Fausto Schioppa, el pibe de 16 años que se comió el campeonato y se ganó el pasaje a Europa
El piloto de Belén de Escobar se consagró en la RMC Final Argentina tras una definición ajustada en Sunchales y se prepara para su primera carrera fuera del país en el Mundial de Rotax de Portimao. El objetivo, dice él mismo, es aprender y volver con el libreto bajo el brazo.
El frío en Sunchales corta la cara como una dieta mal hecha, pero este pibe de dieciséis años ni se inmutó. Fausto Schioppa se plantó en la última curva de la RMC Final Argentina y se llevó un campeonato que se definía punto por punto, con la mandíbula apretada de quien sabe que un error se paga con el pasaje soñado. Y vaya si lo ganó.
El resultado no fue uno más en una vitrina. Es el ticket para sentarse en el Mundial de Rotax en Portimao, del 7 al 14 de noviembre, su primera carrera fuera del país. Para alguien que se entrena en kartódromo propio y comparte turnos con el presupuesto ajustado, cruzar la frontera ya es un golazo de media cancha.
Aprender primero, competir después
Schioppa no viajó a Portugal con la calculadora del resultado en la mano. Va con el cuaderno abierto, listo para copiar todo lo que le tiren los pilotos del Viejo Continente. Lo dijo con la simpleza de los que todavía no aprendieron a disfrazar la ambición: Es el primero y mi primera carrera afuera, y es algo muy especial para mí. Sin promesas de podio, sin verbos en futuro que después muerdan.
- El título se resolvió en la última carrera de la RMC Final Argentina, en Sunchales.
- El Mundial de Rotax se disputará en Portimao entre el 7 y el 14 de noviembre.
- Schioppa tiene 16 años, es de Belén de Escobar y vive en San Isidro.
- Su escudería es Milla Kart, dirigida por Matías Milla.
- Entre sus referencias internacionales figura Max Verstappen; entre los argentinos, Juan Ignacio Alessi y Martín Córdoba.
“Es el primero y mi primera carrera afuera, y es algo muy especial para mí.”Fausto Schioppa
Un paciente con hambre
El pibe se define tranquilo, adentro y afuera de la pista. Paciente, dice, como quien espera el colectivo en la parada y no se queja cuando tarda. Esa misma calma es la que aplica en la butaca del karting, donde cada maniobra se cocina a fuego lento antes de servirla. Y los que miran desde boxes coinciden en que el muchacho no se acelera donde no la mira.
Schioppa se prepara con la disciplina del que entiende que esto no es soplar y hacer botella: combina trabajo físico y mental, cuida la dieta y se pasa horas frente al simulador, donde el karting virtual le permite meter kilómetros sin pagar nafta. El entrenamiento real en pista es más caro y ocupa menos espacio en la agenda, una cuenta que cualquier piloto argentino conoce de memoria. La carne es débil, pero el presupuesto más todavía.
En el medio, el pibe ya piensa en el salto al viejo continente, ya sea en karting o, si los planetas se alinean, en alguna escalera hacia la Fórmula. Antes de mirar tan lejos, le toca Portimao: un circuito europeo, con pilotos europeos que llevan toda la vida respirando ese aire. Aprender es el objetivo, aunque cualquiera que lo haya visto correr sabe que este Escobar no viaja de paseo. Veremos.
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