Saltar al contenido
Sur Extremo NoticiasSur Extremo Noticias ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 +0,33%Dólar blue $1.555,00 +0,65%Dólar MEP $1.542,50 +0,42%Riesgo país 648 pb +4,18%
SÁB, 17 OCT 2026
Vida

Treinta y un años mirando chicos: el pediatra del Heller que se jubila sin soltar la lapicera

Marcelo Sotomayor llegó al Hospital Heller cuando todavía no había nacido su primer bebé. Tres décadas después, con la jubilación a la vuelta de la esquina, repasa lo que cambió en la salud infantil y resume lo que nunca deja de decirles a las familias: lactancia, prevención de accidentes y límites con las pantallas.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida · · lectura 3 min
Treinta y un años mirando chicos: el pediatra del Heller que se jubila sin soltar la lapicera

Son las nueve de la mañana y el consultorio del Hospital Heller ya está lleno. Acá en la isla, como le dicen en Neuquén al hospital que funciona en el corazón de la meseta, Marcelo Sotomayor abre la historia clínica de un nene de tres años y, antes de revisarlo, le pregunta a la mamá cuánto tiempo de pantalla tiene el chico por día. Lo hace siempre. Forma parte del ritual que repite en cada consulta desde hace treinta y un años, los mismos que lleva ejerciendo la pediatría en ese mismo edificio al que entró cuando todavía no tenía un año de funcionamiento.

Una historia que empezó antes de que él pudiera decidir

Sotomayor nació prematuro en 1966, con apenas 1,1 kilo de peso. Esa experiencia, dice, explica mucho de lo que vino después: desde chico quiso ser médico y, más específicamente, pediatra. Se recibió en la Universidad de La Plata, hizo la residencia en el Hospital Castro Rendón y en 1995 se incorporó al Heller, cuando la institución recién arrancaba. Participó de las primeras semanas operativas, cuando el equipo todavía resolvía problemas de infraestructura básica antes de recibir pacientes. Fue parte del grupo que atendió al primer bebé nacido en ese hospital.

Con el tiempo sumó la docencia. Es instructor de residencias y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Comahue. Muchos de quienes fueron sus estudiantes hoy son sus colegas en el mismo servicio. La jubilación, que ya debería haber llegado en julio, quedó postergada hasta enero por decisión propia. Dejar el hospital después de tanto tiempo no le resulta sencillo, y se nota cuando habla de pasillos, guardias y pacientes como si todavía fueran el centro de su vida cotidiana.

Lo que nunca deja de repetir en el consultorio

Cuando le pregunto qué les dice hoy a las familias, Sotomayor no duda y empieza a enumerar las recomendaciones que repite desde hace décadas. Las ordena así, como si las tuviera escritas en algún lugar de la cabeza:

  • Lactancia materna exclusiva hasta los seis meses, una de las principales recomendaciones que sigue sosteniendo la pediatría actual.
  • Prevención de accidentes domésticos, en especial quemaduras y caídas, que continúan siendo causas frecuentes de consulta de urgencia en niños pequeños.
  • Cero pantallas antes de los cuatro años y, después de esa edad, tiempos limitados y supervisión permanente de los adultos.
  • Límites claros con el uso de dispositivos, porque el consumo desmedido genera problemas de atención, sueño y vínculo familiar.
“La lactancia materna exclusiva hasta los seis meses sigue siendo una de las principales recomendaciones. Hay que establecer tiempos limitados con las pantallas.”Marcelo Sotomayor, pediatra del Hospital Heller

Lo que cambió en treinta años

En tres décadas, el perfil de los problemas de salud infantil cambió de manera visible. Cuando Sotomayor comenzó a trabajar, la desnutrición era una de las principales preocupaciones. Hoy ese lugar lo ocupa la obesidad, junto con situaciones vinculadas al consumo de sustancias durante la infancia y la adolescencia. Lo que antes se resolvía con un control de peso y un plan alimentario, ahora exige también conversaciones sobre hábitos digitales, sueño y salud mental, temas que hace treinta años casi no aparecían en una consulta pediátrica.

Fuera de las guardias y las clases, Sotomayor encuentra equilibrio en el jazz y en el montañismo. La actividad al aire libre compensa, dice, el peso de tantos años dentro de un hospital. Pero todavía no logra imaginarse lejos del Heller. Mientras llega enero y la jubilación se hace real, sigue abriendo historias clínicas a las nueve de la mañana, sigue preguntando por las pantallas y sigue recomendando lo mismo que recomendaba en 1995, cuando todavía no había nacido el primer bebé de ese hospital. Nosotros, los que pasamos por su consultorio, esperamos que la despedida sea lo más tarde posible.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo