Doce ficciones para maratonear: del colapso apocalíptico a la comedia más entrañable
Una guía bien rioplatense para perderse (en el mejor sentido) entre series que van del suspenso nórdico a la universidad más desopilante, pasando por Corfú y Yorkshire.
Arranco confesando algo que suelo repetirles a los que me preguntan qué mirar: cuando el mundo se vuelve demasiado ruidoso, yo me refugio en una buena serie. Y esta selección me parece un verdadero banquete para quien quiera. Porque acá conviven el vértigo de un thriller danés con la calidez de un veterinario en los años treinta, el duelo más íntimo y la amistad más absurda. Lo importante, me parece, es animarse a cruzar de un género a otro sin culpa, porque cada una de estas ficciones propone un viaje distinto. Eso sí: ninguna reemplaza a la otra; se complementan.
El colapso y Los Durrell: cuando el tiempo manda
A mí, personalmente, me gusta empezar por el formato. Si tenés una noche corta y querés algo intenso, El colapso es ideal: ocho episodios de unos veinte minutos, cada uno una historia independiente sobre personas que intentan sobrevivir al fin de la sociedad. Lo mejor es que están rodados en plano secuencia, así que la tensión no te da respiro. Si en cambio la idea es entregarse a una maratón larga, Los Durrell es de esas series que te adoptan: cuatro temporadas siguiendo a una familia inglesa que se muda a Corfú, basada en los recuerdos del naturalista Gerald Durrell. La fotografía parece un regalo y los personajes se vuelven familia propia.
El suspenso se disfraza de muchas formas
El suspenso, acá, viene por tres caminos que conviene no confundir. La ruta del dinero, producción danesa, empieza con un trabajador muerto en un parque eólico y de ahí tira del hilo hasta destapar prácticas empresariales turbias. Glue, creada por Jack Thorne, se muda a un pueblo rural inglés donde el hallazgo de un cadáver debajo de un tractor pone en evidencia los secretos de un grupo de adolescentes. Y si lo tuyo son las conspiraciones grandes, Utopia, de Dennis Kelly, te atrapa con un grupo de fans de un foro que se topan con el manuscrito de una novela gráfica que parece anticipar catástrofes. Desde ese momento, una organización los persigue sin tregua.
Pérdidas, duelos y amistades que curan
Hay un tramo de la selección que me toca especialmente, y creo que a muchos lectores de mi generación también. En The Virtues, Stephen Graham compone a un hombre que vuelve a Irlanda para enfrentar un trauma de la infancia y reencontrarse con su hermana. Duele, pero duele bien. Big Boys, en cambio, elige el tono de la comedia universitaria: Jack llega a la facultad después de un año encerrado en su casa por la muerte de su padre, y ahí lo espera Danny, su compañero de cuarto. Son tres temporadas que mezclan el duelo con la risa de una forma muy honesta. Para los que prefieran amistades adultas, Leonard y Hungry Paul, con Alex Lawther y Laurie Kynaston, cuenta cómo una muerte, una boda y un romance cambian la rutina de dos amigos entrañables. Y si lo que buscan es una serie larga y cálida, Todas las criaturas grandes y pequeñas tiene seis temporadas acompañando al joven veterinario James Herriot en la Yorkshire de los años treinta.
Russell T. Davies y la comedia con agallas
Cierro el recorrido con un bloque que tiene marca registrada: dos creaciones de Russell T. Davies y una sorpresa bien británica. Queer As Folk retrata a tres hombres gays en el Manchester de los noventa, con la crudeza y la libertad que la caracterizó en su momento. Nolly es casi una joyita: Helena Bonham Carter se pone en la piel de Noele Gordon, una estrella de la televisión británica que tuvo un final de carrera. Y Such Brave Girls se anima al humor más ácido siguiendo a las hermanas Josie y Billy y a su madre soltera, en una de esas propuestas que te hacen reír por lo bajo mientras te rompen un poquito el corazón.
- Si querés algo corto y demoledor: El colapso (8 episodios de 20 minutos, plano secuencia).
- Si te tentás con una maratón larga: Los Durrell (4 temporadas) o Todas las criaturas grandes y pequeñas (6 temporadas).
- Para una noche de suspenso nórdico: La ruta del dinero.
- Si te copa el misterio adolescente: Glue.
- Para conspiraciones a gran escala: Utopia.
- Si necesitás una historia que abrace: The Virtues, Big Boys o Leonard y Hungry Paul.
- Para reírte con identidad británica: Nolly, Queer As Folk o Such Brave Girls.
Como verán, la elección depende menos del género y más del ánimo. Yo suelo recomendar empezar por El colapso si hace falta un sacudón rápido, y guardar Los Durrell o Todas las criaturas grandes y pequeñas para esos findes en los que uno se entrega sin culpa. La ruta del dinero y Glue son ideales para una semana de suspenso, mientras que Big Boys y Leonard y Hungry Paul funcionan perfecto para quien quiera combinar risa con sensibilidad. Y las tres apuestas de Russell T. Davies son un regalo para los que aman la televisión con personalidad. En definitiva, lo más lindo de esta lista es que no compiten entre sí: se turnan para acompañarnos según el día que tengamos.
Antes de despedirme, una aclaración útil para moverse entre plataformas: la mayoría de estas series se consiguen en servicios de streaming de suscripción habitual en la Argentina, como Star+, Paramount+, HBO Max o Flow. Los precios y la disponibilidad cambian seguido, así que conviene chequear en cada app antes de sentarse en el sillón. Y un consejo de amiga: prepará el pochoclo, apagá el teléfono y dejate llevar. A veces, la mejor manera de cuidar la cabeza es perderse un rato en una buena historia. Nos leemos en la próxima.
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