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VIE, 16 OCT 2026
Economía

Salarios privados: la foto cambia según desde dónde se mire la película

El poder adquisitivo muestra una mejora del 9% si la cuenta arranca en enero de 2024, pero cae 3,6% al incorporar diciembre de 2023. Los públicos pierden en ambos escenarios y los servicios básicos acumulan subas muy por encima del índice general.

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Diego GallardoCarbón y energía · · lectura 3 min
Salarios privados: la foto cambia según desde dónde se mire la película

Depende de la fecha de inicio. Eso, nada menos que eso, define si un asalariado privado registrado de Argentina terminó el período analizado con más poder de compra o con menos. Cuando se toma enero de 2024 como punto de partida, la variación real del salario arroja una mejora del 9%. Pero cuando la cuenta se corre un casillero hacia atrás e incorpora diciembre de 2023, la misma variable pasa a terreno negativo y cierra con una pérdida del 3,6%. Un mismo fenómeno, dos conclusiones opuestas, y la diferencia se explica por un único dato: aquel diciembre dejó una inflación mensual del 25,5%, el último coletazo de una etapa que el gobierno de Alberto Fernández había prometido contener sin éxito.

Los que pierden en las dos mediciones

Los empleados públicos no gozan de esa ambigüedad: en los dos escenarios pierden poder adquisitivo, con caídas reales que van del 0,7% al 16,5% según el recorte que se considere. Es decir, a los trabajadores del Estado el número les da mal de cualquier manera que se mire.

En el otro extremo aparecen los asalariados informales, un universo que representa más del 44% de los trabajadores en relación de dependencia y partía de ingresos muy deteriorados. Según el INDEC, en este segmento la recuperación real oscila entre el 85% y el 115%. Las cifras son alentadoras en términos relativos, pero conviene no perder de vista de dónde se sale: de un piso muy bajo, producto de años de caída sostenida.

El sueldo sube, la cuenta no cierra

Porque aun cuando el ingreso acompaña a la inflación promedio, pagar la vivienda, los servicios y el transporte se lleva una parte cada vez mayor del salario. Entre enero de 2024 y el cierre del período analizado, los precios acumularon un aumento general del 234,7%. En el mismo tramo, la canasta de vivienda, agua, electricidad y gas se disparó cerca del 530%. El transporte, por su parte, trepó 274%, también por encima del índice general.

La diferencia ayuda a entender por qué una mejora salarial medida contra la inflación promedio no se traduce necesariamente en más dinero disponible en el bolsillo. El resultado para cada hogar depende también de cuánto destina a los gastos fijos y de cómo se distribuyen sus consumos. Un matrimonio con dos ingresos y vivienda propia no enfrenta el mismo escenario que un hogar monoparental que paga alquiler en una ciudad como Rosario o Córdoba.

"Yo antes me alcanzaba para guardar algo, ahora el gas y la luz se me llevan casi la mitad del sueldo", resume Osvaldo, un minero de Calingasta que pidió reservar su apellido. Su testimonio sirve de ancla para una sensación que las estadísticas confirman: la inflación general puede estar domada en los papeles, pero los servicios regulados y los alquileres siguen corriendo en otra carrera.

Esa última cifra es la que completa el cuadro y a menudo queda fuera del debate. Porque los salarios pueden medirse de mil formas, pero el sistema registra más de 240.000 puestos privados perdidos durante el período analizado. Una dimensión que la comparación salarial, por más prolija que sea, no logra capturar. Quienes ya no perciben un sueldo porque perdieron el empleo no entran en ningún promedio: simplemente dejaron de contar.

Mientras el gobierno de Javier Milei promete que lo peor ya pasó y muestra el índice general como trofeo, los números dicen otra cosa: la mejora existe, pero es selectiva, es frágil y depende del mes desde el cual se decide mirar. La pregunta que Buenos Aires todavía no termina de responder es cuánto tiempo más puede sostenerse un relato de recuperación cuando la factura de luz, el alquiler y el boleto del colectivo le siguen comiendo el sueldo a la gente.

DG
Diego GallardoCarbón y energía

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