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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Una tarde en el parque: Cipolletti salió a tomarse la presión y a aprender a salvar una vida

Vecinos se acercaron al Complejo Cultural para medirse, capacitarse en RCP y sacarse dudas sobre el corazón. El cardiólogo Pablo Schvartzman insistió con un mensaje clave: la edad no es atenuante para una presión alta.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida · · lectura 4 min
Una tarde en el parque: Cipolletti salió a tomarse la presión y a aprender a salvar una vida

Acá en la isla, la tarde del sábado arrancó con movimiento en el parque del Complejo Cultural Cipolletti. Yo me acerqué pensando que iba a encontrar una posta sanitaria de esas que se ven de pasada, y terminé quedándome hasta la caminata. La propuesta, que la Municipalidad bautizó como Cipolletti cuida tu corazón, juntó a médicos, enfermeros y residentes de Cardiología de Leben Salud con vecinos que se acercaron a tomarse la presión, sacarse dudas y, de paso, aprender a hacer reanimación cardiopulmonar. La verdad es que nosotros, como comunidad, estamos bastante malacostumbrados a esperar a estar enfermos para ocuparnos del cuerpo, así que ver a la gente parada al sol, esperando su turno para que le midan la presión arterial, fue una postal que vale la pena contar.

El que me dejó un mensaje que me llevo puesto fue el cardiólogo Pablo Schvartzman, de esos profesionales que te hablan de frente y sin vueltas. Me dijo algo que me parece que muchos tenemos naturalizado y está bastante equivocado: la idea de que a medida que uno se hace más grande le corresponde una presión arterial más alta y que eso, de algún modo, hay que bancárselo. El médico lo desmintió con una frase que me quedó dando vueltas: el endurecimiento de las arterias que puede venir con los años no significa que haya que tolerar valores elevados. Lo dijo mientras le tomaba la presión a una señora del barrio Don Bosco, que miraba el tensiómetro como si fuera un oráculo.

Un consejo práctico que sirve llevarse a casa

Entre mate y mate, Schvartzman me contó cuál es la indicación que les da a sus pacientes antes de cada consulta: medirse la presión todos los días y anotarla en un cuaderno o en el celular, durante por lo menos una semana. Esa planillita, insistió, es la que después permite ver cómo vienen evolucionando los valores y si el tratamiento necesita algún retoque. Me parecía un detalle menor hasta que lo escuché de su boca: llegar al consultorio con un registro vale oro, porque muchas veces lo que se mide ese día en el consultorio no refleja lo que pasa en la casa, con el ruido cotidiano, el laburo, los chicos y el trajín de siempre.

“El endurecimiento de las arterias que puede acompañar al envejecimiento no implica que se deba tolerar una presión más elevada.”Pablo Schvartzman, cardiólogo

La jornada, igual, no se quedó en la medición. Hubo un taller de RCP con explicaciones paso a paso sobre cómo actuar si alguien se desmaya en la calle o en la casa, y también mostraron cómo se usan los desfibriladores externos automáticos, esos aparatos que uno ve colgados en algunos edificios y shoppings y que la mayoría no sabe ni para qué sirven. Ayelén Quijada, directora municipal de Protección Civil, me dijo mientras coordinaba al equipo de instructores que la idea de fondo era esa, ni más ni menos: acercar información básica sobre enfermedades cardiovasculares y promover los controles de rutina, esos que uno posterga una y otra vez porque siempre hay algo más urgente.

La tarde combinó controles, vacunas y movimiento

  • Controles de presión arterial a cargo de médicos, enfermeros y residentes de Cardiología de Leben Salud.
  • Taller de reanimación cardiopulmonar (RCP) y demostración de uso de desfibriladores externos automáticos.
  • Puesto de vacunación del hospital local para completar el calendario.
  • Caminata con marcha activa organizada por la Dirección de Deportes, cerrada con una pausa de relajación.
  • Participación de vecinos del programa Paso a Paso y stands de distintas instituciones.

Entre las instituciones que se acercaron al parque estuvieron el Sistema Integral de Atención Rionegrina de Medicina de Emergencias, la Asociación de Lucha contra la Obesidad y el Centro Integral de Patologías Orientadas a la Diabetes. La Universidad de Flores aportó un espacio dedicado a la lactancia materna, que conversó con varias madres que se acercaron con sus chicos en cochecito. Yo miraba el conjunto y pensaba que ese tipo de jornadas hacen algo que en los consultorios no siempre se logra: juntar la parte médica con la parte humana, la información con el vínculo, y sobre todo bajarle el miedo a eso que muchos todavía sienten como un trámite denso, que es ocuparse del corazón.

Antes de irme me crucé con la historia que dejó al doctor Schvartzman conforme: una de las primeras personas que pasó por el puesto de medición le pidió turno para hacerse su primer control cardiológico serio, algo que tenía pendiente desde hacía tiempo y que la jornada le terminó de destrabar. Me gustó escucharlo porque, en definitiva, eso era lo que los organizadores buscaban: que cada vecino se fuera con una respuesta, con un papelito con un número anotado o con la decisión de volver al médico. Lo que uno espera que pase cada vez que se organiza algo así es justamente eso, que la gente se vaya a su casa con un motivo concreto para cuidarse, y esta vez, por lo que se vio en el parque, parece que se cumplió.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida

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