Dos hamburguesas de Salta y Mendoza se quedaron con los premios principales de Burgerpalusa 2026
La Segunda, de Burgerteca, fue elegida por el jurado, y Crispy Malbec, de Burger Shoppe, se impuso por voto del público. Ambas propuestas comparten el doble medallón y se diferencian por sus quesos, salsas y acompañamientos.
Les confieso algo antes de empezar: pocas veces una competencia gastronómica me había dejado con tantas ganas de hacer la valija. La edición 2026 de Burgerpalusa, el festival que ya se convirtió en una cita obligada para quienes vivimos pendiente de la parrilla y el pan, cerró con dos ganadores que llegaron desde el norte y desde Cuyo, y que resumen una pulseada que va mucho más allá de la carne: es una discusión sobre identidad, sobre producto regional y sobre cómo se cuenta una historia en un bocado. El reconocimiento principal del jurado fue para La Segunda, la hamburguesa de Burgerteca, una casa salteña que ya tiene su lugar propio en el mapa de la buena hamburguesa argentina. El premio del público, en tanto, quedó en manos de Crispy Malbec, la creación de Burger Shoppe, un proyecto mendocino que apostó por el vino como condimento central y terminó convenciendo a más de diez mil personas.
Dos recetas, una misma estructura
Lo primero que uno nota al comparar ambas preparaciones es que comparten una base: doble medallón de carne, un pan que sostiene sin exagerar y una lógica de capas pensada para que cada mordida tenga algo distinto. Ahí terminan las coincidencias. La propuesta salteña trabaja sobre dos quesos bien marcados, provolone y azul, suma panceta, cebolla, crema de champiñones y un alioli que ata el conjunto. El pan es clásico, sin estridencias, porque el protagonismo se lo llevan los quesos fuertes y la panceta.
Del otro lado, la hamburguesa mendocina va por otro camino. El queso elegido es cheddar, y la acompañan pimientos, cebolla crispy, una lactonesa y, sobre todo, una reducción de Malbec que es la firma de la casa. Se sirve en un pan slider golden, más pequeño, pensado para que la concentración de sabor sea alta. Si tuviera que sintetírselo a un amigo, le diría: Salta juega con profundidad y cremosidad, Mendoza con crocancia y un punto justo de vino.
Una final con cifras de festival
La edición se llevó a cabo en Tribuna Plaza, dentro del Hipódromo de Palermo, y reunió a más de 10.000 personas a lo largo de las dos jornadas, con más de 20.000 hamburguesas servidas, según datos de la organización. La selección arrancó con más de 100 hamburgueserías inscriptas de todo el país, de las cuales 24 pasaron a una etapa difundida por YouTube, con cinco episodios de presentación ante un jurado. De ahí salieron ocho finalistas directos, y otros cuatro lugares se definieron por votación en las redes sociales del festival.
Además del trofeo, Burgerteca se llevó la posibilidad de participar en encuentros hamburgueseros de Uruguay y Perú, junto con 2.500.000 pesos en productos y otros premios. Burger Shoppe, por su parte, recibió un trofeo, 2.800.000 pesos en productos y distinciones adicionales gracias al voto de los asistentes.
Mi recorrido, mis lecturas
Yo estuve siguiendo la competencia de cerca, en parte porque me obsesionan estos certámenes federales, en parte porque me gusta contrastar lo que dice el comité organizador con lo que después cuenta la gente en la fila. Y lo que aparece, en este caso, es un patrón que ya había visto en otras ediciones: el jurado suele premiar la coherencia técnica, el equilibrio y la lectura de los productos, mientras que el público tiende a votar lo que le sorprende, lo que tiene una firma propia. Acá ganó una salteña con doble queso, champiñones y panceta, y una mendocina con Malbec, cheddar y cebolla crispy. Las dos decisiones se entienden.
Como guía, si están pensando en moverse, les dejo una recomendación que vale para cualquiera de las dos casas. Vayan a la hora en que abren, alrededor del mediodía en Salta y del mediodía y medio en Mendoza, porque después del primer turno la espera se estira y el pan pierde temperatura. Y lleven abrigo liviano: en Salta al mediodía el sol pega fuerte pero la sombra refresca, y en Mendoza, sobre todo si la visita es entre abril y septiembre, el viento de la tarde se siente. Si van a las dos ciudades en el mismo viaje, prueben primero la salteña y después la mendocina, o al revés, pero no las prueben el mismo día: les va a costar elegir cuál les gustó más, y eso, créanme, también es parte del viaje.
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