La Unión se dio el gusto en Vicente López: aguantó el chubasco y se llevó un triunfo de cuatro puntos
El viento que se metió en Vicente López debe haber sido el único que no sopló a favor de Platense. La Unión de Formosa se plantó en una cancha difícil, construyó una diferencia de 19 puntos al descanso y terminó festejando un 90 a 86 que vale más de lo que dice el número final. Porque cuando parecía que la historia se deshacía en el último cuarto, los formoseños se pusieron el impermeable y aguantaron chaparrón.
El conjunto dirigido por el cuerpo técnico visitante venía de masticar bronca en el debut, cuando se había quedado con las manos vacías. Esta vez fue distinto: aprovechó las imprecisiones del Calamar en el arranque, se fue 28 a 19 arriba en el primer chico y después metió la segunda marcha con efectividad desde el perímetro. Para el entretiempo, el partido tenía un solo color: 57 a 38 y Platense con cara de pocos amigos.
El despertar que no alcanzó
El Calamar entró al último cuarto 77 a 60 abajo, con la diferencia de 17 puntos todavía latiendo en el electrónico. Lo que pasó después fue un acto de orgullo: 26 a 13 en los diez minutos finales, con más pelota, más contacto y una defensa visitante que tuvo que sudar la camiseta para sostener lo que había hecho bien durante tres cuartos. Pero cuando el margen se achicó a cuatro, el reloj fue el mejor amigo de los formoseños.
- La Unión mostró su mejor versión en la primera mitad, con goleo repartido y efectividad desde los 6,75.
- Platense pagó caro las pérdidas y la falta de precisión en el arranque.
- El tercer cuarto fue de mayor fricción y muchas faltas, que cortaron el ritmo.
- La reacción del local quedó para el final: más corazón que ideas.
- El próximo compromiso de Platense será intentar cortar la segunda caída al hilo después de perder ante la Quimica y el Tense.
Para el equipo de Vicente López fue la segunda derrota consecutiva, después de haber caído con Quimsa en la fecha anterior. Le queda la sensación de haber reaccionado tarde y la obligación de ajustar la puntería perimetra, esa que en el primer tiempo le jugó en contra y no le permitió sostener la racha que armó en el cierre. La Unión, en tanto, se vuelve al norte con el primer triunfo bajo el brazo y la confianza de saber que sabe ganar partidos cerrados, esos que en la Liga valen oro y se cuentan doble en la tabla.
Veremos si Platense encuentra aire en su próxima salida y si La Unión confirma que el de anoche no fue un accidente, sino el primer ladrillo de algo serio. Porque en esta Liga, ganar de visitante es como estacionar en microcentro un sábado a la tarde: si lo lograste una vez, ya sabés que se puede.
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