El frío de la Fortaleza no perdona y Vélez se quedó sin ascender a la cima
Marcelino Moreno volvió de su operación, fue figura y le bajó la persiana al Fortín, que terminó jugando con pibes de 17 años por las bajas de sus titulares.
Che, miren, anoche en la Fortaleza el viento soplaba como si la noche misma estuviera enojada con Vélez. Y vaya si le hizo caso el clima. Lanús le ganó 2-0 al Fortín, le aguó la ilusión de treparse a lo más alto de la Tabla Anual y de paso le mostró que con un solo jugador enchufado se le desarma el plan a cualquiera.
El regreso del caudillo
Marcelino Moreno, el diez de toda la vida de este Lanús, volvió al once inicial después de meses parados por una operación. Y como buen caudillo, no necesitó más que un partido para dejar claro por qué es el dueño de la camiseta. Treinta y un años y la misma hambre de siempre. Lo sacaron a los 36 del segundo tiempo y la gente lo despidió con aplausos, que es como decir: dejá que te queremos aunque te estés yendo en diciembre.
Moreno, que no se guarda nada, habló post partido y se acordó del preparador físico que lo bancó en los meses jodidos. "Hicimos un partido inteligente, golpeamos en el momento justo y defendimos bien", tiró el hombre, con esa calma de los que ya la vieron mil veces.
Los goles, uno a la carrera y otro con culpa del arco
La primera conquista fue un baldazo de agua fría para Vélez. El lateral Marcich se mandó desde atrás como quien va a buscar el pan y la empujó en la boca del arco. Goles así te matan, che, te rompen el partido por la cintura.
El segundo fue a los cuatro minutos del tiempo añadido, cuando ya parecía que el 1-0 era una lotería. Ramiro Carrera metió un disparo que se estrelló contra el palo, la pelota le pegó en la espalada al arquero Marchiori y se metió adentro. Dicen los que saben que la suerte hay merecersela, y anoche Marchiori se la prestó al rival.
Vélez jugó con pibes y casi se le da
El Fortín llegó a la cita con bajas que sacudieron: Lanzini y Pellegrini afuera, lesionados. Y en lugar de tirar la toalla, el cuerpo técnico metió a Thiago Aguirre y Juan Policella, dos pibes de 17 años, entre los titulares. Policella incluso hizo temblar el palo en el primer tiempo con un remate que empezó a hervir el corazón de los de Liniers.
Pero no alcanzó. Con esos mocositos en cancha, Vélez plantó pelea de igual a igual, no se guardó nada, y sin embargo chocó contra un Lanús ordenado que le cortó las alas en los momentos justos. Es como ir a una pelea con la familia entera a cuestas: podés ganar, pero algo se te va a quedar en el camino.
Moreno se va en diciembre. Le quedan dos meses para definir su futuro y el de Lanús en la pelea grande. Pero lo de anoche, amigos, fue un mensaje claro: cuando está el caudillo, este equipo es otro. Veremos si alcanza.
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