Cerúndolo selló el trámite y Argentina se quedó donde quería estar
El equipo de Frana superó a Turquía por 3-1 en el Ruca Che de Neuquén, con el porteño como gran figura: dos puntos, nueve games cedidos y la permanencia en el Grupo Mundial de la Copa Davis garantizada para la próxima temporada.
Dicen que en Neuquén siempre corre un viento que te parte la cara, pero esta vez el que voló fue el dobles turco. Argentina cumplió con lo que tenía que hacer: derrotar a Turquía por 3-1 en el estadio Ruca Che y asegurarse un sillón en el Grupo Mundial de la Copa Davis para el año que viene, que en este circuito es casi un patrimonio familiar que no conviene perder.
El seleccionado que conduce Javier Frana llegó a esta serie con la mochila cargada: en la primera ronda de los Qualifiers había caído 3-2 como visitante frente a Corea del Sur. Así que el cruce en la Patagonia tenía un solo objetivo posible, y el equipo no se hizo drama: el sábado construyó una ventaja de 2-0 que este domingo terminó de confirmar.
La jornada del sábado, paso a paso
- Francisco Cerúndolo le ganó a Yanki Erel por 6-0 y 6-4, en poco más de una hora, para abrir la serie con una paliza express.
- Thiago Tirante, en su debut absoluto con la camiseta argentina en la Davis, superó a Mert Alkaya por 6-2 y 6-4 y estiró la diferencia inicial.
El domingo, suspenso breve y final a todo trapo
Turquía salió a descontar en el dobles de la mañana y lo consiguió: Tuncay Duran y Arda Azkara vencieron a Guido Andreozzi y Andrés Molteni por 6-4 y 6-4, para poner el 2-1 y dejar la serie con vida. Duró poco la ilusión visitante. Salió el Flaco Cerúndolo a la cancha como quien va a buscar el pan a la esquina y resolvió todo en dos sets: 6-1 y 6-0 sobre Alkaya, con apenas un game cedido y cero discusión. El quinto punto, entre Tirante y Erel, quedó como saludo a la bandera.
Lo de Cerúndolo en Neuquén fue de esas actuaciones que te reconcilian con el tenis: dos puntos, nueve games entregados en total y una sensación de que la serie estaba bajo control desde el primer saque. Tirante, mientras tanto, se sacó de encima la mochila del debut con un triunfo sólido y la convicción de que la Davis ya tiene un nombre propio para los próximos cruces.
El balance que deja la serie
Argentina cerró la eliminatoria con tres victorias en singles y una derrota en dobles, un reparto razonable: el dobles siempre es lotería y los puntos individuales llegaron cuando tenían que llegar. Queda en el debe la caída frente a Corea del Sur, que dejó al equipo en este cruce de vida o muerte, y queda en el haber la tranquilidad de volver a competir por el título la próxima temporada.
Veremos si este grupo de muchachos mantiene la vara alta cuando empiecen los cruces que valen de verdad. Por ahora, alcanza y sobra con el alivio de no tener que empezar el año mirando el Grupo Mundial desde abajo.
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