Casas particulares: el sueldo mínimo de octubre sube 1,7% y se reabsorbe otra parte del bono de agosto
La escala actualizada rige desde este mes para todas las categorías del régimen. La liquidación exige revisar modalidad, jornada, antigüedad, zona y horas extra, mientras la mitad de la suma no remunerativa de agosto pasa a integrar el básico.
El personal de casas particulares arrancó octubre con un aumento de 1,7% en los salarios mínimos, tanto en las retribuciones por hora como en los sueldos mensuales del régimen. La actualización corresponde a la Resolución 6/2026 de la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares, que ya había pautado subas de 1,9% en agosto y 1,8% en septiembre, y continuará en noviembre y diciembre con 1,6% en cada uno de esos meses.
A la hora de liquidar los haberes de este mes hay un dato adicional que no puede pasar desapercibido: la mitad de la suma no remunerativa abonada en ese entonces se incorpora ahora al salario básico. Ese adicional había sido de entre 8.000 y 20.000 pesos, según la cantidad de horas trabajadas por semana, y su reabsorción impacta de lleno en el cálculo del recibo.
Cómo se compone el sueldo a pagar
- Categoría del personal y modalidad acordada, con retiro o sin retiro del domicilio.
- Jornada pactada y tarea efectivamente realizada durante el mes.
- Antigüedad: 1% del salario básico por cada año cumplido con el mismo empleador.
- Adicional por zona desfavorable del 31% para La Pampa, Río Negro, Chubut, Neuquén, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, y el partido bonaerense de Patagones.
- Horas extra: recargo del 50% en jornadas habituales y del 100% después de las 13 del sábado, los domingos y los feriados.
El esquema de incrementos mensuales que rige para 2026 repite una lógica que ya se aplicó en años anteriores: subas escalonadas, todas por debajo de la inflación esperada, mientras el grueso de los hogares termina absorbiendo la diferencia con bonos no remunerativos que después se incorporan a cuenta. Quienes contratan servicio doméstico saben que el recibo del mes siempre termina siendo más alto de lo que la escala oficial sugiere y más bajo de lo que cualquier trabajador necesita para llegar a fin de mes.
El régimen lleva décadas sin una reforma de fondo: no se actualizan los topes de antigüedad, no se jerarquiza la formación profesional, no se regulan aportes proporcionales al salario real y se sigue dependiendo de una negociación por acuerdo de comisión que rara vez contempla la voz del personal. Cuando finalmente llegue la próxima paritaria, el punto de partida volverá a estar devaluado por una inflación que ya pasó y por un bono que el bolsillo del empleador asume como propio.
Por eso, antes de cerrar cualquier liquidación, conviene pedir la escala actualizada a la obra social o al gremio, cruzar la categoría con la modalidad y revisar antigüedad y zona. La pregunta que queda flotando es inevitable: cuántas familias en la ciudad de Buenos Aires están dispuestas a pagar el salario que dice la ley y cuántas, en cambio, prefieren mirar para otro lado mientras el régimen se licúa entre porcentajes que nunca alcanzan.
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