Quinto año seguido en rojo: las ventas por el Día de la Madre cayeron 1,4% y ningún gobierno logró torcerle el brazo a la crisis del consumo
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa confirmó una nueva contracción real del 1,4% en la facturación de los comercios minoristas pyme. El 88,9% de los locales aplicó promociones y cuotas, pero el ticket promedio de 63.197 pesos refleja el achique sistemático del gasto en los hogares argentinos.
Ciento ochenta y dos mil cuatrocientos ochenta toneladas de pesimismo. O, en cifras más terrestres, un 1,4% menos de facturación real. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) confirmó este lunes que las ventas minoristas pyme por el Día de la Madre cerraron en negativo por quinto año consecutivo, una racha que se inició en 2022 y que ningún gobierno —ni el que abrió ese ciclo ni el que lo atraviesa— ha logrado revertir.
El resultado se inscribe en un escenario que la propia entidad describe como paradojal: el 88,9% de los locales relevados echó mano a descuentos, promociones bancarias, cuotas sin interés y combinaciones tipo 2x1 o 3x2. Es decir, casi nueve de cada diez comerciantes hicieron lo que estaba a su alcance para tentar al consumidor. Y, sin embargo, el ticket promedio de la jornada se quedó en 63.197 pesos a precios corrientes, una cifra que, deflactada, vuelve a quedar por debajo del año anterior.
Quién gastó más y quién resignó la compra
- Cosméticos y perfumería lideraron el ticket promedio con 88.000 pesos, pese a una caída interanual del 3,2%.
- Electrodomésticos y artefactos de hogar promediaron 72.581 pesos, con la mayor retracción del relevamiento: 3,6%.
- Calzado y marroquinería se ubicó en 67.332 pesos y retrocedió 2,2%, sostenido casi únicamente por la financiación en cuotas.
- Equipos periféricos, accesorios y celulares promediaron 60.089 pesos, también con caída del 3,2%.
- Indumentaria registró 55.416 pesos de ticket y una suba marginal del 0,1%.
- Librería, la más barata, cerró en 37.638 pesos y fue el único rubro netamente positivo, con un crecimiento del 3,4%.
La foto que dejan los números no admite demasiadas lecturas optimistas. Los compradores volvieron a optar por artículos de menor valor unitario, postergaron adquisiciones de mayor escala y, cuando no quedó más remedio, eligieron pagar en cuotas para no resignar el regalo. Esa conducta, que los comerciantes consultados describen con resignación, se repite con tanta regularidad que ya parece parte del paisaje: en el mostrador, la primera pregunta dejó de ser qué se lleva y pasó a ser cuánto sale por mes.
“Promociones por todos lados y la gente igual se cuida. Hace tres años el Día de la Madre era el segundo mejor fin de semana del año para nosotros. Hoy competimos con cualquier feriado puente.”Mariana, dueña de una tienda de indumentaria en Morón relevada por CAME
De los seis rubros medidos, cuatro terminaron en terreno negativo. Electrodomésticos registró la mayor contracción, 3,6%, con la demanda concentrada en pequeños artefactos y líneas de entrada y una merma notoria en la concurrencia a los locales físicos frente a los canales digitales. Cosméticos y perfumería, golpeados además por las lluvias en el Área Metropolitana de Buenos Aires y en el interior durante los días previos, cayeron 3,2%. Equipos periféricos, accesorios y celulares repitieron el mismo porcentaje a la baja, con consumidores que postergaron la renovación de teléfonos y se inclinaron por opciones más accesibles. Calzado y marroquinería retrocedió 2,2% y dependió casi exclusivamente de la financiación para sostener las ventas.
En la vereda de enfrente, solo librería e indumentaria cerraron en positivo. La primera, con un crecimiento del 3,4%, se consolidó como la alternativa más económica para regalar y volvió a mostrar la creatividad del consumidor argentino cuando el bolsillo aprieta. La segunda, con una suba del 0,1%, apenas se sostuvo gracias a promociones agresivas que dejaron márgenes exiguos a los comerciantes.
Cinco caídas anuales seguidas configuran un dato que va mucho más allá de una jornada puntual. El Día de la Madre es, junto a las fiestas de fin de año y al Día del Niño, el termómetro más confiable del consumo masivo no esencial en la Argentina, y cuando un indicador sensible de ese tipo acumula cinco recesiones consecutivas, el problema deja de ser coyuntural y se vuelve estructural. La pregunta de fondo es hasta cuándo el comercio pyme podrá seguir absorbiendo descuentos, promociones y cuotas sin interés como única herramienta frente a una demanda que, simplemente, se ha achicado. Y, sobre todo, hasta cuándo la ciudad de Buenos Aires y el conurbano —donde se concentra buena parte del gasto relevado— seguirán mirando cómo se profundiza, año tras año, una crisis que ya nadie puede seguir llamando pasajera.
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