Saltar al contenido
Sur Extremo NoticiasSur Extremo Noticias ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 0,00%Dólar MEP $1.542,50 0,00%Riesgo país 648 pb +4,18%
LUN, 19 OCT 2026
Vida

Cuando el cuerpo dice basta: cinco gestos diarios para empezar a salir del agotamiento laboral

La nutricionista naturópata Jessica Shand advierte que el estrés sostenido eleva el cortisol y desordena el sueño, el ánimo y la digestión. Sus recomendaciones van desde horarios estables de comida hasta el cuidado del descanso, con un llamado a no automedicarse.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida · · lectura 3 min
Cuando el cuerpo dice basta: cinco gestos diarios para empezar a salir del agotamiento laboral

Son las siete de la tarde y el teléfono de Marta, que vive en el barrio de Palermo, vuelve a sonar. Es un mensaje más del trabajo, otro, y el cansancio que arrastra desde hace semanas ya no se le va ni durmiendo ocho horas. Acá en la ciudad, muchos reconocemos esa misma sensación: la de un cuerpo que no apaga nunca, que va del placard al subte y del subte a la cama sin un minuto de respiro. Para la nutricionista naturópata Jessica Shand, autora de The Hormone Balance Handbook, lo que describe Marta no es pereza ni debilidad: es una señal clara de agotamiento laboral, lo que en la literatura médica se conoce como burnout.

Según explica la especialista, la exposición prolongada al estrés activa de manera sostenida la producción de cortisol, la hormona asociada a la respuesta de alerta. Cuando ese nivel se mantiene alto en el tiempo, el organismo prioriza los mecanismos de supervivencia y relega funciones que parecen menores pero que son básicas: la digestión, el descanso reparador, el equilibrio del ánimo y hasta el ciclo reproductivo. El resultado se traduce en cansancio que no se recupera con un fin de semana, dificultad para conciliar el sueño, cambios de humor y esa certeza difusa de que algo no anda, aunque los análisis den bien.

Cinco hábitos para empezar a rearmar la rutina

  • Sostener una alimentación regular con proteínas completas, grasas saludables y carbohidratos complejos, y evitar los ultraprocesados y los ayunos prolongados que destabilizan la glucosa y profundizan la irritabilidad.
  • Cuidar la calidad del sueño con una rutina previa a la cama: un baño con sales de magnesio, una infusión sin cafeína o unos minutos de escritura como señales que separan las obligaciones del momento de descanso.
  • Incluir plantas relajantes como manzanilla, lavanda, toronjil o pasiflora dentro de una rutina nocturna, siempre después de consultar con un profesional.
  • Evaluar junto con un especialista el uso de adaptógenos como la albahaca sagrada o la ashwagandha, ya que pueden mejorar la tolerancia al estrés pero tienen contraindicaciones en embarazo, lactancia o tratamientos farmacológicos.
  • Reconocer los propios ciclos de energía, identificar en qué momentos del día rendimos mejor y ajustar las tareas clave a esas ventanas, en lugar de forzarse cuando el cuerpo pide pausa.

La recomendación de fondo, insiste Shand, es entender que el cuerpo tiene ritmos que no se pueden ignorar. Comer a horarios estables, dormir y despertar a la misma hora, y aceptar que la energía no es la misma a las diez de la mañana que a las cuatro de la tarde son gestos simples, pero suelen ser los primeros que se abandonan cuando el trabajo aprieta. Volver a incorporarlos, dice, es el primer paso para que el descanso vuelva a ser descanso y no apenas un paréntesis entre agotamientos.

Desde la redacción nosotros solemos recibir consultas parecidas: gente que llega a la consulta pensando que le falta un suplemento cuando en realidad lo que le falta es horario de comida, luz solar en la mañana o un corte real con la pantalla después de las nueve de la noche. Shand coincide en ese punto y aclara que ninguno de estos cinco hábitos reemplaza la consulta médica cuando los síntomas se sostienen: el insomnio crónico, la tristeza profunda o la pérdida de concentración justifican una evaluación profesional antes de cualquier automedicación, incluso la de las hierbas que parecen inofensivas.

Marta, en Palermo, todavía no armó del todo la rutina. Pero ya dejó el teléfono en la cocina después de las nueve, probó con una infusión de toronjil y empezó a almorzar sentada, sin la abierta. Lo que ella espera, y nosotros con ella, es que estos pequeños cambios le devuelvan algo tan básico como dormir de corrido y levantarse sin la sensación de no haber parado.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo