Saltar al contenido
Sur Extremo NoticiasSur Extremo Noticias ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.537,30 -0,16%Riesgo país 622 pb +1,80%
VIE, 16 OCT 2026
Vida

Sentirse solo y estar aislado no es lo mismo, y un nuevo estudio muestra cuánto cuesta esa diferencia en años de vida saludable

Una investigación con más de 277.000 adultos del Biobanco del Reino Unido encontró que la soledad y el aislamiento social restan años libres de enfermedades, aunque los hábitos saludables no alcanzan para revertir del todo el peso del sentirse solo.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida · · lectura 5 min
Sentirse solo y estar aislado no es lo mismo, y un nuevo estudio muestra cuánto cuesta esa diferencia en años de vida saludable

Acá estoy, sentado en la mesa de la cocina, con el café de la mañana todavía tibio, mientras paso las páginas de un estudio que me deja pensando en lo que se dice por acá en la isla cuando alguien pierde a un amigo del barrio. Solemos repetir que 'mientras hay salud, hay todo', como si el cuerpo fuera una caja fuerte y las relaciones, un adorno. Pero la investigación que llegó desde la Universidad de Tulane, en Estados Unidos, viene a recordarnos algo que en el barrio de La Boca, en Barracas o en cualquier esquina del sur sabemos de memoria: que estar acompañado no es un lujo, sino un factor que puede sumar o restar años de vida saludable. Y que, aunque suene parecido, sentirse solo no es lo mismo que estar aislado.

El trabajo, difundido en septiembre de 2026, siguió durante años a más de 277.000 personas adultas, de entre 40 y 69 años, que participan del Biobanco del Reino Unido. Cuando entraron al estudio, ninguna tenía diabetes, enfermedades cardíacas, problemas pulmonares, demencia, cáncer, depresión ni ansiedad, las siete condiciones que los investigadores eligieron como mojón para medir la vida saludable. A partir de los 50 años como referencia, el equipo calculó cuántos años se podían esperar vivir sin desarrollar ninguna de esas enfermedades, y comparó los números según el nivel de aislamiento social y de soledad que declaraba cada participante.

Dos situaciones distintas que pesan diferente en el cuerpo

Antes de meternos en los números, vale la pena marcar una diferencia que parece sutil pero que cambia todo. El aislamiento social es, según el Consejo Nacional de Envejecimiento, tener pocas relaciones o interactuar poco con los demás, un dato casi objetivo, que se puede contar. La soledad, en cambio, es otra cosa: es el malestar que aparece cuando uno siente que le falta una conexión significativa, aunque tenga a alguien al lado. Por eso una persona puede tener pocos vínculos y no sentirse sola, si esos vínculos la llenan, y al revés: alguien puede estar rodeado de gente y, aun así, experimentar esa sensación de vacío.

Esa distinción no es un detalle académico. El estudio encontró que los hábitos saludables, como comer bien, moverse, dormir las horas necesarias y no fumar, atenuaron la pérdida de años sin enfermedades asociada al aislamiento social, pero no hicieron lo mismo con la soledad. Dicho de manera más llana: cuidarse el cuerpo ayuda a compensar la falta de contactos, pero no alcanza para borrar el peso de sentirse solo. Y acá aparece la parte que, como periodista y como alguien que camina la calle, me parece la más importante de la nota.

  • Entre las mujeres que experimentaban soledad y aislamiento social, la estimación de vida sin enfermedades físicas fue 2,4 años menor.
  • Entre los hombres en la misma situación, esa brecha fue de 1,7 años.
  • En salud mental, la diferencia llegó a 3,7 años para las mujeres y trepó hasta 5,8 años para los hombres, la brecha más grande que registró el estudio.
  • Los hábitos saludables atenuaron los efectos del aislamiento social, pero no modificaron de forma significativa los riesgos ligados a sentirse solo.

Lo que dice el investigador principal y lo que se lee entre líneas

“Nuestros hallazgos muestran que tanto el aislamiento social como la soledad están asociados con una reducción de los años de vida saludable, y que esa carga alcanza tanto a la salud física como a la mental.”Lu Qi, investigador principal del estudio y profesor de la Universidad de Tulane

Qi, que dirige la línea de epidemiología nutricional en esa universidad, fue categórico al presentar los resultados. La aclaración que hicieron los propios autores es importante para no malinterpretar los números: cuando el estudio habla de años de vida saludable perdidos, se refiere a años libres de las siete enfermedades evaluadas, no a años de vida literalmente quitados del calendario. Es una diferencia técnica, pero cambia la lectura: no estamos hablando de que alguien vaya a morir cinco años antes por sentirse solo, sino de que tiene menos años en los que el cuerpo funciona sin esas dolencias.

Con todo, la conclusión es de las que invitan a mirar para adentro. Marta, que tiene 58 años y vive en el barrio de San Telmo, me decía el otro día, mientras tomaba mates en la vereda, que 'a veces lo más pesado no es que no te llamen por teléfono, sino sentir que no hay a quién llamar'. Esa intuición, que parece sacada de una charla de patio, es exactamente lo que el estudio pone en números: la soledad, esa sensación subjetiva de no tener conexión, parece pegarle más fuerte a la salud mental de los hombres que a la de las mujeres, con esos 5,8 años de brecha que son, mirado de cerca, un llamado de atención.

Entonces, ¿qué lugar ocupan los vínculos y la sensación de sentirse acompañado en una vida larga y, sobre todo, con salud? Para quienes participamos de este tipo de cobertura, la respuesta empieza a quedar clara: no alcanza con comer bien, caminar o dormir, aunque todo eso siga siendo clave. Hacen falta otros, y hace falta, sobre todo, sentirse parte de algo. Como me decía Marta antes de guardar la pava: 'Yo ya sé lo que quiero que pase cuando sea grande, y es no tener que cenar sola'. Acá en la isla, y en cualquier rincón del país, esa suele ser la mejor receta que la ciencia todavía no puede escribir en un comprimido.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo