El peso se desinfla más rápido que el dólar: con $1.535 en ventanilla, los ahorros perdieron un tercio de su poder de compra en un año
La divisa cerró sin cambios en el Banco Nación y acumula una suba del 4% en lo que va de 2026, mientras la inflación interanual ronda el 33%. La diferencia entre ambos indicadores revela una transferencia silenciosa desde el bolsillo de los ahorristas hacia los precios de góndola.
Cuatro días sin moverse, un año con apenas $58 de suba y una inflación que en doce meses borró más de un tercio del valor del peso en dólares. El tipo de cambio para la venta en el Banco Nación se sostuvo este jueves en $1.535, sin variantes respecto de la jornada anterior, y volvió a mostrar la misma calma de las últimas ruedas. En el circuito informal, la cotización bajó cinco pesos y cerró en $1.545, apenas diez pesos por encima del oficial minorista, una diferencia ínfima para los parámetros históricos de la Argentina.
Una paridad estable que no alcanza
El dato más elocuente, sin embargo, no está en la pizarra del día sino en la comparación interanual. En los últimos doce meses, el dólar mayorista pasó de $1.380 a $1.513: $133 de suba, 9,6%. En ese mismo período, la inflación acumulada rozó el 33%. Quien guardó pesos vio cómo el costo de vida trepó a más del triple de la velocidad a que se movió la divisa. La traducción es directa: el poder de compra en dólares cayó cerca de un 17% en un año, incluso con el tipo de cambio congelado.
En términos mensuales, la historia se repite. En octubre, el billete verde retrocedió seis pesos frente al cierre de septiembre, una baja del 0,4% que convive con alzas, arrastra una suba del 4% en lo que va del año y deja al peso como la variable que más rápido se deteriora.
“El dólar mayorista mantiene su estabilidad y continúa por debajo de los los $1.515. Esa calma es bienvenida por los operadores.”Gustavo Ber, economista
- Dólar Banco Nación (venta): $1.535, sin cambios, cuarto día consecutivo estable.
- Dólar informal: $1.545, baja de cinco pesos.
- Dólar mayorista: $1.513, volumen negociado USD 510,7 millones en el segmento de contado.
- Acumulado 2026: suba de $58, equivalente a 4%.
- Variación interanual mayorista: $133, 9,6%, desde los $1.380 de mediados de octubre de 2025.
- Brecha con la inflación interanual: 33% de suba de precios contra 9,6% de suba del dólar.
La vieja promesa que vuelve a quedar en offside
No es la primera vez que un gobierno celebra la estabilidad del tipo de cambio como sinónimo de prudencia macroeconómica. Tampoco es la primera vez que esa foto estable convive con subas silenciosas en góndola y formativas que licuan el salario en dólares. La memoria reciente tiene varios capítulos de anuncios similares: el peso quieto como escudo, la alabanza oficial al carry trade y, a la vuelta de la esquina, el sacudón que termina corrigiendo todo de golpe. La pregunta de fondo es si esta pausa cambiaria forma parte de un plan antiinflacionario consistente o si se sostiene, como tantas otras veces, a fuerza de tasas altas y reservas tensionadas.
Para quienes necesitan comprar divisas o tienen cuotas atadas al billete estadounidense, la referencia sigue siendo el mostrador del Banco Nación: $1.535. Para quienes ahorran en pesos y ven cómo su sueldo entra y se evapora antes de fin de mes, la cotización del día es apenas el dato menos malo de una película que viene mal filmada desde hace rato.
El precio del bolsillo
La brecha de 35 puntos porcentuales entre suba del dólar y suba de precios no es un tecnicismo: es lo que explica por qué el changuito del súper se siente más caro cada semana aunque el tipo de cambio no se mueva. Es lo que explica por qué un alquiler pactado en dólares hace un año hoy se parece a un regalo y un alquiler en UVAs, en vacaciones o en pesos indexados parece un disparate. Es, en definitiva, el mecanismo invisible por el que la clase media transfiere patrimonio hacia los formadores de precios sin que el dólar se mueva un centavo.
La pregunta que sigue
El Gobierno exhibe la pizarra como trofeo. La calle, en tanto, siente el precio del barrio tranquilo: mismo mostrador, distinta góndola. ¿Hasta cuándo puede sostenerse un dólar quieto frente a una inflación que sigue corriendo a más del triple de esa velocidad? ¿Y quién paga, mientras tanto, la diferencia?
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