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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Taparlo no alcanza: la verdad sobre por qué los roedores vuelven a entrar a tu casa

Un especialista en control de plagas explica qué selladores sirven y cuáles quedan cortos, por qué fallan los trucos caseros y cómo limpiar excrementos sin poner en riesgo la salud. Una guía con lo que muchos hacen mal en su propia vivienda.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida · · lectura 5 min
Taparlo no alcanza: la verdad sobre por qué los roedores vuelven a entrar a tu casa

Son las nueve de la mañana en un barrio residencial del conurbano bonaerense y Esteban, que vive hace veintitrés años en la misma casa de planta baja, vuelve a encontrar una pila de excrementos detrás de la heladera. La semana pasada había tapado con espuma el agujerito que apareció en el zócalo del living. Pensó que estaba resuelto. Esta mañana, otra vez las deposiciones. Yo lo escucho y me imagino la frustración: uno hace lo que cree correcto, gasta plata en un producto de ferretería y, sin embargo, el problema persiste. Y lo que ocurre acá, en la isla del quehacer cotidiano de las familias argentinas, es mucho más común de lo que uno se imagina.

El responsable técnico de una empresa de control de plagas con el que conversamos para esta nota lo resume sin rodeos: la espuma de poliuretano, ese sellador dorado que viene en aerosol y que todos tenemos en mente cuando pensamos en tapar un agujero, es el material más usado pero también el más insuficiente si se lo aplica solo. Los roedores la pueden roer con la misma facilidad con la que roen un cable o una madera blanda. El trabajo, según nos explica, recién queda a medias si no se combina antes con una barrera física: malla metálica o lana de acero, y recién encima la masilla. Sin esa combinación, es tirar el dinero.

Los puntos de ingreso que casi nadie revisa

Porque los agujeros visibles, los que uno detecta a simple vista, suelen ser solo la cara visible de algo más profundo. Hay ingresos que se nos escapan en la rutina diaria y que un ratón o una rata aprovechan sin que nos demos cuenta. Los burletes viejos debajo de las puertas que ya no ajustan, la vegetación pegada a la fachada que funciona como puente, las cajas de cartón apiladas durante meses en un depósito, una pérdida chica en un caño que gotea apenas. La comida del perro o del gato que queda en el plato al alcance durante la noche, también. Una casa puede estar reluciente, impecable, y mantener una infestación abierta durante meses por culpa de uno solo de esos accesos.

  • Burletes deteriorados bajo puertas de ingreso o puertas de servicio.
  • Vegetación, enredaderas o ramas en contacto directo con la fachada.
  • Cajas de cartón y objetos apilados en garages, depósitos o fondos de placard.
  • Pequeñas fugas de agua en cañerías, canillas o rejillas.
  • Alimento de mascotas que queda al aire libre durante la noche.

Por qué los trucos caseros no resuelven el problema

Yo entiendo la tentación, y seguramente a ustedes también les pasó: ver un video en redes que asegura que la menta los espanta, o que el vinagre los ahuyenta, o que un aparatito que emite ultrasonido los mantiene a raya. La realidad, nos dice el especialista, es bastante más cruda. La menta y el vinagre pueden tener un efecto muy breve, pero no sostenido en el tiempo. Los dispositivos de ultrasonido no atraviesan paredes ni muebles grandes, y los roedores se acostumbran al sonido en pocas semanas, con lo que el aparato termina siendo un adorno caro sobre el enchufe. Las trampas de resorte pueden capturar un ejemplar puntual, pero no controlan una colonia. Y las trampas adhesivas, además de generar un sufrimiento innecesario en el animal, no atacan el foco del problema.

Ninguna de esas alternativas reemplaza la tarea central: localizar cada punto de ingreso y cerrarlo de manera correcta. Mientras esa parte no esté resuelta, cualquier estrategia complementaria va a ser, en el mejor de los casos, un paliativo temporario.

Cómo limpiar los restos sin levantar polvo contaminado

Ahora bien, una vez que aparecen los rastros, la limpieza no es un tema menor ni estético. Es un tema de salud. El especialista es muy claro en esto y nos recomienda un procedimiento estricto, paso a paso, que vale la pena tener a mano. Primero, ventilar el ambiente al menos treinta minutos antes de entrar al lugar donde están los restos. Segundo, colocarse guantes resistentes y protección para las vías respiratorias, idealmente una mascarilla con filtro. Tercero, humedecer los excrementos con un desinfectante apropiado, esperar que actúe el tiempo que indica el envase, y retirarlos con papel, sin tocarlos directamente con las manos. Cuarto: deshacerse del material en una bolsa bien cerrada.

Lo que nunca hay que hacer, bajo ningún punto de vista, es barrer en seco ni pasar la aspiradora. Las dos acciones levantan partículas que pueden contener microorganismos infecciosos y que se inhalan sin que nos demos cuenta. Parece un detalle menor, pero no lo es: en el uso doméstico habitual, es justamente ese el momento de exposición que casi nadie contempla.

Cuándo conviene llamar a un profesional

Los roedores transmiten enfermedades a través de la orina, los excrementos y, en casos menos frecuentes, mediante mordeduras. También pueden introducir pulgas, garrapatas y ácaros al ambiente de la casa. Si los rastros se repiten en distintas zonas, si aparece un olor fuerte y persistente en paredes o cielorrasos, o si hay sospechas de que el foco viene del sistema de alcantarillado, lo indicado es contratar un servicio profesional de control de plagas. No por debilidad, sino porque ciertas infestaciones requieren equipamiento y productos que no están disponibles en las casas de familia.

Vuelvo a Esteban, el vecino de planta baja con el que abrí esta nota. Cuando le pregunto qué espera que pase de ahora en más, me mira con una mezcla de fastidio y esperanza, y dice algo que resume el sentir de muchos: que esta vez sea la última. Que pueda tapar, limpiar y dormir tranquilo. Es un deseo sencillo, casi íntimo, y depende en buena medida de hacer las cosas como corresponde desde el arranque. Cerrar los accesos con los materiales correctos, mantener la casa ordenada y, si la cosa se complica, llamar a quien sabe. Acá en la isla de la vida doméstica, a veces las soluciones simples requieren método, paciencia y un poco de información que, por suerte, hoy está al alcance de todos.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida

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