Los primeros 90 días con antipsicóticos: cuando el cuerpo empieza a avisar antes que la cabeza
Un estudio con casi 97.000 pacientes en Inglaterra confirmó que el azúcar en sangre y el peso se disparan con mucha más velocidad durante los primeros tres meses de tratamiento. Especialistas recomiendan controles metabólicos antes de empezar y durante esa ventana crítica.
Acá, en el consultorio, empieza a las siete de la mañana con un paciente que llega derivado por un cuadro de psicosis. Tiene 42 años, vive en Lanús, no tiene antecedentes de diabetes ni sobrepeso. Le indican olanzapina, uno de los antipsicóticos de segunda generación más usados en el sistema público. A los tres meses vuelve a controlarse: subió siete kilos y la glucemia se le disparó. Es la foto exacta de lo que acaba de mostrar un trabajo británico que miró durante más de dos décadas la historia clínica de cerca de 97.000 adultos en Inglaterra.
La investigación, publicada el 14 de octubre en The Lancet Psychiatry, pone número y ritmo a algo que los psiquiatras intuyen pero pocas veces tienen tan bien medido: los primeros 90 días de tratamiento son la ventana de mayor riesgo metabólico. Durante ese trimestre, el azúcar en sangre sube aproximadamente 14 veces más rápido y el peso unas 9 veces más rápido que en los meses previos a empezar la medicación.
La olanzapina, la que más empuja el metabolismo
- Olanzapina: el azúcar creció unas 50 veces más rápido y el peso unas 10 veces más rápido en los primeros 90 días.
- Quetiapina: cambios intermedios, también significativos durante el trimestre inicial.
- Risperidona: perfil más moderado en azúcar, aunque con impacto en peso.
- Aripiprazol: el menos asociado a alteraciones metabólicas dentro del grupo analizado.
El dato que más preocupa a los clínicos es el de las personas que ya arrancan con prediabetes. En esos casos, el 19% terminó desarrollando diabetes tipo 2 dentro de los dos años posteriores al inicio del tratamiento, contra apenas un 3% entre quienes comenzaron con valores normales de glucosa. Es decir, empezar con el azúcar un poco alto multiplica varias veces la chance de terminar diagnosticado como diabético.
Las mujeres, además, mostraron un salto todavía mayor: su glucemia subió unas 24 veces más rápido durante los primeros 90 días, frente a unas 10 veces en los hombres. La diferencia no es menor y obliga a pensar protocolos de seguimiento diferenciados por sexo.
“Nuestro estudio muestra que los primeros 90 días después de comenzar el tratamiento son un período clave en el que pueden comenzar los cambios relacionados con la diabetes y el aumento de peso. Los profesionales de la salud deberían verificar tanto el peso como el nivel de azúcar en la sangre antes de comenzar el tratamiento y nuevamente durante los primeros meses posteriores.”Juan Carlos Bazo-Alvarez, investigador principal y docente de University College London
El mensaje que baja de Londres es claro y se puede traducir sin rodeos a cualquier sala de guardia del conurbano: antes de recetar, hay que pesar al paciente y pedirle una glucemia; después de empezar, hay que repetir esos controles al mes, a los tres meses y cada seis meses mientras dure el tratamiento. Si aparece algún desvío, se puede cambiar de molécula, ajustar dosis o sumar apoyo nutricional antes de que el cuadro se vuelva irreversible.
Nosotros, los que del otro lado del mostrador acompañamos a familias que recién caen en esto, sabemos que lo más difícil es sostener los controles cuando la indicación principal era dormir mejor o dejar de escuchar voces. Pero la mejor noticia que deja este paper es que la detección temprana todavía sirve: si el cuerpo empieza a avisar dentro de los primeros tres meses, también en esos tres meses hay tiempo para escucharlo y actuar. Eso es, en definitiva, lo que Bazo-Alvarez espera que empiece a pasar en cada consulta.
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