Saltar al contenido
Sur Extremo NoticiasSur Extremo Noticias ⌕ Buscar
Dólar oficial $1.535,00 0,00%Dólar blue $1.555,00 +0,32%Dólar MEP $1.537,30 -0,16%Riesgo país 622 pb +1,80%
VIE, 16 OCT 2026
Tecnología

Un robot con IA y un compuesto magnético retiró más de la mitad del plástico en pruebas de piscina

El canadiense Moroti Adegboyega, de 17 años, diseñó Ecoferroquatics, un prototipo que identifica residuos en la superficie, se desplaza hasta ellos y los recoge con ferrofluido. El proyecto ganó el Stockholm Junior Water Prize 2026, aunque sus creadores admiten que falta desarrollo para llevarlo a ríos y lagos.

MN
Martín NaguilAntártida y ciencia · · lectura 3 min
Un robot con IA y un compuesto magnético retiró más de la mitad del plástico en pruebas de piscina

Un robot autónomo equipado con inteligencia artificial y un compuesto magnético logró retirar el 51,85 por ciento de los plásticos presentes en una piscina durante nueve ensayos de laboratorio. La cifra corresponde al informe técnico del proyecto Ecoferroquatics, que obtuvo el Stockholm Junior Water Prize 2026, el reconocimiento internacional que se entrega a jóvenes investigadores por trabajos relacionados con el agua.

El equipo midió una tasa promedio de recolección de 1,73 piezas por minuto. El rendimiento, explicaron los responsables del desarrollo, corresponde a un entorno controlado y todavía no se replicó en cuerpos de agua naturales, donde la máquina aún requiere mejoras antes de poder operar de manera sostenida.

Cómo funciona el mecanismo

El sistema combina dos tecnologías que trabajan en cadena. Primero, la inteligencia artificial identifica el plástico sobre la superficie y calcula su posición. Esa información se envía a los microcontroladores del robot —pequeños circuitos que funcionan como el tablero de comandos de un horno microondas o una heladera, y que acá ordenan el movimiento— para que el aparato avance hasta el objeto detectado. Luego, la extracción queda a cargo del ferrofluido y de los imanes del equipo.

El ferrofluido es un líquido que responde a campos magnéticos. Para entenderlo con un ejemplo de la vida cotidiana: es como una salsa oscura que, en lugar de quedarse quieta en el plato, se levanta y forma picos cuando uno le acerca un imán por debajo. Esa capacidad de adherirse a objetos pequeños es la que aprovecha el robot para atrapar el plástico y retirarlo del agua.

La receta del ferrofluido

  • Aceite vegetal: funciona como base y facilita el contacto con los residuos.
  • Magnetita: un mineral de hierro que aporta la respuesta al campo magnético.
  • Ácido oleico: cumple la función de surfactante y mantiene las partículas separadas para que no se aglomeren.

Una vez que el ferrofluido recubre la pieza de plástico, los imanes del robot permiten levantarla y retirarla del agua. La elección del compuesto responde a una limitación práctica: los tamices convencionales dejan pasar las partículas más chicas, las que caben entre los orificios de la malla, mientras que el ferrofluido puede fijarse a ellas y extraerlas.

Qué mirar en el prototipo

  • La tasa de recolección de 1,73 piezas por minuto como referencia de rendimiento en condiciones controladas.
  • El porcentaje de plástico retirado en cada uno de los nueve ensayos, que en promedio alcanzó el 51,85 por ciento.
  • La composición del ferrofluido y su capacidad de adherirse a residuos de distintos tamaños y formas.
  • El desempeño del sistema de inteligencia artificial para distinguir plástico de otros objetos flotantes.
  • La comparación con un filtro básico, en la que el prototipo superó al tamiz convencional en la captura de microplásticos.

Lo que todavía no se sabe

El propio creador del proyecto, el canadiense Moroti Adegboyega, de 17 años, reconoció que el prototipo todavía no está listo para operar en ríos o lagos. Quedan por resolver, entre otros puntos, cómo se comporta el ferrofluido ante corrientes naturales, cómo reacciona frente a temperaturas bajas o cambios de luz, y cómo afecta a la flora y la fauna acuáticas si el compuesto se libera al entorno. Tampoco se informó aún cuántas piezas retiró en total el robot ni qué tipo de plástico resultó más fácil de capturar.

El joven partió de una experiencia previa que separaba residuos con una mezcla de agua y ferrofluido, un procedimiento que consideraba difícil de trasladar a un curso de agua real. Esa objeción fue el punto de partida para diseñar un vehículo autónomo que reemplazara las instalaciones fijas y pudiera desplazarse hasta el residuo, en lugar de esperar a que el residuo llegue al equipo.

MN
Martín NaguilAntártida y ciencia

Comentarios

0

Todavía no hay comentarios. Sé el primero.

Seguí leyendo

Viajar en el tiempo