Saltar al contenido
Sur Extremo NoticiasSur Extremo Noticias ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.530,00 -0,33%Dólar blue $1.545,00 -0,32%Dólar MEP $1.538,80 -0,06%Riesgo país 622 pb +1,80%
VIE, 16 OCT 2026
Vida

Medicamentos para bajar de peso: por qué no alcanza con una inyección y qué controles piden los especialistas

La jefa de Nutrición Clínica del Hospital de Clínicas de la UBA, Pilar Quevedo, explicó cómo actúan la semaglutida y la tirzepatida, qué se evalúa en cada consulta y por qué el tratamiento farmacológico de la obesidad exige alimentación, movimiento y seguimiento médico sostenido.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida · · lectura 3 min
Medicamentos para bajar de peso: por qué no alcanza con una inyección y qué controles piden los especialistas

En el consultorio de Nutrición del Hospital de Clínicas, la conversación empieza siempre con la misma pregunta: qué comió esta semana y cómo se sintió después. Pilar Quevedo, jefa de la División de Nutrición Clínica y Metabolismo de ese hospital dependiente de la Universidad de Buenos Aires, recibe a pacientes que llegan agotados de hacer dieta tras dieta y que, por primera vez, encuentran una herramienta farmacológica que parece funcionar. La médica aclara, antes de avanzar con la receta, que la inyección sola no mueve el amperímetro: sin cambios concretos en la alimentación, en el movimiento y en el descanso, el tratamiento se cae a pedazos.

Qué hacen la semaglutida y la tirzepatida en el cuerpo

Las dos moléculas que más se prescriben hoy para tratar la obesidad reproducen señales que el intestino ya fabrica de manera natural y que viajan hasta el cerebro, el estómago y el páncreas. La semaglutida imita la acción de una sola de esas hormonas; la tirzepatida, en cambio, actúa sobre dos vías en simultáneo, lo que la vuelve más potente para algunos pacientes. Lo que sienten las personas en el día a día es bastante concreto: menos hambre, más saciedad y, en muchos casos, menos episodios de comer entre comidas. Eso, dice Quevedo, no es un truco de marketing: es biología pura.

“Son frecuentes los relatos de hambre intensa, dificultad para sentirse satisfecho y consumo de alimentos entre comidas. Esas experiencias forman parte de una enfermedad multifactorial y no pueden explicarse solamente por la voluntad individual.”Pilar Quevedo, jefa de la División de Nutrición Clínica y Metabolismo del Hospital de Clínicas de la UBA

Antes de empezar a inyectarse, el paciente pasa por una evaluación clínica completa. Ahí se decide la dosis inicial, que después se sube de manera gradual —un proceso que en la jerga médica se llama titulación— para que el estómago y el sistema digestivo toleren el medicamento sin pasar sobresaltos. La suba es lenta, milímetro a milímetro, y se va ajustando según cómo responde cada cuerpo.

Qué se controla en cada consulta

  • La respuesta al medicamento y la tolerancia a eventuales efectos adversos.
  • Los cambios en la composición corporal, con especial atención a preservar masa muscular mientras baja la grasa.
  • La incorporación de actividad física, diferenciando el trabajo de fuerza del cardiovascular, porque cada uno aporta una ganancia distinta.
  • Los hábitos de sueño, hidratación y alimentación, pilares tan importantes como la propia inyección.
  • El entorno familiar y laboral, que condiciona si el paciente puede sostener los cambios en la vida cotidiana.

Quevedo insiste en un punto que suele quedar afuera del debate público: cuando alguien adelgaza, el cuerpo interpreta que algo grave está pasando y empieza a empujar para recuperar el peso perdido. Los medicamentos que actúan sobre el hambre y la saciedad ayudan a sostener el descenso mientras están en uso, bajo indicación profesional. Al retirarlos, puede haber un rebote, sobre todo si no existe una estrategia integral que acompañe el tratamiento. Por eso la médica repite hasta el cansancio que no se trata de una receta para seis meses, sino de un plan que se evalúa y se corrige a lo largo del tiempo.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo