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VIE, 16 OCT 2026
Deportes

El viejo Nole volvió a sonreír en Beijing y ya nadie lo cuente como jubilado

El serbio rompió una racha de 85 días sin victorias oficiales, dejó en el camino al portugués Nuno Borges y se citó con el chino Bu Yunchaokete, verdugo de Cerúndolo, por un lugar en cuartos del ATP 500

CL
Cristian LevicoyDeportes · · lectura 3 min
El viejo Nole volvió a sonreír en Beijing y ya nadie lo cuente como jubilado

Mirá, una cosa es el frío que se mete en las costillas un martes a las siete de la mañana en la redacción, y otra cosa muy distinta es el frío que se le metió a Novak Djokovic en el calendario durante 85 días sin ganar un partido oficial. Tres meses sin levantar los brazos con una sonrisa en el circuito, una sequía que para un tipo que vive del oxígeno competitivo debe sentirse como quedarse sin café en el medio de la semana. Pero este miércoles, en Beijing, el serbio volvió a hacer lo que mejor sabe: ganar.

El Nole le ganó al portugués Nuno Borges por 6-3 y 7-6 (2), en una hora y 52 minutos de tenis, y se metió en los octavos de final del ATP 500 de la capital china. Nada del otro mundo en el papel, pero todo un espaldarazo anímico para un jugador que venía de una eliminación en primera ronda del último US Open, nada menos que frente al argentino Mariano Navone.

El saque, otra vez, como socio inseparable

  • Ocho aces en el encuentro, una declaración de intenciones.
  • Ganó el 88 por ciento de los puntos con su primer servicio, una cifra que en criollo significa que el rival apenas le tocaba la pelota.
  • Cerró el segundo set con un tie break a pedir de Borges: 7-2, inapelable.

Djokovic venía de quedar afuera en el debut del último Grand Slam del año y arrastraba una inactividad competitiva que, para sus estándares, sonaba a vacaciones de verano en la costa atlántica. Pero este torneo le vino como anillo al dedo: Beijing es su patio trasero. Acá ganó seis veces y, encima, este martes estiró a 30 partidos su invicto en la ciudad. Son números de alquiler, de los que no se olvidan.

En el segundo set hubo una pausa que hizo crujir los dientes de más de uno: Djokovic pidió atención médica y el murmullo recorrió las tribunas como cuando en el supermercado alguien se desmaya en la góndola de los lácteos. Después del partido, el serbio se encargó de bajar los decibeles: dijo estar en buenas condiciones físicas y que el susto quedó en eso, en un susto.

“No puedo conformarme con las primeras rondas de un torneo y estar contento con eso. Siempre aspiro a las últimas rondas de cualquier torneo en el que juego.”Novak Djokovic

El serbio también contó que volver a Beijing estaba entre sus prioridades, algo que en otras temporadas había canjeado por el Masters 1000 de Shanghai. Y hasta se dio el gusto de elogiar las instalaciones renovadas del complejo y el cariño del público local, que lo recibió como si nunca se hubiera ido. Y en parte tiene razón: con seis títulos y 30 duelos sin caer, Nole en Beijing es como el colectivo de la línea que nunca llega pero, cuando aparece, te lleva a horario.

En el camino hacia el cruce con Djokovic se metió Bu Yunchaokete, un chino que dejó en el camino a Juan Manuel Cerúndolo. El próximo partido del serbio será ante él, por un lugar en cuartos de final, con todo lo que eso significa: otro paso hacia las instancias que él mismo se exige y que el público ya espera.

¿Cómo imagino ese cruce? A Djokovic manejando los tiempos como un jubilado que todavía juega al paddle los lunes y le mete un mate al pibe de 20 años sin despeinarse. Veremos, claro, porque en este deporte las sorpresas se cocinan a fuego lento y a veces revientan en el segundo set. Pero, por ahora, lo concreto es esto: Nole volvió a ganar, Beijing sigue siendo su casa y la próxima parada ya tiene nombre y apellido complicado de pronunciar. Cristian Levicoy, Deportes.

CL

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