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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

Coyote contra Acme: cuando el infinito ridículo del Coyote se mide en un juicio con Will Forte

La nueva película animada con actores reales de los Looney Tunes pone al perseguidor del Correcaminos en el banquillo y le da un compañero de ruta humano, con la perseverancia como motor y el humor físico de siempre como combustible.

SP
Sofía ParedesCultura y espectáculos · · lectura 4 min
Coyote contra Acme: cuando el infinito ridículo del Coyote se mide en un juicio con Will Forte

Si hay algo que el Coyote sabe hacer mejor que nadie, es caerse. Y levantarse. Y volver a caerse. Y volver a levantarse, una y otra vez, con la testarudez infinita que sólo tienen los personajes de caricatura y, según cómo se mire, ciertos héroes de la vida cotidiana. Por eso, cuando me crucé con la noticia de que por fin llegaba a la Argentina Coyote vs. Acme, la nueva aventura cinematográfica del personaje, sentí que estaba frente a una de esas ideas simples y, al mismo tiempo, cargadas de sentido: llevar al Coyote a un juicio. A un juicio de verdad, de los de abogados, demandas y testigos, con Will Forte como partenaire humano y más de noventa minutos de metraje para demostrar que la insistencia, cuando se cuenta bien, también es un argumento dramático.

Antes de meternos en la película, vale la pena pasar un segundo por la sala. La pantalla, como corresponde a un estreno con pedigree animado, se acomodó en uno de esos complejos donde el sonido envolvente parece una exageración hasta que empieza la primera persecución y uno entiende que no, que la exageración era la sala anterior. La función arrancó con el público todavía acomodándose los pochoclos, y a los pocos minutos ya había risas abiertas, ojos desorbitados y hasta algún que otro "dale, dale, que ahora sale corriendo". Es decir, clima ideal para una historia que combina dibujo animado con actores reales, como en su momento hicieron Space Jam con Michael Jordan y Looney Tunes: de nuevo en acción, dos películas que también pusieron a los personajes de Warner en el centro de un conflicto con protagonistas de carne y hueso.

Un Coyote en el estrado

La gracia de Coyote vs. Acme es que toma la fórmula clásica de los cortos del Coyote y el Correcaminos —un plan, un obstáculo, un final desfavorable— y la estira durante toda una película. El personaje animado, como todos lo recordamos, vive para atrapar al Correcaminos y para eso diseña trampas, recurre a toda clase de artefactos y termina víctima de las leyes de la física o de un pequeño detalle que nadie tuvo en cuenta. Esa dinámica, repetida durante décadas en cortos de pocos minutos, acá se traduce en un relato más largo donde las caídas, los golpes y los momentos en que todo sale mal no son sólo un gag: también cuentan algo sobre el recorrido del protagonista y sobre su decisión de seguir intentando.

A su lado aparece el personaje de Will Forte, que funciona como contrapeso humano y como motor de una trama con elementos del cine de juicios. La relación entre ambos es el verdadero corazón de la película: aunque se mueven con reglas distintas, terminan compartiendo los mismos conflictos. Esa cercanía, la de un dibujado y un humano que aprenden a bancarse mutuamente, es la que le da forma a una historia que habla, sin solemnidad pero con claridad, de perseverancia, de insistir cuando parece inútil y de hacerse cargo de las propias derrotas.

Lo que a mí más me gustó, les confieso, es que la película no reniega de su personaje. No lo moderniza de manera forzada, no lo convierte en algo que no es, no lo apela a la nostalgia fácil. Lo deja ser Coyote, con su mirada desesperada y su creatividad industrial para fabricar artefactos, y a partir de ahí construye una historia que lo saca del desierto y lo sienta frente a un abogado. Y, en el fondo, de eso se trata: de cómo alguien que se cae termina siendo un héroe a su manera, con la misma obstinación con la que uno, lector, se levanta cada mañana para ir a laburar.

La función: horario, precio y cómo llegar

Coyote vs. Acme se puede ver en las principales cadenas de cines del país, en versiones subtitulada y doblada al español. Las funciones arrancan desde primera hora de la tarde y se extienden hasta la noche, con algunos complejos que ofrecen screenings especiales en formato 3D y Sala Premium, donde las butacas son más anchas y el aire acondicionado, por alguna razón, siempre pega más fuerte. Las entradas arrancan, en general, por debajo de los valores de los tanques de superhéroes, aunque conviene chequear la página de cada cadena porque las promociones con descuento por día o por tarjeta siempre aparecen. Para llegar, las opciones son las de siempre: subte, colectivo o auto, dependiendo de la sala elegida, y con la recomendación habitual de llegar quince o veinte minutos antes si la idea es conseguir buenas ubicaciones y acomodarse sin apuro antes de que el Coyote vuelva a tirar su próximo plan al tacho de basura.

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Sofía ParedesCultura y espectáculos

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