Battaglia asomó por Ezeiza después de nueve meses y a Boca le tembló el alma
El volante volvió a entrenarse con el plantel tras una operación en el tendón de Aquiles derecho. No estará ante Central Córdoba, pero su regreso abre una ventana interesante en el mediocampo xeneize.
Nueve meses es mucho tiempo. Es lo que tarda un noviazzo en enfriarse, una batería en descargarse y, en el caso de Rodrigo Battaglia, en volver a pisar una cancha de verdad. El mediocampista de 35 años reapareció este miércoles en el predio de Ezeiza y completó su primer entrenamiento a la par del plantel desde diciembre del año pasado. Para los que contamos los días como si fueran goles, esto es una noticia con mayúsculas.
Una lesión que lo puso contra las cuerdas
La historia clínica del jugador es más espesa que un informe de tránsito. A comienzos de febrero pasó por el quirófano por una tendinopatía insercional en el tendón de Aquiles derecho, un diagnóstico que suena a trabalenguas pero que te deja afuera de la cancha sin chistar. Su última aparición había sido en diciembre, unos segundos frente a Racing en el epílogo de un partido. Después, silencio. Muchas horas en el kinesiólogo y cero minutos en el verde césped.
El cuerpo médico y el cuerpo técnico se pusieron de acuerdo en algo que en Boca no siempre pasa: manejar los tiempos con bisturí y no con prisa. La readaptación será gradual, con cargas físicas que subirán de a poco y un contacto con la pelota medido al milímetro. La idea es que Battaglia recupere el ritmo antes de volver a competir, no que compita y después se acuerde de cómo se respira.
- No estará disponible para el partido del viernes ante Central Córdoba por el torneo local.
- Volverá a sumar minutos de manera progresiva, primero en ejercicios reducidos y luego en fútbol formal.
- El cuerpo médico evalúa semana a semana la evolución antes de habilitarlo para integrar la nómina de concentrados.
- El jugador registra 35 partidos y 5 goles desde su llegada al club.
Un pieza que sirve para dos agujeros
Battaglia es de esos jugadores que cualquier DT quisiera tener en el placard: rinde como mediocampista central y, cuando se lo propone, se banca la zaga. En un calendario que se viene bravo, con rotación obligada y posibles bajas en la línea defensiva, contar con un futbolista de su fogueo no es un detalle menor. Es una mano de pintura en una pared que el técnico necesita retocar.
El interrogante que sobrevuela es el de siempre: cuánto falta para que Battaglia sea otra vez el cinco de toda la vida o, en el mejor de los casos, ese joker que entra desde el banco y ordena la casa. La respuesta la tiene el propio jugador, su cuerpo y un cronograma que nadie se anima a ponerle fecha. Veremos.
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