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VIE, 16 OCT 2026
Turismo

Cinco glampings en Buenos Aires para dormir entre lagunas, sierras, médanos y bosque

De Villa Rosa a Tornquist, un recorrido por propuestas que combinan naturaleza y comodidades hoteleras, con opciones para parejas, familias y grupos de hasta ocho personas.

IJ
Ignacio JerkovicTurismo · · lectura 4 min
Cinco glampings en Buenos Aires para dormir entre lagunas, sierras, médanos y bosque

La temporada de escapadas cortas ya muestra movimiento en la provincia de Buenos Aires y, en lo que va del año, cinco glampingsbien establecidos ofrecen alrededor de 30 unidades entre domos y yurtas, con capacidad total para más de 80 pasajeros distribuidos en pareja, familia o grupo de hasta ocho personas. La distancia desde la Ciudad de Buenos Aires y la cantidad de viajeros son, en la práctica, los dos datos que terminan definiendo la elección entre estas cinco propuestas que combinan hospedaje en la naturaleza con servicios propios de un hotel.

De la panamericana al borde de la laguna

Para una escapada de a dos, la alternativa más cercana de esta selección está en Villa Rosa, a 40 kilómetros de CABA. El predio de Rezabal 701, con acceso por la ruta provincial 25, dispone de seis unidades dobles equipadas con jacuzzi, frigobar, climatización y desayuno. El complejo suma una pileta habilitada por temporada, un quincho con parrilla y un restaurante que sirve únicamente cenas, en un entorno donde la temperatura promedio de enero ronda los 30 grados y la brisa del norte suele sentirse bien entrada la noche.

Mientras el predio de Villa Rosa se apoya sobre un paisaje de árboles añosos, los viajeros que prefieran el agua cuentan con una segunda parada a 135 kilómetros de la Capital Federal, por las rutas provinciales 2 y 20. A unos diez kilómetros de Chascomús, el complejo que se levanta junto a la laguna Vitel ocupa 24 hectáreas y dispone de 1.200 metros de costa con sus domos preparados para recibir hasta cinco huéspedes. Cada unidad tiene cocina completa, baño privado y aire acondicionado, y el predio ofrece proveeduría, parrillas y juegos infantiles. La propuesta acuática incluye kayak, paseos en bote, observación de aves y pesca deportiva, con una temperatura del agua que en verano suele ubicarse entre los 22 y los 25 grados.

Yurtas, médanos y la ventana al macizo de Ventania

Para grupos más numerosos, la localidad de Pardo, en el partido de Las Flores, ofrece cuatro yurtas con capacidad individual de hasta ocho personas, levantadas con tierra, paja, arcilla y madera. El terreno de cuatro hectáreas, atravesado por un canal, se recorre sin guía y suma talleres y cabalgatas. Queda a 220 kilómetros de CABA por la ruta nacional 3, en un ámbito rural donde el canto de los pájaros marca la madrugada y los senderos de tierra piden calzado cerrado.

Si la prioridad es el mar, en Colonia Marina, sobre la franja de Mar de las Pampas, se levantan diez domos instalados entre playas y bosques en Paseo 163 y avenida 3, a 380 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Incluyen una pequeña cocina, desayuno y terraza con reposeras, y el complejo dispone de restaurante y servicio de playa durante el verano. Entre las actividades figuran clases de surf, alquiler de bicicletas y cabalgatas, en un sector donde la brisa marina mantiene las tardes varios grados por debajo del termómetro del continente.

El recorrido cierra en Tornquist, a 560 kilómetros de la Capital Federal, sobre la ruta provincial 72, en el kilómetro 2,6 y a menos de diez kilómetros del casco serrano. En esa zona, los complejos de glamping aprovechan la cercanía con el macizo de Ventania para ofrecer caminatas por senderos que arrancan en torno a los 550 metros sobre el nivel del mar. Se trata de la propuesta más alejada de la selección, pero también de la que mejor expone el contraste entre llanura pampeana y paisaje serrano dentro del territorio bonaerense.

  • Villa Rosa: a 40 km de CABA, por ruta provincial 25, con seis unidades dobles, jacuzzi y restaurante de cenas.
  • Chascomús: a 135 km de CABA, junto a la laguna Vitel, con domos para cinco personas y actividades náuticas.
  • Pardo (Las Flores): a 220 km de CABA, con yurtas para hasta ocho personas y cabalgatas.
  • Mar de las Pampas: a 380 km de CABA, con diez domos cerca de la playa y clases de surf.
  • Tornquist: a 560 km de CABA, al pie del macizo de Ventania, con caminatas por las sierras.

Antes de reservar, vale la pena cruzar la información de cada brochure con el relato de algún guía local o de visitantes que ya hayan pasado por el lugar, porque no siempre la tranquilidad que se promete coincide con lo que efectivamente se vive en la noche. Mi recomendación, si el objetivo es cortar con la rutina sin meterse en un viaje largo, es arrancar por Villa Rosa o por el complejo de Chascomús: la cercanía permite manejar de día y llegar con luz, algo importante en temporada estival cuando la jornada calurosa se extiende hasta pasadas las 21. Para los que prefieran sumar kilómetros y paisajes bien diferenciados, conviene llegar a Mar de las Pampas o a Tornquist con tiempo suficiente, llevar abrigo liviano para la noche —en la costa y en la sierra el termómetro suele caer varios grados después del atardecer— y chequear con anticipación si la pileta o las actividades acuáticas están habilitadas el día de la estadía, porque la habilitación por temporada suele ser más estricta de lo que los folletos dejan entrever.

IJ

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