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VIE, 16 OCT 2026
Entretenimiento

VisionQuest: cuando el androide más humano de Marvel se pierde en sus propias palabras

La nueva serie de Disney+ rescata a Paul Bettany como Visión y suma a James Spader como Ultrón en una historia que arranca en Edimburgo, pero se ahoga en explicaciones. Crítica desde la sala, sin spoilers.

SP
Sofía ParedesCultura y espectáculos · · lectura 5 min
VisionQuest: cuando el androide más humano de Marvel se pierde en sus propias palabras

Lo confieso de entrada: cada vez que Marvel anuncia una vuelta de tuerca sobre alguno de sus personajes secundarios, se me despierta esa mezcla de curiosidad y desconfianza que ya forma parte de cualquier cinéfilo de cuarenta y pico. Y cuando supe que Visión volvía a la pantalla con Paul Bettany y que lo acompañaba James Spader, el Ultrón de las primeras películas, sentí que había razones de sobra para sentarse frente al televisor con la expectativa intacta. Terminé la serie con la sensación de haber pasado un rato agradable, de haberme cruzado con dos o tres momentos muy luminosos, y también con una pequeña frustración que vale la pena compartir.

Antes de meterme en la historia, vale detenerse en la sala, porque en este caso la sala es el escenario. La serie se abre en Edimburgo, y esa decisión de producción se nota en cada plano. Las calles empedradas, la niebla baja sobre los castillos, los pubs con madera oscura y luz cálida funcionan casi como un personaje más. Visión aparece allí reencarnado en empleado de un bar, con delantal y una vida tan discreta que parece un vecino más del barrio antiguo. La elección es perfecta para un sintezóide que está, en realidad, intentando recordar quién fue: una ciudad con tanta historia propia como heridas le calza como anillo al dedo.

El reencuentro con Ultrón y un Tommy inesperado

Lo más jugoso de VisionQuest es, a mi entender, la decisión de poner a Visión y a Ultrón en la misma habitación, aunque esa habitación sea mental. Cuando nuestro protagonista se pone a dormir, su cabeza se convierte en un espacio extraño, una suerte de sala de espejos donde conviven distintos avatares de inteligencias artificiales. Y allí, sentado como si fuera un crítico de cine demasiado lúcido, aparece Ultrón, interpretado por Spader con ese tono de ironía afilada que ya le conocimos. Hay un diálogo interno entre ambos que es, sin dudas, lo mejor de la serie: uno busca identidad, el otro ya renunció a la humanidad hace rato.

A ese núcleo se suma Tommy, un chico londinense que se gana la vida como carterista y que arrastra recuerdos de una vida que, técnicamente, nunca fue suya. La relación que se arma entre el androide, el villano y el pibe es, para mí, el corazón emotivo del relato. Funciona como una extraña historia de familia elegida, con un padre que no termina de serlo, un tío sarcástico que tampoco ayuda mucho y un hijo que llega para desarmarlo todo. Esa triada justifica, por sí sola, las casi seis horas de visionado.

"No somos lo que recordamos, somos lo que decidimos hacer con lo que queda", le dice Ultrón a Visión en uno de los intercambios más recordados de la serie, y la frase resume bastante bien la pulseada filosófica que propone la producción.

El exceso de explicaciones, el gran problema

Ahora bien, no todo cierra. Terry Matalas, el director que se hizo conocido con Star Trek: Picard y que aquí toma las riendas de esta entrega, tiene la buena costumbre de plantar ideas enormes sobre la mesa: los acuerdos de Sokovia y sus consecuencias, el clásico dilema del barco de Teseo aplicado a un ser que es cuerpo y código a la vez, el lugar de la memoria en la construcción del sujeto. El problema es que la serie no se queda a desarrollar ninguna de esas ideas con la profundidad que merecen. En lugar de confiar en que el espectador las va a ir masticando, los personajes se sientan a explicarlas una y otra vez, como si tuvieran miedo de que se nos pase por alto.

A eso se suma un dato que no es menor: VisionQuest cierra la trilogía informal que Marvel armó en Disney+ con WandaVision y con Agatha, ¿quién si no? Dentro de ese trío, ocupa el último escalón. No es una mala serie, ni mucho menos: es entretenida, tiene actuaciones muy sólidas, y la dupla Bettany-Spader justifica la suscripción. Pero al igual que su protagonista, la producción parece estar buscando una razón de ser que no termina de encontrar. Le sobra voluntad y le falta, justamente, la certeza de estar contándose a sí misma y no a un manual de instrucciones.

Mi balance, después de maratonearla de un tirón en casa, con mate mediante y a la espera de que terminara de acomodarse en mi cabeza, es el siguiente: si sos fan de Marvel y te bancás la saga completa, mirala. Si buscás una serie de ciencia ficción con garra filosófica, mirala también, pero preparate para frustrarte en algunos tramos. Y si lo que querés es ver a Bettany y Spader regalando dos interpretaciones enormes en medio de un universo que no siempre los acompaña, entonces VisionQuest te va a dejar conforme. Una serie que entretiene, que emociona a ratos, y que deja, como su protagonista, la sensación de que había una historia más profunda esperando del otro lado de la puerta.

Ficha práctica para quienes quieran verla: VisionQuest ya está disponible en Disney+. La serie tiene seis episodios de entre cuarenta y cinco y cincuenta minutos, ideal para una maratón de un domingo por la tarde. Se puede ver desde la app en cualquier dispositivo conectado, o desde la smart TV del living, que al final es donde mejor se disfruta esa Edimburgo inventada que parece un abrazo. Precios y modalidades de suscripción en la página oficial de Disney+, y el acceso es inmediato una vez confirmado el pago.

SP
Sofía ParedesCultura y espectáculos

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