Brasil le ganó al frío de Brisbane y a Australia: 4-2 con aroma a Mundial
La Verdeamarela de Ancelotti revirtió el resultado en el segundo tiempo con un equipo alternativo, sufrió por Raphinha y se fue de Australia con un empate y una victoria. Lo que dejó la gira, en clave de análisis y con la preocupación lógica por el capitán.
Vaya a saber uno qué hace más frío en Brisbane en esta época: si el viento que pega en la cara o el brasileño que se le planta de visitante y le termina dando vuelta el partido. La selección de Carlo Ancelotti viajó hasta Australia, pasó un susto del tamaño de una pelota de rugby y se volvió a casa con la sonrisa del que sabe que estos amistosos, a esta altura del calendario, valen más por las respuestas que por los puntos.
Después del empate 1-1 del primer cruce, Ancelotti metió mano como quien cambia la cubierta de auxilio: siete modificaciones y defensa nueva de arriba abajo. Lejos de parecer un equipo en construcción, Brasil mostró dos caras bien marcadas. Una primera media hora para el olvido, con el arco de Vanderson a los tres minutos como único alivio, y un segundo tiempo donde aparecieron los que tienen que aparecer.
El quiebre del partido
Australia se había repuesto rápido y hasta daba la sensación de manejar la cosa. Metcalfe, de apellido inglés y zurda peligrosa, se puso el equipo al hombro: primero la colgó desde el córner para que Circati facture de cabeza en el segundo palo, y después metió un zurdazo desde afuera del área para el 2-1 parcial. Brasil se fue al descanso empatado gracias al penal que Raphinha cambió por gol, después de una infracción de Souttar sobre Danilo que el VAR, con toda la paciencia del mundo, sancionó.
En el complemento entró Endrick por el capitán y el partido cambió de dueño. A los 69, el chico del Real Madrid se filtró por la izquierda, metió un centro medido y Bruno Guimarães empujó la redonda al fondo de la red para poner las cosas 3-2. Diez minutos más tarde, otra infracción en el área, ahora de Irankunda, y penal que Vinícius Jr. cambió por gol con la tranquilidad de quien patea en el patio de su casa.
Lo que dejó la gira, más allá del resultado
- Ancelotti probó variantes en defensa y mediocampo, con Bontempo como novedad en la zona de armado.
- Vanderson, lateral derecho, se dio el gusto de marcar su primer gol con la camiseta verdeamarela.
- Raphinha terminó con un gol y una preocupación: molestias en la pierna derecha, zona donde ya había tenido problemas en el Barcelona.
- Guimarães fue la voz del vestuario y reconoció que el primer partido no había sido nada bueno, una autocrítica que suena a promesa de mejora.
- El próximo compromiso de Brasil es un amistoso ante India en Calcuta, donde la lógica indica rotación total del plantel.
Lo que uno se lleva de esta mini gira australiana es la sensación de que Brasil tiene fondo de armario para armar dos selecciones y no extrañar a nadie. Cuestión distinta es la parte física: ver a Raphinha dejar la cancha con gestos de fastidio y tocar la parte trasera del muslo no es un dato menor para un jugador que viene de idas y vueltas con las lesiones en el Barcelona. Cuando el capitán se toca la pierna, el cuerpo técnico se toca la cabeza.
“El primer juego no había sido nada bueno, teníamos la responsabilidad de mejorar más allá del cambio de estrategia.”Bruno Guimarães
Así las cosas, Ancelotti se va con una victoria para la almohada y con un par de tareas para resolver en la pizarra. La defensa sigue siendo un rompecabezas, el mediocampo encuentra dueño cuando Guimarães se decide a mandar, y arriba hay talento de sobra, aunque el físico a veces pide clemencia. Brasil cierra Australia, mira a India y, de reojo, ya le empieza a medir el terno al próximo Mundial. Veremos.
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