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VIE, 16 OCT 2026
Economía

La canasta de los jubilados: cuánto cuesta envejecer en la Argentina y por qué el haber mínimo alcanza cada vez menos

Un relevamiento de la Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología situó en $2.090.646 el presupuesto mensual de una persona mayor en octubre, frente a una jubilación mínima de $505.748 con bono. Los medicamentos, la salud, los alimentos y la vivienda concentran dos tercios de ese total.

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Federico TapiaEconomía y régimen industrial · · lectura 3 min
La canasta de los jubilados: cuánto cuesta envejecer en la Argentina y por qué el haber mínimo alcanza cada vez menos

Vamos a los números. La Defensoría de la Tercera Edad y la Sociedad Iberoamericana de Geriatría y Gerontología difundió su medición de octubre para la canasta de consumo de los adultos mayores, que trepa a $2.090.646 mensuales en la Ciudad de Buenos Aires, el conurbano bonaerense, Córdoba, Rosario y Mendoza. En el otro extremo de la balanza, la jubilación mínima con el refuerzo extraordinario llega a $505.748, lo que arroja una cobertura de apenas 24,2% del costo total estimado, y ubica a la prestación previsional por debajo del rubro más sensible del presupuesto: los medicamentos y la atención de la salud, que por síos solos demandan $518.708 al mes.

La composición del gasto muestra dónde se concentra la presión sobre los ingresos de los hogares encabezados por personas mayores. Medicamentos y salud encabezan el ranking con $518.708, seguidos por alimentos con $457.742 y vivienda con $364.969, tres rubros que en conjunto suman $1.341.419, cerca de dos tercios de la canasta completa. El relevamiento toma como referencia las pautas de la canasta familiar que publica el INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) y luego las repondera para reflejar el peso relativo que tienen los distintos consumos en esta población, con la particularidad de que incluye tanto a quienes son propietarios de su vivienda como a quienes alquilan o viven en una pensión, y contempla los descuentos vigentes en farmacias según la obra social.

La brecha frente al año anterior y frente a marzo

Si la medición se compara con el mismo mes del año anterior, el resultado es contundente: en octubre de 2025 la misma canasta se ubicaba en $1.514.074, lo que implica un incremento interanual del 38%, un ritmo que duplica con holgura la variación de los haberes mínimos en igual período. Frente a la lectura de marzo, en tanto, la suba fue de 14,58%, en línea con la dinámica de la inflación general pero con una carga adicional derivada del peso específico de los servicios de salud en la estructura de consumo de los adultos mayores. En términos concretos, una persona que en marzo necesitaba $1.825.000 para sostener su nivel de vida habitual debe reunir hoy más de $2 millones para hacer frente al mismo esquema de gastos.

Cuánto cubre cada prestación previsional

  • Jubilación mínima con bono: $505.748, equivalente a 24,2% de la canasta y levemente por debajo del rubro medicamentos y salud, que demanda $518.708.
  • Pensión Universal para el Adulto Mayor con bono: $418.598, cubre 20% del presupuesto total y queda muy por detrás incluso del gasto en alimentos.
  • Pensiones No Contributivas (PNC, prestaciones que otorga el Estado a personas sin aportes formales) por Invalidez y Vejez: $375.023, representan 17,9% de la canasta y tampoco alcanzan a cubrir el capítulo de salud.

El cuadro de fondo revela que ni la prestación más alta del régimen general ni las prestaciones no contributivas logran cubrir un capítulo central del presupuesto de un adulto mayor, lo que obliga a las familias a completar ingresos o a sustituir consumos. En el caso de las Pensiones No Contributivas, la distancia con el costo del único rubro de medicamentos y salud es de más de $140.000 mensuales, y frente a la canasta total el desfinanciamiento supera el millón de pesos.

El panorama exige mirar qué pasaría si la ley cambia. Una reforma previsional que eleve el haber mínimo por encima del umbral de medicamentos y salud, hoy en $518.708, cerraría una de las brechas más sensibles, aunque dejaría vigente el problema de los alimentos y la vivienda. Una actualización que, en cambio, atienda la totalidad de la canasta y no sólo un porcentaje de la inflación pasada, modificaría de manera estructural la cobertura efectiva de los adultos mayores y reduciría la transferencia de costos hacia las familias. En la medida en que la fórmula de movilidad (el mecanismo legal que define cómo se ajustan las jubilaciones según la variación de salarios y la recaudación) continúe corriendo por debajo del 38% interanual que muestra la canasta, la distancia entre ingresos y gastos tenderá a profundizarse.

FT
Federico TapiaEconomía y régimen industrial

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