Saltar al contenido
Sur Extremo NoticiasSur Extremo Noticias ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.530,00 -0,33%Dólar blue $1.545,00 -0,32%Dólar MEP $1.537,60 -0,14%Riesgo país 622 pb +1,80%
VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Black Torch: el gato negro que le cambió la vida a un ninja

La serie animada basada en el manga de Tsuyoshi Takaki está disponible en Crunchyroll con doce episodios y propone una historia de acción, fantasía urbana y una amistad improbable entre un joven y un espíritu con forma de gato.

SP
Sofía ParedesCultura y espectáculos · · lectura 5 min
Black Torch: el gato negro que le cambió la vida a un ninja

Te lo confieso de arranque: cuando me topé con la recomendación de Black Torch en Crunchyroll no esperaba encontrarme con una propuesta tan particular dentro del catálogo de anime de fantasía urbana. Son apenas doce episodios, menos de seis horas en total, y sin embargo alcanza para construir un vínculo entre dos personajes que se sostiene episodio tras episodio. La serie adapta el manga de Tsuyoshi Takaki, un material breve pero con una identidad propia, y la producción animada corre por cuenta del estudio 100studio, que le imprime un ritmo ágil y una estética que mezcla lo sobrenatural con escenarios contemporáneos.

Un encuentro en el bosque que lo cambia todo

Antes de meternos de lleno en la trama conviene presentar a sus protagonistas. Jiro es un joven que creció bajo la tutela de su abuelo, un hombre que le transmitió sus conocimientos de técnicas ninja. A ese entrenamiento se le suma una habilidad singular: puede hablar con los animales, una capacidad que en el universo de la serie funciona como un don poco habitual y que define su manera de vincularse con el mundo. Rago, por su parte, es un mononoke, es decir un espíritu, que carga con años de sellamiento a sus espaldas y que tiene la apariencia de un gato negro. Sus caminos se cruzan en un bosque, cuando Jiro lo encuentra malherido y decide ayudarlo sin pensarlo dos veces.

El gesto de Jiro tiene consecuencias enormes. Otro mononoke aparece y ataca, y el muchacho se interpone para proteger a Rago, pero recibe una herida que lo dejaría al borde de la muerte. La salida que encuentra el espíritu para salvarlo es drástica: se fusiona con él. Desde ese momento, los dos comparten un mismo cuerpo, y la serie se ocupa de explorar cómo se acomodan dos voluntades distintas en un solo espacio. Esa convivencia forzada es, a mi entender, el corazón de Black Torch, porque a la acción sobrenatural se le suma una historia de aprendizaje mutuo, de roces y de acuerdos silenciosos.

Black Torch, la oficina que les da un lugar en el mundo

La fusión entre Jiro y Rago no queda en una anécdota personal: pronto los dos quedan bajo la órbita de la Oficina de Espionaje, una estructura que ya de por sí suena a excusa parameter más capas a la historia. Allí los integra a Black Torch, un departamento nuevo cuya misión específica es enfrentar a los espíritus malignos que aparecen en distintos puntos de la ciudad. Lo interesante es que la serie no se queda en el combate uno a uno: aprovecha ese marco institucional para sumar otros personajes, ampliar el conflicto y darle a la pareja protagonista compañeros de ruta con los que chocar y crecer.

  • Jiro: joven entrenado por su abuelo en técnicas ninja, con la capacidad de comunicarse con los animales.
  • Rago: mononoke con aspecto de gato negro que, tras siglos de sellamiento, termina fusionado con Jiro.
  • La joven que se suma al equipo: aporta otra mirada al vínculo entre los protagonistas y se integra a Black Torch.
  • El tercer integrante de carácter serio: completa el grupo y le da a la oficina el equilibrio justo entre solemnidad y acción.
“Para salvarlo, el espíritu se fusiona con él. Desde entonces, el muchacho comparte su cuerpo con una fuerza sobrenatural y la relación entre los dos ocupa un lugar central en el relato.”Sofía Paredes

Del manga a la pantalla: una historia corta con vuelo propio

Vale la pena detenerse un instante en el recorrido del material original, porque ayuda a entender el tamaño de esta apuesta. El manga arrancó a publicarse en 2016, pasó después al formato digital y fue cancelado en 2018, así que su vida en papel fue bastante corta: apenas 19 capítulos, reunidos en cinco volúmenes. Que con ese recorrido igual haya dado el salto a la animación dice bastante del entusiasmo que generó entre quienes lo leyeron, y a la vez condiciona la serie: al ser una historia autoconclusiva y breve, Black Torch tiene la virtud de no estirar situaciones ni hacer girar la trama sobre sí misma. Cada capítulo avanza, cada conflicto se resuelve con una economía de tiempo que hoy se agradece.

Esa misma naturaleza compacta vuelve a la serie una buena puerta de entrada para quien quiera probar el género sin embarcarse en sagas de cientos de capítulos. La dupla protagonista funciona como ancla emocional, y la presencia constante de Rago, con su aire distante pero protector, le da a Jiro un compañero de ruta con el que es fácil encariñarse. A eso se le suma una galería de criaturas y espíritus que aprovecha bien el costado sobrenatural, sin saturar al espectador con explicaciones eternas. Si tuviera que resumirte la experiencia, te diría que Black Torch es de esas series que se ven de un tirón y dejan la sensación de haber compartido un rato con personajes que uno termina queriendo cuidar.

Horarios y disponibilidad: los doce episodios de Black Torch están disponibles en Crunchyroll, con doblaje al español y subtítulos en varios idiomas, y se pueden ver en cualquier momento del día según el país desde el que se acceda. Precio: el acceso depende del plan contratado en la plataforma, que suele ofrecer opciones con y sin publicidad y descuentos regionales según la región de la cuenta. Cómo llegar: la plataforma funciona en su versión web desde cualquier navegador y también mediante aplicaciones oficiales para dispositivos móviles, smart TV y consolas, así que alcanza con buscar "Black Torch" dentro del catálogo de Crunchyroll para empezar a verla.

SP
Sofía ParedesCultura y espectáculos

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo