La fe, el reguetón y un campamento que se transformó: revisitamos La llamada, el musical que los Javis llevaron al cine
Antes de llenar salas con canciones y apariciones divinas, el dúo de directores debutó con una historia de adolescentes, monjas y Presuntos Implicados. Repasamos la película que le valió cinco nominaciones a los Goya.
Lo confieso antes de empezar: tengo una debilidad incurable por esas películas que mezclan risa, lágrimas y un tema de Presentos Implicados sonando de fondo. Por eso cuando se me dio por volver sobre La llamada, la ópera prima de Javier Calvo y Javier Ambrossi, sentí que estaba reencontrándome con un viejo conocido al que le tenía cariño sin haberlo visto lo suficiente. La cinta, que en su momento se llevó cinco nominaciones a los premios Goya de 2018 y se alzó con el de mejor canción original gracias a un tema compuesto por Leiva, sigue siendo una de esas rarezas simpáticas del cine español reciente: un musical de bajo presupuesto, hecho con amigos, que terminó funcionando mucho mejor de lo que sus propios creadores imaginaban.
La historia, para quien no la tenga presente, arranca en el campamento cristiano La Brújula, en plena Sierra de Segovia, donde dos adolescentes de Macarena García y Anna Castillo llegan con la intención de pasar el verano haciendo reguetón. Sí, reguetón en un campamento de monjas: la combinación ya anticipa el tono. María y Susana, que así se llaman las protagonistas, integran un grupo llamado Suma Latina y su principal objetivo consiste en pasarla bien sin que las religiosas del lugar las descubran. El plan les sale bastante torcido, sobre todo cuando María empieza a tener visiones de Dios y se queda pensando qué significa todo eso.
Un elenco de cuatro que se banca la historia
Lo que sostiene a La llamada, más allá de la idea de base, es el trabajo de sus cuatro protagonistas. Macarena García y Anna Castillo le ponen cuerpo y voz a las dos chicas que cuestionan las normas del campamento, mientras que Belén Cuesta y Gracia Olayo se quedan con los papeles de las monjas que custodian el lugar. La hermana Milagros, a quien da vida Cuesta, tiene escenas entrañables en las que se saca el hábito, se pone su ropa de calle y se canta temas de Presuntos Implicados frente al espejo. Es uno de los momentos más humanos de la película y también uno de los que mejor resumen la búsqueda que plantea el relato: la de animarse a ser quien uno es, aunque eso implique desobedecer un poco.
“La hermana Bernarda, más apegada a las reglas del campamento, también muestra contradicciones entre sus convicciones y lo que le pasa.”Nota de Cultura y espectáculos
- Basada en el musical que Calvo y Ambrossi escribieron y dirigieron en el Teatro Lara de Madrid, en 2013, donde iba a quedarse solo ocho funciones.
- Protagonizada por Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta y Gracia Olayo.
- Candidata a cinco premios Goya en la edición de 2018, con victoria en la categoría de mejor canción original, compuesta por Leiva.
- Mezcla comedia, canciones y un conflicto entre fe, deseo y diversidad sexual, sin resolverlo con moraleja.
Hay algo que me gusta especialmente de La llamada y es que nunca termina de sermonear. Puede que el tema dé para eso, porque está lleno de preguntas sobre la fe, sobre lo que se espera de cada uno y sobre qué hacer cuando lo que uno quiere no encaja con lo que le enseñaron. Pero la película elije contar esas preguntas desde el humor y desde la música, no desde el sermón. Las situaciones de comedia acompañan esas dudas y, mientras María trata de entender qué le pasa con las apariciones, Susana empieza a revisar las normas que organizan su vida. El resultado es un relato que pone en primer plano a personajes que se preguntan cosas y que, sobre todo, se atreven a cambiarlas.
Para los que no la vieron, vale la pena saber que antes de ser película fue una obra de teatro. Calvo y Ambrossi la escribieron y la subieron al escenario del Teatro Lara en 2013 con la idea de hacer una temporada corta, de apenas ocho funciones. La respuesta del público los obligó a replantear los planes y, poco después, a llevarla al cine. Es una de esas historias de origen que a mí, que vengo del mundo del espectáculo, me resulta especialmente entrañable: la de un proyecto chico que se agranda porque la gente lo pide a gritos.
Si te dan ganas de verla o de revisarla,La llamada se puede conseguir en plataformas de streaming y, de tanto en tanto, vuelve a aparecer en ciclos de cine español contemporáneo y en muestras de musicales. La dirección de Los Javis, que después confirmarían su tino con títulos como La vuelta al mundo en 80 días, se nota fresca y con muy buena energía. Y la banda de sonora, con ese tema de Leiva que se llevó el Goya, sigue siendo una de las mejores cosas que pasó por el cine español en los últimos años. Una linda manera, en definitiva, de volver a creer en los comienzos.
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