Compras por courier en Argentina: USD 855 millones en lo que va del año y un consumidor cada vez más internacional
Las importaciones por servicios postales encadenaron la segunda caída mensual, pero los montos acumulados superan ampliamente los registros previos. El precio sigue siendo el motor de un hábito que, según CACE, ya incorporó nuevos compradores.
Vamos a los números. Las importaciones argentinas canalizadas a través de servicios postales -el régimen conocido como courier, un mecanismo simplificado para el ingreso de mercadería comprada en el exterior y transportada por empresas de correo exprés- sumaron USD 104 millones en agosto, de acuerdo con los registros de Analytica (consultora especializada en análisis económico). Se trata de la segunda caída mensual consecutiva, tras el pico de USD 125 millones alcanzado en junio, y configura un cuadro en el que, no obstante, se completaron seis meses con operaciones por encima de los USD 100 millones.
Comparado con agosto de 2025, el monto de agosto de 2026 muestra un crecimiento interanual de 13,9%. En el acumulado de enero a agosto, las compras por courier totalizaron USD 855 millones, lo que representa un aumento de 71,1% frente al mismo período del año anterior y ubica a 2026 a apenas USD 39 millones de superar la cifra registrada durante la totalidad de 2025. Si el ritmo observado se sostiene, el cierre del ejercicio podría ubicarse por encima de los USD 1.200 millones, un umbral que daría continuidad a una dinámica expansiva que viene consolidándose en los últimos años.
Qué explica la decisión de comprar afuera
El precio se mantiene como el factor determinante. Según el relevamiento Mid Term 2026 de la CACE (Cámara Argentina de Comercio Electrónico, entidad que agrupa a empresas del sector y produce estadísticas periódicas sobre consumo digital), el 64% de los compradores internacionales citó la búsqueda de valores más convenientes como motivo principal de la compra. Las promociones y los descuentos fueron mencionados por el 45% de los encuestados, en tanto que la variedad de marcas o modelos convocó al 40%.
La disponibilidad también pesa en la ecuación. Un 45% indicó que elige productos o servicios que no encuentra en la Argentina, mientras que otro 31% recurrió a proveedores del exterior para acceder a suscripciones o servicios digitales, como aplicaciones y software, una categoría que creció de la mano de la dolarización de plataformas y del consumo digital transfronterizo. Entre las preferencias relevadas, los servicios de contenidos audiovisuales, software, aplicaciones y streaming (reproducción de contenido en línea por suscripción) reunieron el 21% de las menciones; la ropa y el calzado no deportivo, el 17%; los artículos de indumentaria y calzado deportivo, el 16%; los pasajes y el turismo, el 13%; y los celulares y accesorios, el 12%.
- Servicios digitales (contenidos audiovisuales, software, aplicaciones y streaming): 21%.
- Ropa y calzado no deportivo: 17%.
- Indumentaria y calzado deportivo: 16%.
- Pasajes y turismo: 13%.
- Celulares y accesorios: 12%.
Más compradores, compras todavía esporádicas
El estudio de CACE midió además el alcance social del hábito: seis de cada diez argentinos ya realizaron alguna compra internacional online. Dentro de ese universo, el 18% tuvo su primera experiencia durante 2026, frente al 8% registrado en 2025, lo que refleja una ampliación sostenida de la base de consumidores. La incorporación de nuevos compradores tuvo mayor presencia entre personas de 18 a 34 años, el segmento etario con mayor familiaridad con el comercio electrónico.
Esa masividad convive, sin embargo, con una frecuencia predominantemente ocasional: el 64% de los compradores realiza adquisiciones internacionales de manera esporádica y solo el 27% lo hace con regularidad, una pauta que sugiere operaciones puntuales, atadas a oportunidades de precio o a necesidades específicas, más que a un comportamiento de consumo sostenido.
El cuadro general muestra a un consumidor argentino que incorporó el canal digital internacional como práctica habitual, con un sesgo claro hacia la búsqueda de precios y hacia la obtención de bienes y servicios que el mercado local no ofrece en iguales condiciones. Si el régimen de courier sufriera modificaciones -por ejemplo, un ajuste en el límite de montos exentos, en las alícuotas aplicables o en los topes por envío-, parte de esos flujos podría reorientarse hacia otros canales de importación, hacia operadores logísticos informales o hacia una caída efectiva del consumo, con impacto directo sobre las cifras que Analytica y CACE relevan cada mes.
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