Asignaciones rurales de cosecha y genética: el piso de la AUH se prorroga por doce meses más para los temporarios del campo
Unas 350.000 personas, según estimaciones que circulan en las economías regionales, dependen cada año de los contratos temporarios y permanentes discontinuos que el campo abre y cierra al ritmo de las cosechas. Para todos ellos, el Poder Ejecutivo acaba de oficializar la continuidad de un esquema clave: las asignaciones familiares de esos trabajadores no podrán quedar, por los próximos doce meses, por debajo del ciento por ciento de la Asignación Universal por Hijo. La medida entra en vigencia el 1° de septiembre de 2026 y fue publicada en el Boletín Oficial a través del Decreto 1204/2026.
Un régimen nacido en pandemia para empujar el blanqueo
El régimen original se estableció en 2021, en medio de la crisis sanitaria, con el objetivo declarado de incentivar el empleo registrado en las economías regionales, justamente en los segmentos donde la mano de obra se contrata por períodos cortos o de manera discontinua, lejos del esquema clásico de relación laboral permanente. La prórroga firmada ahora replica la lógica de aquel primer decreto y vuelve a dejar en pie una herramienta de protección que, en la Argentina de las cosechas rotativas, marca la diferencia entre cobrar un salario formal con sus beneficios o quedar a la intemperie cada vez que termina la zafra.
El detalle no es menor en un país donde la temporada fina, la gruesa, la vendimia, la cosecha de yerba mate o la de peras y manzanas concentran miles de contratos por meses. Para los gremios del agro, las asociaciones de productores y los representantes de las economías regionales que pidieron la continuidad antes de que venciera el plazo anterior, a fines de agosto pasado, el decreto llega como respuesta directa a un reclamo sectorial que se repite cosecha tras cosecha.
“Mientras en la Ciudad de Buenos Aires se discute si la AUH alcanza o no, en el interior productivo la discusión pasa por no perder el piso formal que permite cobrar asignaciones durante los meses en que efectivamente hay trabajo registrado.”Vocero de una entidad de economías regionales
La prórroga no toca las escalas salariales ni altera los aportes y contribuciones patronales. Tampoco fija un nuevo monto en pesos para la Asignación Universal por Hijo ni dispone actualizaciones adicionales por fuera de los parámetros habituales que rigen en cada momento. Es, en criollo, una garantía de mantener el mismo paraguas sin cambiarle el tamaño ni el precio.
El Gobierno nacional, el mismo que en 2021 presentó a este régimen como una pieza central del blanqueo laboral en el agro, vuelve así a poner sobre la mesa una decisión que impacta de lleno en las economías del interior. Lo hizo sin ruido, por decreto y sobre la fecha límite, como ocurrió cada año desde la creación del esquema. La pregunta que queda flotando, mientras tanto, es de manual: si esta herramienta lleva cinco años prorrogándose porque sigue siendo imprescindible, ¿qué parte del mercado laboral agrario sigue sin poder absorber a sus propios trabajadores como personal permanente, y cuántas cosechas más harán falta para que el temporario deje de ser la norma y no la excepción en el campo argentino?
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