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LUN, 19 OCT 2026
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Luis Enrique le esquivó a la comparación con Messi como quien le saca el cuerpo a un tackles en el barro

El técnico del PSG calentó la previa del cruce ante Barcelona por la Champions League, llenó de flores a Lamine Yamal y dejó en claro que al conjunto catalán no se lo frena con un solo nombre encima de la plantilla.

CL
Cristian LevicoyDeportes · · lectura 4 min
Luis Enrique le esquivó a la comparación con Messi como quien le saca el cuerpo a un tackles en el barro

Otra vez el viento de París sopla cruzando el Sena y otra vez toca hablar del pibe que promete romperla toda. Lamine Yamal, 17 años, crack en serio, volvió a meter la cabeza en la agenda del mundo entero a horas de un PSG-Barcelona que a esta altura ya se huele a partidazo. Y el que tuvo que salir a contestarle las preguntas de siempre fue Luis Enrique, el técnico del local, que se pasó toda la conferencia tirando flores para todos lados menos para un nombre: Lionel Messi.

Messi, el gran bicho que nadie quiere nombrar

"Comparar a Messi, el mejor jugador de todos los tiempos, con cualquier otro jugador: no va a ganarle nadie", tiró Luis Enrique con tono de sentencia. Y agregó, casi como un consejo de abuelo: "Lamine quiere ser la mejor versión de Lamine, y es mejor no compararse a los demás. Es muy inteligente". El técnico sabe bien de qué habla: a Messi lo tuvo en el Barcelona, lo dirigió, lo vio gambetear líneas enteras. Por eso le tira el manto sagrado a la criatura sin romperlo.

Después le bajó el precio al moderno que se come las canchas europeas: "Lo que está haciendo muy bien es que quiere ser Lamine Yamal. Está mejorando sus aspectos de juego". Traducido al castellano de la tribuna: el pibe está laburando, no se cree Gardel ni se pinta. Eso, en una época de chicos que a los 15 ya salen en la tapa de la revista y a los 18 están fundidos por la presión, vale oro.

Parar a Yamal, una empresa colectiva

Cuando le preguntaron cómo se frena a este crío en particular, Luis Enrique tiró la frase más de manual de filosofía de Ascacíbar que de pizarra de Champions: "La mejor manera de defender a Lamine es tener el balón. Ese es nuestro ideal, pero no será así, porque conocemos la dificultad de jugar contra el Barça". O sea: si lo queremos parar, juguemos nosotros. Después pasa lo que pasa.

“Sabemos que tienen jugadores de mucha calidad, no está solo Lamine. Raphinha, Pedri, Cubarsí, Joan García... hay muchos. Debemos superarlos en equipo.”Luis Enrique, entrenador del PSG

Ahí el entrenador tiró una lista que es toda una declaración de intenciones. Dejó en claro que al Barcelona no se lo frena con una sola soga, sino con un equipo entero. Y tiró cuatro nombres al voleo: Raphinha, el brasileño que cuando le da por jugar es un dolor de cabeza; Pedri, el motor silencioso; Cubarsí, el pibe que se plantó como caudillo en defensa con edad de DNI verde; y Joan García, el arquero que volvió a tener una noche de cine y de la cual ya nadie se acuerda cuándo fue la última vez que le pifiaron.

Mientras tanto, el PSG llegó a la cita con una ausencia que pesa: Nuno Mendes, lateral izquierdo, se quedó afuera por lesión. Justamente el que, palabra más, palabra menos, iba a tener que gastarse la marca sobre Yamal. Es como si al vecino se le pinchara la rueda justo el día que tiene que ir a buscar a la suegra a Ezeiza con lluvia.

El cruce que se huele a final anticipada

El partido es por la tercera fecha de la nueva fase de grupos de la Champions, ese formato raro que la UEFA quiso probar y al que todavía nadie le termina de agarrar la mano. Igual, este PSG-Barcelona pinta para algo más que un partido del calendario: pinta a anticipo de la final que la Champions tiene programada en Madrid para junio. Son dos planteles que ya deambulan por la elite europea como Pedro por su casa. Del lado catalán, el dato duele: el Barsa no pisa una final de Champions desde 2015, cuando todavía se estilaba Messi con la barba prolija y Neymar de socio inseparable.

¿Puede Yamal comerse otra noche mágica ante una defensa ordenadita y enchufada como la del PSG? Puede, claro que puede, porque este pibe tiene una manera de gambetear que parece inventada por un chef cuando le sobra manteca. Pero una cosa es hacerlo cuando el marcador está cero a cero y otra muy distinta cuando Nuno Mendes ya no está para cruzarlo con todo y el resto de los centrales miran para otro lado. Veremos si el viento parisino le sigue soplando a favor o si, esta vez, lo para un francés con cara de pocos amigos.

CL

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