Fito Páez al piano en la pantalla de Pergolini: entre el deseo de dirigir orquestas y la sombra enorme de Charly
El rosarino pasó por Otro día perdido, tocó Al lado del camino y se sentó a charlar sobre música, escena y aprendizaje. Hubo recuerdos con García, confesiones sobre la dirección orquestal y un cierre a pedido del conductor y los panelistas.
“Hay que preguntarle a Charly”, dijo Fito Páez con una sonrisa que ya es marca registrada, cuando Mario Pergolini le preguntó por qué tocaba de espaldas al público en una de las giras que compartieron con Charly García. La frase cayó como un latigazo simpático en el living de Otro día perdido y dejó picando una pregunta que el rosarino terminó contestando unos minutos más tarde, mientras el piano esperaba su próxima vuelta.
La visita fue una de esas en las que la música aparece antes que la charla. En el estudio se respiraba un clima íntimo, con la cámara jugueteando entre planos del teclado y del sillón, como si el programa entendiera que esta noche lo que importaba era mirar las manos de Fito tanto como escucharlo. El primer tema fue Al lado del camino, tocado con ese pianismo seco y a la vez cálido que el músico arrastra desde los tiempos de El amor después del amor, cuando todavía era un pibe de Rosario que se sentaba a tocar en bares y aprendía a golpes.
La máquina orquestal y un aprendizaje pendiente
Ya instalado en la conversación, Páez se confesó algo que sorprendió a más de uno en el panel. “Me apasiona la máquina orquestal y cómo funciona”, tiró, casi como pensando en voz alta. La frase abrió una puerta lateral en la charla: la del Fito que ya no es solo compositor y pianista, sino un tipo que quiere entender la música desde otro lugar, parado adelante, con batuta en mano. “Quiero aprender dirección orquestal”, completó, y quedó flotando la imagen de este rosarino studying scores en cualquier sala del mundo, tomándose su tiempo para descifrar la arquitectura sonora que siempre lo fascinó.
La gira con Charly, la melena y lo que se aprende al lado de los grandes
Pergolini tiró del hilo y volvió a Charly, y ahí Fito se puso más serio, más emotivo. Contó que García nunca terminó de explicar por qué se daba vuelta en el escenario durante las presentaciones que compartieron. El rosarino arriesgó su propia teoría: “Era una idea visual, que el público viera una melena en movimiento”. Pero no se quedó en la anécdota. Reconoció, con esa honestidad que lo caracteriza cuando habla de sus maestros y compañeros, que esa gira le sirvió como un máster exprés. “Me sirvió porque aprendí un montón”, resumió, y se le notó en la voz que no era pose: era gratitud pura.
También le quedó flotando una preocupación. Relató que, unos quince años atrás, había organizado un concierto entero con temas de García que él consideraba ultra conocidos y se topó con caras que no los reconocían. La anécdota le disparó una reflexión que hoy suena más vigente que nunca: la de pensar qué lugar ocupa ese repertorio en la memoria cultural argentina, cuánto se da por sentado y cuánto se está perdiendo sin que nadie lo lamente. Fito lo dijo sin golpes bajos, pero con la firmeza de quien sabe que las canciones no se cuidan solas.
El piano vuelve a hablar: el cierre a pedido del público
Después del cruce, Fito regresó al piano y se largó con los temas que le pidieron Pergolini, Evelyn Botto y Agustín “Soy Rada” Aristarán, los tres panelistas de la noche. Canciones elegidas por otros, ejecutadas por uno. Una manera linda de terminar, porque dejó en evidencia algo que se repite cada vez que Páez se sienta a tocar: que su catálogo no envejece, se sigue pidiendo, se sigue cantando bajito desde las butacas. La pantalla, mientras tanto, mostró otra vez el estudio en penumbras, los micrófonos apagándose de a poco y esa sensación de que la noche había dado para mucho más que una nota al pie.
Para verlo en vivo, la cita es en la pantalla: Otro día perdido se emite por el canal oficial del programa en YouTube y por la señal que el conductor sostiene desde hace años. El horario, según la grilla habitual, suele ubicarse en la franja nocturna de los domingos, aunque conviene chequear la programación de la semana porque el formato streaming suele mover fechas con poca anticipación. La entrada, como siempre en estos ciclos digitales, es gratuita; solo hace falta una conexión estable y un buen par de auriculares para apreciar el piano como se merece.
- Quién toca: Fito Páez, en piano y voz, durante toda la emisión.
- Qué dijo que quiere aprender: dirección orquestal, algo que lo obsesiona desde hace tiempo.
- A quién recordó: Charly García, con la anécdota de tocar de espaldas y la teoría de la melena en movimiento.
- Cómo cerró: regresando al piano para interpretar los temas que le pidieron Pergolini, Botto y Rada.
- Dónde verlo: en el canal oficial de Otro día perdido en YouTube y por la señal que conduce Mario Pergolini.
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