La Peque se quedó en la puerta: Podoroska peleó hasta el final en San Pablo y dio un salto gigante
La rosarina perdió la final del WTA 250 ante la española Kaitlin Quevedo, pero dejó atrás 13 años sin finales argentinas y escaló 117 puestos en el ranking, del 317 al 200.
Dicen que en San Pablo hace un calor espeso, de esos que te pegan en la cara apenas bajás del taxi. Imagino a Nadia Podoroska jugando la final con esa humedad encima y todavía así, plantándole cara a una rival de 20 años que le terminó dando vuelta la historia. Perdió 4-6, 6-4 y 6-2 contra la española Kaitlin Quevedo, pero se fue de Brasil con algo que pesa más que un trofeo: la sensación de haber roto una mufa de más de una década.
Una espera de trece años
La última argentina en una final de un torneo WTA había sido Paula Ormaechea, en Bogotá 2013. Desde entonces, silencio. Cero finales, cero Rosario apareció en el polvo brasileño y le dijo basta a esa racha. No se trajo el título, pero volvió a poner a una tenista nacional en una definición después de trece años, y eso ya es muchísimo.
Arranco con viento a favor y la Peque se llevó el primer set con dos quiebres seguidos, 6-4. Se la veía firme, con la cabeza en su lugar. Quevedo, en cambio, parecía una de esas vecinas que te dicen que no va a llover y a la media hora tenés el patio inundado: no se desesperó, esperó su momento.
La remontada de Quevedo
En el segundo set la española emparejó las cosas y se lo llevó por el mismo 6-4. Partido nuevo, dientes apretados. Y en el tercero la historia se inclinó para el lado de la española: tres quiebres, un 6-2 inapelable y título al bolsillo. Quevedo arrancó el torneo en el puesto 105 y se fue en el 75. Merecido, claro.
“Estoy sin palabras. Me voy muy contenta con cada partido que hice esta semana.”Kaitlin Quevedo
- Podoroska entró al torneo en el puesto 317 y salió en el 200: salto de 117 lugares.
- Venció en semifinales a Paula Badosa, número 57 del mundo, en uno de los golpes más resonantes de la semana.
- Fue la primera argentina en una final de torneo WTA desde Paula Ormaechea en Bogotá 2013.
- Quevedo, de 20 años, se consagró en su primer título WTA y escaló del 105 al 75.
Podoroska jugó como quien sube una escalera con los bolsillos llenos: con esfuerzo, con oficio, sin hacer ruido. Derrotó a rivales que estaban muy por encima suyo en el ranking y demostró que cuando le llega el día, todavía compite con las mejores. La final no se le dio, y duele, pero el saldo es enorme. Veremos si este envión le sirve para consolidar el salto y meterse de lleno en el circuito otra vez. Algo me dice que a esta Peque todavía le queda mucho por dar.
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