Independiente se despachó con un cierre tibio y ya mira la Liga
Cayó con Mogi en el Gigante de la Ruta 9, pero el pasaje a cuartos de la Liga Sudamericana ya estaba en el bolsillo. Ahora, el reto pasa por afinar la puntería antes del debut en la Liga Nacional.
En el sur de Córdoba ya refresca después de las nueve de la noche y el viento de la ruta 9 se cuela por las gradas del Gigante como si quisiera repartir pases. En esa cancha, Independiente de Oliva cerró su participación en el Grupo A de la Liga Sudamericana con una derrota que duele menos de lo que parece: los dos triunfos del arranque le habían alcanzado como para sacar el boleto a cuartos con la calculadora en la mano.
El equipo de Martín González terminó la fase con dos éxitos y una caída. Mogi Basquete se llevó el último juego por un margen contundente, en una noche donde al conjunto local se le trabó la muñeca y se le nubló el aro. No hubo suspenso en el resultado, pero sí señales que el técnico seguramente guardó en el bolsillo para repasar en la semana.
Una noche sin triple y con la defensa como enemiga
El gran problema de Independiente pasó por la falta de gol. La estadística es de esas que no mienten: apenas 1 de 20 en lanzamientos de tres puntos y un 36% en tiros de dos. Cuando el aro se achica así, hasta el mejor libreto parece escrito en braille. La defensa brasileña, además, le cerró los caminos cómodos y lo obligó a tirar incómodo, que es como pedirle a alguien que cambie una cubierta en plena tormenta.
El arranque fue elocuente. Independiente estuvo casi siete minutos sin anotar en el primer cuarto, una sequía que recién cortó Agustín Pautasso cuando el cronómetro ya estaba en rojo. Mogi, mientras tanto, construyó la ventaja con paciencia de albañil: 19 a 8 al cierre del primer capítulo y 42 a 24 al llegar al entretiempo. La segunda mitad siguió por el mismo andarivel, con el equipo paulista sosteniendo el dominio y el local sin encontrar la reacción que cambiara la historia.
La pregunta que queda flotando, con el viento todavía soplando en Oliva, es la de siempre: ¿qué versión del equipo se verá el jueves 8 frente a Ferro? El de los dos primeros juegos del grupo, con defensa firme y triples que entran, o el de esta última noche, cuando la pelota se negó a entrar y el rival manejó los tiempos como quiso. En el básquet, como en la vida, los equipos se conocen por cómo se levantan de las noches feas. Veremos.
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