Cuando el corazón avisa: las señales que un cardiólogo pide no pasar por alto
Un especialista de Cleveland Clinic marcó cuáles son los síntomas que merecen consulta inmediata y por qué los antecedentes familiares pueden ser la pista clave para detectar a tiempo una enfermedad que suele esconderse durante años.
Acá en la isla, donde la mayoría de la gente sigue creyendo que un dolor en el pecho es sólo un susto o que el cansancio se va solo con un buen café, la advertencia de un cardiólogo de la Cleveland Clinic llega para sacudirnos un poco la modorra. Ben Alencherry, especialista al que consulté para esta nota, fue tajante al marcar qué situaciones nos obligan a pedir turno cuanto antes: un dolor de pecho que aparece sin que uno pueda explicar por qué y un desmayo que se produce mientras estamos haciendo ejercicio o apenas terminamos de hacerlo. Esas dos señales, según me explicó, son las que tienen que sacarnos de la duda y llevarnos directo a un consultorio, sin pensarlo dos veces.
Síntomas que a veces se disfrazan de cansancio
Porque a nosotros, los que ya pasamos los cuarenta y vamos camino a los sesenta, nos cuesta separar lo normal de lo que no lo es. Alencherry me lo puso en palabras simples: cuando una actividad que antes hacíamos sin problema empieza a costarnos, ahí hay que prestar atención. Quedarse sin aire caminando, subiendo una escalera o volviendo del supermercado no es un capricho del cuerpo. Si eso se vuelve repetido o inesperado, se convierte en una señal. Lo mismo pasa con el cansancio que no se va durmiendo bien y se mezcla con la falta de aire: no es lo mismo estar molido después de un día largo que arrastrar un agotamiento que no se explica.
- Dolor de pecho sin causa conocida: consulta inmediata.
- Desmayo durante o justo después del ejercicio: parar la actividad y consultar cuanto antes.
- Falta de aire ante esfuerzos que antes se toleraban bien.
- Cansancio persistente que se combina con dificultad para respirar.
- Palpitaciones que obligan a frenar lo que uno está haciendo.
También me describió las palpitaciones, que muchos vecinos del barrio describen como sentir el corazón en la garganta o notar que late más fuerte de lo normal o a un ritmo desigual. Esas percepciones pueden tener causas variadas, pero cuando aparecen junto con la falta de aire y el cansancio, o cuando nos obligan a dejar lo que estamos haciendo, aumentan las chances de que haya una arritmia de fondo. Y está el desvanecimiento, esa sensación de que se nos va el mundo, con debilidad, náuseas, transpiración fría o visión borrosa, que el especialista vincula con una forma concreta de la enfermedad cuando aparece con el esfuerzo físico.
Lo que el corazón calla durante años
Lo que más me quedó dando vueltas de la charla con Alencherry es que la miocardiopatía hipertrófica, que es uno de los cuadros que pueden esconderse detrás de estos síntomas, es una enfermedad silenciosa. Puede pasar años sin dar señales, y cuando finalmente las da, a veces ya se mezcló con otras cosas y cuesta identificarla. Por eso el especialista insistió con algo que a mí, como periodista, me parece clave: los antecedentes familiares pesan, y pesan aunque uno se sienta perfecto. La enfermedad suele repetirse en una misma familia, y una evaluación a tiempo por ese motivo puede detectarla incluso en personas que no tienen ninguna molestia, algo que él ve seguido en la variante no obstructiva.
“Ningún síntoma aislado alcanza para identificar la miocardiopatía hipertrófica. Por eso es tan importante mirar el conjunto y la historia familiar, y no quedarse sólo con lo que el paciente siente en el momento.”Ben Alencherry, cardiólogo de Cleveland Clinic
Nosotros, los que caminamos estas calles chaqueñas o rioplatenses con la rutina ya masticada, solemos dejar para después lo del médico. Pero la recomendación es concreta: si aparece cualquiera de estas señales, sobre todo el dolor de pecho sin causa o el desmayo ligado al esfuerzo, hay que frenar y consultar. Y si en la familia hay alguien con problemas cardíacos diagnosticados, acercarse a un control sin esperar síntomas puede ser la diferencia. Lo que Alencherry espera que pase es que más gente tome estas advertencias en serio antes de que el cuerpo las haga imposibles de ignorar.
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