosofía al extremo: una circunnavegación completa de alrededor de 23.000 kilómetros a bordo del Le Commandant Charcot, con una duración cercana a los dos meses y la posibilidad de contratar el viaje en dos tramos de aproximadamente 30 noches cada uno. Es, hasta ahora, la apuesta más ambiciosa para quienes sueñan con dar la vuelta entera al continente blanco, una alternativa que amplía el mapa de regiones alejadas de la península antártica y que vuelve a poner sobre la mesa una pregunta central para cualquier viajero: cuánto tiempo estamos dispuestos a invertir para conocer este territorio.

Porque cuando uno empieza a investigar seriamente cómo se viaja a la Antártida, lo primero que aparece es la gran división entre los formatos. De un lado están las expediciones clásicas a la península, de diez a doce días, que concentran la mayor parte de la oferta y que, en términos logísticos, son las más accesibles. Del otro, las travesías extensas, pensadas para un segmento muy específico de pasajeros: gente con disponibilidad de tiempo real, con un presupuesto considerable y, sobre todo, con una motivación que vaya más allá de la postal. Jeremy Clubb, director y experto de Antarctica Cruises, lo resume con una claridad que a mí, como cronista, me parece la mejor forma de entender la diferencia: las expediciones habituales concentran avistajes de fauna y paisajes en un área relativamente acotada, mientras que las travesías largas permiten atravesar distintos sectores del océano y acercarse a regiones que reciben muchos menos visitantes, como los mares de Ross, Amundsen, Bellingshausen y Weddell.

Qué se ve en una circunnavegación que no se ve en diez días

Lo que distingue a una expedición de esta magnitud no es solamente la cantidad de jornadas a bordo, sino la diversidad de escenarios que se suman al recorrido. Entre los puntos destacados que describe el especialista aparecen la barrera de hielo de Ross, las cabañas históricas de la isla de Ross —verdaderos testimonios de la era heroica de la exploración polar— y sectores de reproducción de pingüinos emperador, una de las aves más difíciles de observar en libertad y uno de los grandes trofeos para los aficionados a la fauna antártica. A eso se suman grandes extensiones de hielo marino y sitios asociados con la historia de la exploración, que en una travesía más corta simplemente quedan fuera de cualquier itinerario posible. Para decirlo en términos que resuenen con cualquier argentino que haya soñado con este viaje: no es lo mismo asomarse a la Antártida que rodearla.

Hay un antecedente reciente que mira hacia el Pacífico

La circunnavegación de 2028 no surge de la nada. En 2025, Hapag-Lloyd Cruises ya realizó una semicircunnavegación de 32 días con el Hanseatic inspiration, un viaje que partió desde Ushuaia y terminó en Christchurch, Nueva Zelanda, conectando por primera vez de manera regular Sudamérica con Oceanía a través del océano austral. Ese antecedente, que yo mismo seguí con atención cuando se anunció, sirve como referencia para entender qué tipo de operación se necesita: rompehielos adecuados, reservas de combustible a lo largo de la ruta, permisos especiales y una planificación que empieza meses antes del zarpe. Son travesías que, según coinciden los operadores, seguirán siendo excepcionales por su complejidad y su costo, mientras que los itinerarios de diez a doce días se ajustan a las posibilidades de una mayor cantidad de viajeros y conservan, por ahora, un lugar central en la oferta.

Quiénes eligen las travesías largas y por qué

  • Personas que ya visitaron la península antártica y buscan una experiencia distinta, lejos de los itinerarios más transitados.
  • Fotógrafos especializados en fauna y paisajes polares, que necesitan varias jornadas de luz y para esperar la toma adecuada.
  • Observadores de aves y aficionados a las ciencias polares, interesados en el comportamiento animal, el hielo marino y los fenómenos atmosféricos.
  • Viajeros con tiempo y presupuesto holgados, dispuestos a permanecer más tiempo en cada entorno antes que acumular desembarcos.

Clubb señala que el denominador común de quienes eligen estas travesías extensas es la voluntad de permanecer más tiempo en cada entorno, observar el hielo con detenimiento y seguir a la fauna durante varios días seguidos, antes que la lógica de tachar puntos en un mapa. Es, en el fondo, una forma distinta de viajar: menos list y más inmersión. Y aquí me permito una reflexión personal, porque después de años cubriendo este tipo de noticias, me queda la sensación de que la Antártida premia esa paciencia: quienes bajan del barco apurados se llevan una foto; quienes se quedan, se llevan una historia.

Ahora bien, más allá del vértigo que provoca una propuesta de 23.000 kilómetros y casi dos meses en el mar, la pregunta que dejó rondando el material y que me parece la más honesta para cerrar esta nota es la siguiente: ¿qué te gustaría conocer de la Antártida en una travesía de este tipo? Porque la respuesta, más que del barco o del itinerario, depende del viajero. Hay quien priorizaría la barrera de Ross, hay quien soñaría con ver un grupo de pingüinos emperador en plena cría, y hay quien simplemente quisiera cruzar el círculo polar antártico a bordo de un rompehielos, sin más. Definir esa motivación es, probablemente, el primer paso serio antes de elegir entre diez días o sesenta.

Mi recomendación, si estás empezando a mirar fechas

Si esta nota te dejó con ganas de investigar, mi consejo es empezar por lo concreto antes de ilusionarse con la circunnavegación. Revisá bien la duración de cada salida, compará la cantidad de desembarcos previstos y, sobre todo, prestá atención a la senda de hielo prevista para la temporada: los cruceros antárticos dependen en gran medida de las condiciones del mar, y un itinerario puede modificarse sobre la marcha si el hielo cierra el paso. En lo que respecta al abrigo, la regla de oro que repiten los guías y que yo aprendí a fuerza de equivocaciones es la de las tres capas: térmica interior, polar intermedio y una campera impermeable con buen cuello cerrado. Y un dato práctico que pocas veces se menciona: las salidas al amanecer, cerca de las seis de la mañana, suelen ser las más frías pero también las más luminosas para fotografía, así que conviene programar el despertador y aceitar las articulaciones con un buen desayuno caliente antes de pisar la cubierta. Con eso, y con tiempo para elegir bien el barco, el resto lo pone el continente.

IJ

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