Wanda Nara sumó un Martín Fierro de la Música a su vitrina y lo celebró con una broma sobre su propio debut
La conductora ganó en la categoría Canción Viral por Bad Bitch, el tema que grabó en 2023 y que ya supera los cinco millones de reproducciones en YouTube. La ceremonia se realizó en el teatro Tango Porteño, frente al Obelisco, y reunió a artistas y figuras de la industria.
Yo sigo muy de cerca cada paso que se da en el mundo del espectáculo local, y la verdad es que pocas cosas me generan tanta curiosidad como ver cómo una figura que conocimos en la pantalla se anima a meterse en un terreno tan distinto como es la música. Por eso me llamó especialmente la atención lo que pasó este miércoles 14 de octubre en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires: el teatro Tango Porteño, con el Obelisco casi como telón de fondo, fue el escenario elegido para la primera entrega de los Martín Fierro de la Música, organizados por APTRA, y entre los nombres de la noche hubo uno que no suele asociarse con los escenarios musicales pero que, a esta altura, ya tiene argumentos para hacerse un lugar.
Porque claro, cuando uno pisa el Tango Porteño lo primero que le pasa es dejarse envolver por ese clima a la vez clásico y vertiginoso que tiene la sala: las mesas rodeando la pista, el piso brilloso, las luces que bajan y suben como si estuvieran palpitando, y ese rumor constante de gente conocida cruzándose saludos cámara mediante. Es un escenario pensado para el tango y, sin embargo, esta vez fue el punto de encuentro donde la industria musical argentina se dio cita para repartirse sus primeras estatuillas. Y en ese marco, la figura de Wanda Nara apareció con mayúsculas.
Bad Bitch, el single que la cruzó a la música
Para quien tenga buena memoria, vale la pena recordar que Nara incursionó en la música a fines de 2023 cuando lanzó el single Bad Bitch, una canción que rápidamente se hizo escuchar en redes sociales y que hoy acumula más de cinco millones de reproducciones en YouTube, un número que no es menor para un debut. Ese rendimiento fue el argumento más sólido que tuvo APTRA para distinguirla con el premio a Canción Viral, una categoría nueva que parece reconocer justamente este fenómeno: los temas que, sin haber nacido pensados para los rankings tradicionales, terminan conquistando al público a fuerza de viralizarse.
En su discurso, la ganadora arrancó con una humorada que desarmó cualquier tensión: Hago tantas cosas que me había olvidado de que en un momento canté. Lo dijo con una sonrisa enorme, mirando al salón como pidiendo complicidad. Después agradeció el apoyo que había recibido de colegas que conoce de otras trincheras artísticas, y mencionó a varios nombres pesados del pop local:
- Lali Espósito
- Cazzu
- Tini Stoessel
- María Becerra
- La Joaqui
Yo los escuché de su boca y me pareció un detalle que dice mucho de cómo se mueve en el medio: nombró a artistas que hoy son las referencias ineludibles del público joven que consume música urbana en español, y lo hizo con naturalidad, como quien repasa una lista de WhatsApp. A su turno, también tuvo un recuerdo para su equipo de trabajo y, sobre todo, explicó con bastante claridad el espíritu del tema: Fue una canción hecha para que las mujeres se animen a ser un poco más bad bitch. Esa frase me parece clave, porque no sólo deja en claro que el proyecto nació con una intención concreta y feminista, sino que también despeja la idea de que fuera un simple capricho mediático.
Antes de bajarse del escenario, cerró con una sonrisa enorme y dijo, casi de pasada: Gracias APTRA, gracias Luis, gracias a todos. Uno más para mi colección. Esa última línea también la registro, porque tiene algo de declaración de principios: habla de alguien que se acostumbró a ganar y que, aun así, sigue disfrutando la adrenalina de subirse a un escenario a buscar un reconocimiento más.
Look, premio y una pregunta para el lector
Por lo demás, y esto ya es del repaso visual que me gusta hacer cuando cubro una alfombra, Nara eligió para la velada un body negro con escote pronunciado y mangas largas, combinado con jeans de tiro bajo con aberturas laterales, cadenas plateadas y algunas aplicaciones brillantes. Completó el equipo con botas blancas y unos anteojos de marco ovalado oscuro que le daban un aire muy noventoso, de esos que están volviendo fuerte. El conjunto era coherente con el personaje que viene construyendo hace rato, mitad rockera, mitad diva pop, sin dejar nunca de lado el costado más mediático de su figura.
A mí, lo confieso, este tipo de premiaciones me deja siempre con una sensación ambigua: por un lado celebro que se reconozcan los fenómenos que surgen desde abajo, los temas que ganan calle sin necesidad de una gran campaña; por el otro, observo con curiosidad cómo se va acomodando un ecosistema donde muchos personajes no son músicos en el sentido más clásico del término pero terminan siendo premiados en categorías musicales. No digo que esté mal: en todo caso, creo que habla de los tiempos que corren y de cómo las fronteras entre formato y formato se están volviendo cada vez más porosas. La pregunta queda flotando, y me parece justo dejarla abierta para que la responda cada uno desde su lugar.
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