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VIE, 16 OCT 2026
Economía

Desde octubre, el boleto mínimo de colectivo costará $920,48: el bolsillo porteño vuelve a quedar bajo la lupa

El Gobierno de la Ciudad autorizó una nueva suba en colectivos, subte, premetro y peajes porteños que regirá desde el 1 de octubre. La actualización llega en un contexto económico signado por la pérdida de poder de compra del salario y reaviva el debate sobre la sostenibilidad del transporte público para los usuarios que más lo necesitan.

DG
Diego GallardoCarbón y energía · · lectura 3 min
Desde octubre, el boleto mínimo de colectivo costará $920,48: el bolsillo porteño vuelve a quedar bajo la lupa

920,48 pesos. Esa es la cifra que deberá desembolsar desde el jueves 1 de octubre cada usuario que aborde un colectivo de la Ciudad de Buenos Aires y recorra hasta tres kilómetros: la nueva tarifa mínima representará un incremento de 32,49 pesos respecto del valor vigente hasta fines de septiembre, que se ubicaba en $887,99. La actualización, autorizada por el Gobierno porteño, vuelve a golpear el ingreso de miles de familias que dependen del transporte público para llegar a sus trabajos, turnos médicos y obligaciones cotidianas.

El ajuste no se limitará a los colectivos. El viaje en subte pasará de $1.753 a $1.817, mientras que el premetro sufrirá una de las subas más pronunciadas de la jornada: su boleto trepará de $635,95 a $1.011,16, es decir, un incremento cercano al 59 por ciento. A su vez, los peajes de las autopistas Perito Moreno y 25 de Mayo, en hora pico, subirán de $6.671,74 a $6.785,16, y los de la Illia pasarán de $2.773,69 a $2.820,85. La presión sobre el presupuesto mensual de los hogares porteños se vuelve, una vez más, una preocupación concreta.

Escalas, tramos y descuentos: cómo queda cada servicio

  • Colectivos en la Ciudad: hasta 3 km, $920,48; entre 3 y 6 km, $1.022,81; entre 6 y 12 km, $1.101,59; entre 12 y 27 km, $1.180,44.
  • Subte: tarifa general de $1.817, con descuentos del 20%, 30% y 40% al superar los 20, 30 y 40 viajes mensuales, respectivamente.
  • Premetro: pasaje a $1.011,16, con mantenimiento de los pases y tarifas especiales de la Red SUBE.
  • Peajes en hora pico: Perito Moreno y 25 de Mayo a $6.785,16; Illia a $2.820,85.
  • Beneficios vigentes: Red SUBE, descuentos por frecuencia en subte y tarifas sociales para jubilados, pensionados, personas con discapacidad, estudiantes y docentes.

El mecanismo de pago seguirá marcando diferencias sensibles. Quienes abonen con la tarjeta SUBE seguirán pagando según los tramos de distancia establecidos, mientras que los usuarios de otras tarjetas o del sistema NFC continuarán abonando una tarifa promedio. De este modo, la forma de viajar —y de pagar— volverá a ser un factor determinante en el costo final de cada trayecto.

La promesa de mantener tarifas accesibles para los sectores más golpeados vuelve a quedar en entredicho. Mientras el Gobierno de la Ciudad asegura que se sostienen los descuentos para pasajeros frecuentes del subte, los beneficios de la Red SUBE y los pases especiales, la realidad muestra que el boleto mínimo acumula subas sucesivas que, en la práctica, licuan cualquier bonificación. Para un trabajador que percibe el salario mínimo vital y móvil, destinar más del 10% de su ingreso diario al transporte ya no es una excepción: es la regla.

Carlos, colectivero de la línea 29 que hace quince años recorre las calles del sur porteño, lo resume con crudeza: "La gente se queja, y con razón. Antes el boleto era lo primero que se cortaba cuando faltaba plata; hoy directamente no se toma el colectivo si no es imprescindible. Y nosotros lo vemos todos los días, en cada parada." Su testimonio, como el de tantos otros choferes que observan la realidad desde el volante, refleja el impacto social de una política tarifaria que avanza sin pausa mientras los sueldos pierden terreno frente a la inflación.

La pregunta que queda flotando en el aire porteño es tan simple como incómoda: ¿hasta cuándo podrá el bolsillo de los vecinos de la Ciudad absorber estos incrementos sin que el derecho a la movilidad deje de ser un derecho y se convierta en un privilegio? Porque, mientras en los despachos oficiales se firman resoluciones que autorizan subas, en las paradas de colectivo y en las boleterías del subte, miles de personas vuelven a hacer cuentas —y otra vez, las cuentas no les dan.

DG
Diego GallardoCarbón y energía

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