Histamina: la sustancia que el cuerpo fabrica de más y que puede estar detrás de malestares que no parecen conectados
Un médico genetista argentino explica por qué migrañas, hinchazón, problemas para dormir y reacciones digestivas pueden compartir un mismo origen y cómo detectarlo a tiempo.
Acá en la isla, cada vez que me siento a charlar con vecinos de Boedo o de Once, aparece la misma escena: una mesa larga, un asado compartido y alguien que se sirve el queso y dice, casi como pidiendo perdón, "a mí me cae mal, me hincha la panza y a la noche no duermo". Al rato, otro levanta la mano y cuenta que le vienen migrañas que nadie le explica. Una tercera, que tuvo de chica problemas respiratorios que los médicos nunca terminaron de cerrar del todo. Cuando uno mira esos casos en serie, algo llama la atención: los síntomas son distintos, pero algo parece repetirse. Para el médico genetista Jorge Dotto, ese algo tiene nombre y apellido: histamina.
Una sustancia que el cuerpo produce y también recibe desde afuera
La histamina no es una enemiga. Es una molécula que el propio organismo fabrica y que cumple funciones centrales: nos mantiene despiertos, participa en el apetito y la saciedad, ayuda a producir ácido en el estómago, hace que los intestinos se contraigan, regula el corazón y hasta se activa cuando el sistema inmune detecta una amenaza. Por eso aparece en las alergias clásicas, con picazón, sarpullido y estornudos. El tema, dice Dotto, es cuando se acumula más de lo que el cuerpo puede eliminar.
“Acumulo, acumulo, acumulo y exploto, porque no puedo sacar el tapón. Mientras no rebalsa, no hay síntomas. Cuando se llena, aparecen las reacciones.”Jorge Dotto, médico genetista
El símil del vaso sirve para entender por qué a veces los malestares parecen aparecer de un día para otro. El vaso se va llenando con lo que se come, con el estrés cotidiano, con entrenamientos muy intensos o con cambios hormonales. Un día, una rodaja de queso madurado o una copa de vino tinto pueden ser la gota que lo hace desbordar.
- Quesos curados y embutidos
- Vino tinto y bebidas fermentadas
- Chocolate
- Tomate, palta y pescado
- Frutos secos y cítricos, en algunas personas
Por qué en una misma familia aparecen síntomas tan distintos
Dotto suele contar el caso de dos hermanas gemelas que atendió en el consultorio: comparten casi todo el ADN y, sin embargo, una tenía migrañas y la otra problemas digestivos. La diferencia estaba en lo que cada una comía y en factores del entorno. "Que aparezcan intolerancias en una misma familia es lo esperable, no la excepción", señala. La información genética que heredamos define cómo procesamos ciertas sustancias, pero la forma en que eso se expresa cambia de persona a persona. En las mujeres, además, la relación entre estrógenos e histamina agrega otra variable que puede hacer que los síntomas vayan y vuelvan a lo largo de los meses. Por eso, dice Dotto, leer lo que el cuerpo viene diciendo hace tiempo, en vez de tratar cada malestar por separado, suele ser el primer paso para encontrar una causa común. Y eso, para muchos de los que me escriben cada semana, ya es empezar a respirar un poco mejor. Mi expectativa, y también la de ellos, es que la próxima consulta sea, por fin, la que ordene el rompecabezas.
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