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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

María José Riera y una invitación a cuidarse: el mensaje que grabó camino a sus controles

La productora audiovisual que atravesó un cáncer de mama en 2020 compartió desde su auto un pedido simple y urgente para todas las mujeres, en el mes internacional de concientización sobre esa enfermedad. Ahora suma un libro donde cuenta cómo transitó la enfermedad y tomó decisiones profundas.

SP
Sofía ParedesCultura y espectáculos · · lectura 3 min
María José Riera y una invitación a cuidarse: el mensaje que grabó camino a sus controles

"Pónganse primero en su lista", dijo alguna vez una sobreviviente. Y esa frase podría ser de María José Riera, que no la dijo en un escenario pero casi: la grabó desde su propio auto, con el sol entrando por la ventanilla, antes de entrar a la sala donde le esperaban varios estudios médicos. Esa mañana, mientras manejaba hacia el centro de salud, armó su propio mensaje y lo subió a sus historias de Instagram, sin demasiado preámbulo, casi como un susurro a cámara que se vuelve para todas.

Lo que cuenta es algo sencillo y a la vez enorme: que ella iba contenta a hacerse los controles anuales, y que esa alegría que sentía le salía de dos lugares muy concretos. El primero, poder acceder a esos estudios, que no es poca cosa en un país donde a veces la salud se vuelve un trámite imposible o caro. El segundo, haber tomado la decisión de hacerse cargo, de sentarse en el auto y manejar hasta allá, aunque den nervios, aunque el cuerpo se acuerde.

Fue un buen verano

Porque Riera sabe bien de qué habla cuando dice controles. El 24 de noviembre de 2020, mientras estaba en la peluquería con los papelitos de los claritos puestos en la cabeza, le confirmaron que tenía cáncer de mama. La operaron pocos días después y durante 2021 completó el tratamiento con quimioterapia y radioterapia. En el medio, tomó otra decisión que también fue enorme: después de 35 años de matrimonio, eligió separarse. "No quería cargar con la angustia de otra persona que no me podía acompañar y que no tenía las herramientas emocionales para hacerlo", explicó cuando pudo poner en palabras ese momento.

Eso que me escribió, contando los detalles más chiquitos como lo del papelito en la cabeza y la peluquería, me hizo pensar que la enfermedad muchas veces aparece en los lugares más comunes, en medio de una tarde cualquiera. Y que las decisiones más profundas también se toman así, de a ratos, sin manual, mientras suena la radio del auto.

Los controles que pueden cambiar todo

El libro que acaba de publicar Riera, que se llama Fue un buen verano, recoge ese recorrido. Ahí cuenta la enfermedad, la separación y, sobre todo, el despliegue de un grupo de amigas que se mudó con ella durante la quimioterapia para acompañarla en el día a día. "Acá se refleja el resultado de esos meses y está dedicado a la amistad femenina", dice ella sobre el texto, que recorre un proceso que fue clínico pero también profundamente humano.

En la nota, que también tiene el peso de lo no dicho, aparece la historia de una sobrina que perdió por la misma enfermedad. Eso, me parece, es lo que vuelve tan firme la insistencia de esta mujer en que las mujeres se hagan los chequeos. No es una frase hecha ni una campaña marketinera: es alguien que vio de cerca lo que pasa cuando no se detecta a tiempo, y que además tuvo la suerte de poder seguir contando su propia historia.

Un mensaje a todas las mujeres

Porque esa es la postal que me queda de esta historia: una señora en su auto, hablando a cámara, pidiendo algo que parece obvio y que sin embargo cuesta muchísimo cumplir. Que cada mujer se ponga primero en su propia lista, que se haga los estudios de mama y cuello uterino, que vaya a la consulta, que no postergue la mamografía ni el papanicolaou, que anote el turno y vaya, aunque la rutina empuje para otro lado.

Yo creo que lo más fuerte del video de María José es justamente ese: que no hace falta un atril ni un micrófono para decir las cosas que importan. A veces alcanza con un auto, una cámara de celular y la decisión de hablar. Y en octubre, que es el mes internacional de concientización sobre el cáncer de mama, ese mensaje se multiplica y vale la pena dejarlo resonar. Si te toca o le toca a alguien cercano, el primer paso es llamar y pedir turno. El resto va llegando.

SP
Sofía ParedesCultura y espectáculos

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