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VIE, 16 OCT 2026
Vida

Dejó la bici con candado en el estacionamiento de un supermercado y la Justicia le dio la razón al consumidor

Un fallo judicial en Neuquén confirmó que el comercio es responsable cuando habilita una playa de estacionamiento, aun cuando el cliente haya asegurado su bicicleta. La multa ronda los 4 millones de pesos y el expediente civil para reponer el rodado sigue abierto.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida · · lectura 4 min
Dejó la bici con candado en el estacionamiento de un supermercado y la Justicia le dio la razón al consumidor

Imaginate la escena: son pasadas las seis de la tarde en un supermercado de Neuquén capital, un cliente termina de cargar las bolsas en el auto y vuelve a buscar la bicicleta que había dejado atada con candado en la playa de estacionamiento. El candado está abierto, cortado, y el rodado ya no está. Esa secuencia, que parece un mal rato y nada más, terminó derivando en un fallo judicial que le da un mensaje claro a los comercios que creen que con poner un cartel basta para despegarse de cualquier problema. Acá en la isla de los hechos, la Dirección Provincial de Protección al Consumidor le imputó al supermercado la responsabilidad por la falta de seguridad en sus instalaciones, y la Justicia, cuando el comercio intentó revisar la multa, terminó ratificando esa postura. Para quien dejó la bici, la sensación inicial de bronca se transformó en una pequeña victoria legal: la sanción quedó firme y representa cerca de 4 millones de pesos, una cifra que, como te imaginarás, supera de largo lo que hubiera costado reponer la bicicleta en el mercado.

La lógica del fallo: quien habilita, responde

Lo que resolvió el organismo provincial, y que después convalidó la Justicia, es que cuando un comercio pone a disposición una playa de estacionamiento para uso de sus clientes, asume de manera objetiva la responsabilidad por la seguridad de los bienes que se dejan en ese espacio. No importa si el cliente fue más o menos precavido: en este caso, el damnificado había cumplido con los recaudos básicos, dejó la bicicleta en el lugar habilitado para eso y la aseguró con candado. Aun así, se la llevaron. Esa diferencia es la que separa la responsabilidad del comercio de la responsabilidad del consumidor, y es la misma distinción que el organismo aplicó para sancionar y para abrirle al damnificado la puerta de un resarcimiento económico directo por vía civil.

Nosotros, como consumidores, solemos resignarnos cuando nos dicen eso de «yo no me hago cargo» o leemos el clásico cartelito que cuelga en la entrada del estacionamiento. Lo que dejó sentado este expediente neuquino es que esa cartelería, la que advierte que el comercio no se responsabiliza por hurtos, no tiene ningún valor legal y, peor aún, puede inducir a confusión. Para el organismo provincial, un aviso de esas características no exime de nada: es una declaración unilateral que choca de frente con la normativa de defensa del consumidor. Y la advertencia va más allá: los comercios que insistan con esos carteles pueden recibir una infracción extra que termine en otra multa.

Qué queda bajo el cuidado del cliente y qué no

  • Lo que el consumidor lleva consigo dentro del local, como el celular, la billetera o la cartera, queda bajo su propia custodia y su responsabilidad.
  • Lo que se deja en el espacio de estacionamiento que el comercio habilita para sus clientes, bicicletas, motos, pertenencias dentro del auto, pasa a estar bajo la responsabilidad del establecimiento.
  • La medida de seguridad que haya tomado el usuario, como un candado o una traba, no desplaza la obligación del comercio de garantizar condiciones mínimas de resguardo.
  • Los carteles que descartan cualquier responsabilidad del local por hurtos en la playa de estacionamiento no tienen valor legal y pueden ser sancionados de manera independiente.

La multa y lo que sigue abierto

La sanción que terminó confirmada equivale a cinco canastas básicas alimentarias, un parámetro que en la práctica se traduce en un monto cercano a los 4 millones de pesos. El supermercado agotó primero la instancia administrativa y después llevó el caso a la Justicia, que terminó convalidando lo decidido por Protección al Consumidor. En paralelo, el damnificado mantiene abierto un expediente en el fuero civil para reclamar la reposición del rodado o, en su defecto, el resarcimiento económico correspondiente. Desde el organismo aclararon que el expediente administrativo funciona como prueba preconstituida en ese otro proceso, es decir, le sirve al consumidor para acreditar la responsabilidad del comercio sin tener que reconstruir todo desde cero en el juzgado. Para nosotros, lo más importante de esta historia es el precedente: te pueden robar la bicicleta con candado y, aun así, la ley te puede dar la razón frente a un comercio que prefirió mirar para otro lado. La persona que puso la denuncia espera ahora que la causa civil avance y que el supermercado termine devolviéndole, de una vez, lo que le sacó el mal momento de un sábado cualquiera.

AM
Ayelén MillaloncoSociedad y vida

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