Sabalenka pasó el trámite en China y ya mira de reojo el número uno
La bielorrusa venció a la mexicana Renata Zarazúa en una hora y dos minutos y se metió en la siguiente ronda del WTA 1000 de Pekín. Ahora la espera una checa desconocida y, más lejos, el ranking que se le escapó en Nueva York.
A veces el frío no viene del termómetro sino del ranking. Aryna Sabalenka volvió a la cancha después del golpe que le dejó el US Open, y lo hizo como quien se sacude la escarcha de encima: sin drama, sin sobradas, con un doble 6-1, 6-3 que duró lo que dura un café con leche. La bielorrusa despachó a la mexicana Renata Zarazúa en 62 minutos, y la frialdad del marcador habla más que cualquier declaración.
La china, en este caso la ciudad de Pekín, la esperaba con los brazos abiertos del WTA 1000. Sabalenka llegó como escolta de Elena Rybakina en el ranking y con la mochila cargada de dos coronas grandes en el año: Miami e Indian Wells. Dato de color: en su vitrina figuran diez títulos de esta categoría, pero ninguno se llama Pekín. Una rareza para una jugadora que ya tiene casi todo en el circuito.
Lo que dejó el partido
- Un primer set en el que apenas cedió un juego, como quien guarda un caramelo para el final.
- Un segundo set más parejo, 6-3, con la mexicana plantándose y forzando algún intercambio largo.
- 62 minutos totales: el reloj manda y Sabalenka no le dio más vueltas.
- Próxima rival: la checa Nikola Bartunkova, una cara nueva en el camino.
La checa es el paso siguiente y, en el papel, un cruce accesible. La realidad dirá. Sabalenka no quiere tropezar ahora, cuando el calendario empieza a pedirle puntos como si fueran facturas: todo se vence, todo se paga. Después del US Open había dicho que necesitaba volver a disfrutar del tenis. El primer examen lo aprobó sin despeinarse.
En el fondo, lo que mueve a La Tigresa bielorrusa no es solo el trofeo chino. Es el número uno. Rybakina se lo sacó en Nueva York y, de paso, se quedó con el título que Sabalenka defendía. La bielorrusa había estado 99 semanas seguidas en la cima, una estadía que terminó en la puerta de los cuatro dígitos por unos pocos meses de espera. Ahora la distancia con la kazaja es elástico, y cada torneo pesa.
El Masters asoma en el calendario como una sombra larga. Antes, queda Pekín. Y después, quién sabe. Veremos si la checa le complica la tarde o si Sabalenka sigue con esa costumbre tan suya de resolver los partidos antes de que el público termine de acomodarse en la butaca.
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