Quilmes apuesta tres millones de dólares a la cerveza sin alcohol y el segmento 0.0 ya copa el 3% del mercado argentino
La planta de Zárate incorporó tecnología para producir variedades sin alcohol, sin gluten y con sabores frutales. Una de cada diez Corona que se venden en el país ya es cero. Los precios se equiparan con los de las cervezas premium tradicionales.
Tres millones de dólares. Ese es el monto que Cervecería y Maltería Quilmes puso sobre la mesa para reorientar parte de su producción hacia un segmento que, hasta hace poco, parecía marginal y que hoy empieza a marcar tendencia en el consumo argentino: la cerveza sin alcohol. La inversión, íntegramente destinada a tecnología productiva, se concentró en la planta de Zárate, a menos de cien kilómetros de Buenos Aires, donde se instalaron nuevos equipos para fabricar variedades 0.0, sin gluten y con sabores frutales.
El dato que justifica la apuesta es concreto. Desde 2024, el segmento de cervezas sin alcohol triplicó su participación en el mercado nacional y ya representa el 3% del total de cervezas que se venden en la Argentina. Para dimensionarlo con un caso testigo, una de cada diez unidades de Corona que se comercializan en el país ya corresponde a la versión Corona Cero, la variante sin alcohol de la marca.
Tecnología, precios y nuevo perfil de consumidor
La planta de Zárate, inaugurada en 1992, incorporó una dealcoholizadora que trabaja con un sistema combinado: por un lado aplica una destilación a baja presión y, por el otro, utiliza levaduras específicas que retiran el alcohol de la mezcla sin alterar el perfil de sabor original. Con esa tecnología se elaboran Quilmes 0.0, Corona Cero y Stella Artois 0.0, las tres apuestas fuertes del grupo en el segmento.
En las góndolas argentinas, los precios de estas variedades se ubican en niveles comparables a los de las cervezas premium convencionales. Una lata de Quilmes 0.0 de 473 mililitros ronda los 2.400 pesos; una botella de Stella Artois 0.0 de 330 mililitros se consigue cerca de los 2.100 pesos; y un pack de seis porrones de Corona Cero de 330 mililitros sale alrededor de 16.900 pesos, lo que equivale a unos 2.800 pesos por unidad.
- Quilmes 0.0 (lata 473 ml): alrededor de 2.400 pesos.
- Stella Artois 0.0 (botella 330 ml): cerca de 2.100 pesos.
- Corona Cero (pack de seis porrones de 330 ml): unos 16.900 pesos.
- Michelob Ultra, sin gluten (lata 473 ml): 2.600 pesos.
- Brahma FT, con notas de limón y pomelo (lata 473 ml): 2.129 pesos.
- Flying Fish, cerveza con jugo de limón (lata 473 ml): 2.900 pesos.
Sin gluten y sabores frutales, la nueva frontera
El segmento sin gluten también ganó lugar. Michelob Ultra, que había sido el primer producto libre de gluten elaborado localmente en Tucumán, pasó a fabricarse también en Zárate y se ofrece a 2.600 pesos por lata de 473 mililitros. Stella Artois Pure Gold aparece como la segunda opción sin gluten del grupo, completando un abanico que apunta a un consumidor con restricciones alimentarias específicas que, hasta no hace mucho, quedaba fuera del mercado cervecero masivo.
La novedad más reciente son las cervezas dulces. Hace pocas semanas desembarcó en el mercado Brahma FT, a 2.129 pesos la lata de 473 mililitros, con notas de limón y pomelo. En paralelo comenzó a elaborarse en el país Flying Fish, una marca de origen sudafricano que combina cerveza con jugo de limón, a 2.900 pesos la lata de 473 mililitros. Se trata de propuestas que apuntan a un paladar más goloso y a consumidores que gustan de sabores frescos, y que se apoyan en la misma red logística y comercial que el resto del portafolio.
Según datos de la propia empresa, las cervezas sin alcohol explican el 68% de todas las opciones sin alcohol dentro del universo de bebidas con graduación alcohólica. Es decir, concentran casi siete de cada diez ventas del rubro. Y hay un dato adicional para entender quién las consume: el 85% de quienes eligen una 0.0 también beben cerveza convencional. No se trata, en la enorme mayoría de los casos, de un consumidor que dejó de tomar alcohol, sino de alguien que alterna ambas opciones según el momento del día, el lugar o el estado de salud.
La planta de Zárate opera con ocho líneas de producción y es una de las más importantes del grupo en la región. Con la inversión ya en marcha, Quilmes busca consolidar una posición que, según los propios números de la compañía, todavía tiene mucho margen para crecer: pasar del 3% actual de participación a una cuota sensiblemente mayor en los próximos años, en un país donde la cerveza es la bebida alcohólica más consumida pero donde todavía pesan los estereotipos que asocian lo 0.0 con un producto menor o sin sabor.
La pregunta que queda flotando, en todo caso, es otra: si el mercado argentino acompaña este crecimiento con el bolsillo, una Buenos Aires que ya paga dos mil cuatrocientos pesos por una lata de 0.0 estará dispuesta a sostener en el tiempo un segmento que llegó para quedarse, o el aumento de precios terminará recortando la expansión que hoy muestran los números.
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