Lo que el ovario hace en silencio después de la menopausia: un hallazgo que obliga a repensar la salud femenina
Un estudio en Estados Unidos demostró que el órgano sigue produciendo proteínas activas hasta bien pasados los setenta y que sus cambios podrían estar vinculados al cáncer de ovario. La investigación abre nuevas preguntas sobre el seguimiento médico de las mujeres grandes.
En un laboratorio del noroeste de Estados Unidos, un equipo de científicas y científicos norteamericanos puso el ojo en algo que pocas veces se mira con atención: qué hace el ovario cuando la menopausia ya pasó. La respuesta a esa pregunta, publicada hace poco en la revista Aging Cell, cambia varias de las ideas que se tenían instaladas sobre el final de la vida reproductiva. Porque según lo que se encontró, el ovario no se apaga. Lo que hace, en cambio, es transformarse.
Un mapa de proteínas que sorprenden
Acá lo que hay que entender es que el estudio es profundo y minucioso. Los equipos de la Universidad Northwestern y del Instituto Buck para la Investigación del Envejecimiento trabajaron con 28 muestras de tejido ovárico que no tenían enfermedad maligna. Esas muestras vinieron de mujeres operadas por motivos benignos, con indicaciones que nada tenían que ver con un cáncer. Las pacientes tenían entre 50 y 75 años, y se las dividió en tres grupos: de 50 a 59, de 60 a 69, y de 70 en adelante. Eso permitió comparar lo que pasa adentro del órgano a medida que pasan los años.
Lo que hicieron fue una técnica que se llama espectrometría de masas, que permite medir proteínas. Cuantificaron, nada menos, que 5.812 grupos diferentes de proteínas en cada muestra. Y lo que apareció fue un retrato muy fino de un órgano que no está quieto.
- A mayor edad, subieron las proteínas asociadas a la inflamación, a la respuesta inmunitaria innata y al recambio de la matriz extracelular, que es como la red que sostiene a los tejidos.
- En paralelo, bajaron las proteínas que sostienen la arquitectura de las células, los filamentos internos y las queratinas, que son proteínas estructurales.
- En el grupo de 70 años o más se detectaron 117 proteínas con cambios marcados respecto del grupo de 50 a 59: 84 disminuidas y 33 aumentadas.
Lo que dijo la autora principal
“La pérdida de fertilidad está definida por el agotamiento de los óvulos, pero eso no quiere decir que el ovario quede sin función. Los cambios moleculares siguen ocurriendo durante décadas después de la menopausia.”Francesca Duncan, profesora asociada de Ciencias Reproductivas en Northwestern y coautora del estudio
Nosotros, como sociedad, tendemos a pensar que después de la menopausia la mujer deja de tener un ovario activo. Y lo que este estudio viene a decir es que esa idea es, cuanto menos, incompleta. El órgano deja de liberar óvulos y modifica la producción hormonal, sí. Pero la actividad biológica continúa, y se modifica con el paso de los años.
Hay un detalle que a mí, particularmente, me llamó la atención y que tiene una trascendencia enorme para la salud pública. El equipo comparó los perfiles de proteínas que obtuvo con datos que ya existían de investigaciones previas sobre cáncer de ovario. Y vio que las mujeres de entre 60 y 69 años tenían mayor presencia de ciertas proteínas que ya habían sido asociadas a ese tipo de tumor. Coincide con algo que los oncólogos saben hace rato: que la edad mediana de diagnóstico del cáncer de ovario se ubica cerca de los sesenta y pico.
Qué significa para las pacientes
Los propios autores aclararon algo importante: ninguna de las 28 muestras analizadas tenía signos de cáncer. La coincidencia con los patrones tumorales no significa que esas proteínas causen la enfermedad. Lo que sí hace es abrir una puerta enorme a investigar si ese recambio molecular del ovario envejecido tiene algo que ver con el desarrollo del tumor en ciertos casos.
Para una mujer que ya pasó los cincuenta, esto cambia la conversación con su ginecólogo. La recomendación clásica de los controles anuales después de la menopausia muchas veces queda asociada a la densitometría ósea, al colesterol, al screening de cáncer de mama o de colon. Pero acá aparece un motivo más para no saltearse los controles ginecológicos ni siquiera después de los setenta, porque el órgano no se jubila, aunque la fertilidad haya quedado atrás hace décadas.
Eliana, una vecina del barrio de Belgrano que tiene 68 años y a quien consulté mientras escribía esta nota, me dijo algo que se me quedó dando vueltas: 'Yo siempre pensé que a mi edad el ovario era un boliche cerrado. Saber que sigue trabajando me da un poco de respeto, pero también me da ganas de cuidarlo más'. Lo que ella espera, y lo que muchas mujeres como ella esperan, es que estos hallazgos se traduzcan pronto en controles más finos, en tratamientos más precisos y en una medicina que deje de mirar al ovario como algo que deja de importar después de una determinada edad.
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