La cordillera neuquina amanece con los dos pasos abiertos, hielo en la calzada y las cadenas como única compañía
Pino Hachado y Cardenal Samoré están habilitados para todo tipo de vehículos, pero la mañana arrancó con calzada húmeda, neblina, aguanieve en las cotas altas y la obligación de llevar cadenas metálicas. La alerta amarilla por tormentas se siente en toda la provincia y los partes de Vialidad Nacional recomiendan consultar antes de salir.
Acá en la isla todavía no se apagó el último calefactor y ya estoy mirando el parte de Vialidad Nacional, como tantas mañanas de lunes, para contarles cómo viene la mano en la cordillera neuquina. La buena noticia es que los dos pasos que conectan a Neuquén con Chile están abiertos y habilitados para todo tipo de vehículos. La no tan buena es que a esta altura del año nadie cruza la montaña sin prestarle atención al clima, y hoy menos que nunca: la calzada amaneció húmeda en ambos lados, hay sectores con hielo y neblina en Pino Hachado, y lluvia intermitente que se transforma en aguanieve a medida que se gana altura en Cardenal Samoré.
El parte de las 7.05 marcó a Pino Hachado con calzada mojada, sectores con hielo, neblina que reduce la visibilidad, presencia de animales sueltos sobre la ruta y un dato que siempre hay que mirar con atención: hay riesgo de caída de rocas a la altura del kilómetro 48, donde trabajan equipos del organismo nacional. En tanto, el parte de las 7.20 para Cardenal Samoré describió una calzada despejada y mojada, con lluvia intermitente en los tramos bajos y aguanieve en las cotas más altas, motivo por el cual desde Vialidad Nacional pidieron aumentar la distancia de frenado y evitar maniobras de sobrepaso, mientras personal del organismo también opera en la zona.
Lo que hay que tener en el auto antes de salir
- Cadenas metálicas obligatorias en los dos pasos: no sirven las textiles si Vialidad exige las metálicas, y tenerlas en el baúl no es lo mismo que tenerlas colocadas a tiempo.
- Luces bajas encendidas y limpiaparabrisas funcionando correctamente para soportar la neblina en Pino Hachado y la lluvia intermitente en Cardenal Samoré.
- Distancia de frenado ampliada: la calzada está húmeda en ambos cruces y el margen de reacción se acorta, sobre todo en zonas de aguanieve.
- Combustible revisado y tanque lo más lleno posible: con tormenta y desvíos operativos, no conviene quedarse corto en plena montaña.
- Teléfono cargado y números de Vialidad a mano: 0800-222-6272 y 0800-333-0073, de lunes a viernes de 9 a 17, además del sitio argentina.gob.ar/rutasnacionales.
A todo esto se le suma una alerta amarilla por tormentas que cubre a toda la provincia y que, según los reportes oficiales, puede dejar lluvias de variada intensidad en períodos cortos, posible caída de granizo y ráfagas de viento. Es el clásico combo de la Patagonia en esta época, donde un tramo que arranca con lluvia termina en aguanieve y, dos curvas más arriba, en hielo. Por eso los partes que se publican a primera hora sirven como fotografía inicial y no como garantía para todo el día: el estado de los pasos puede cambiar a medida que avanzan las horas y se actualizan las condiciones, de modo que conviene volver a chequear la información antes de cargar la familia en el auto y poner primera.
Nosotros, los que vivimos cerca de la cordillera o la cruzamos seguido, sabemos que abrir el parte de Vialidad es apenas el primer paso: después hay que mirar el pronóstico, revisar las cadenas, controlar las cubiertas y, sobre todo, respetar la montaña. Un vecino del barrio Alta Barda me decía hace unos días, mientras tomaba mates en la vereda, que él ya aprendió a no fiar nunca: «Cuando voy a Pino Hachado salgo como si fuera a nevar en pleno enero, porque acá las sorpresas te agarran en la curva siguiente». Tiene razón. Hoy, con los dos pasos abiertos pero húmedos, con hielo en la calzada, con alerta amarilla y con la obligación de llevar cadenas metálicas encima, la prudencia no es un consejo: es parte del viaje.
Si igual tenés pensado cruzar, lo que la gente que ya pasó por estas condiciones espera que pase es lo de siempre: que la montaña deje pasar, que la neblina se corra antes del mediodía, que las rocas del kilómetro 48 se queden quietas y que la cadena, cuando toque ponerla, salga a la primera. Mientras tanto, la recomendación práctica sigue siendo la misma que repetimos cada mañana de invierno: leer el parte, llamar a Vialidad, preparar el auto y, sobre todo, no apurarse. La cordillera neuquina no se cruza: se transita, con respeto y con cadenas.
“Cuando voy a Pino Hachado salgo como si fuera a nevar en pleno enero, porque acá las sorpresas te agarran en la curva siguiente.”Roberto, vecino del barrio Alta Barda
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