Diez juegos, una pasión: el ranking que mueve al mundo gamer celebra su día
El 29 de agosto quedó instalado como el Día del Gamer y, para acompañarlo, recorremos los títulos pagos que más copias vendieron en la historia, desde un colorido pueblo isleño hasta el rompecabezas que ya es leyenda.
Lo dijo una vez un jugador argentino que conozco hace años, mientras acomodaba el joystick en la mesa ratona del living: «Yo no me considero gamer, pero si me preguntás a qué jugué de chico, te podría hacer una lista de veinte». Y ahí, en esa frase medio en broma, está el corazón de esta celebración: el Día del Gamer, que se festeja cada 29 de agosto en buena parte del mundo, no nació de un lanzamiento épico ni de una consola histórica, sino de una idea surgida en 2008 de la mano de tres revistas especializadas españolas —Hobby Consolas, PlayMania y PC Mania—, que quisieron darle un lugar en el calendario a esa comunidad enorme y silenciosa que siempre tuvo espacio en los hogares. Desde entonces la propuesta se extendió como pólvora y las compañías del sector suelen acompañar la jornada con promociones y actividades. En Estados Unidos, en cambio, la fecha equivalente es el 12 de septiembre. Pero acá, del Río de la Plata al mundo, hoy se festeja, y a mí me parece un buen motivo para repasar, de abajo hacia arriba, los diez títulos pagos que más copiasvendieron en la historia del medio.
Del pueblo virtual al Lejano Oeste
Para armar este recorrido me senté frente a la compu con un café bien cargado y la memoria puesta en esas tardes de sábado donde la pantalla era el centro de la casa. Empezamos por el décimo puesto, ese que muchos no esperan ver tan arriba: Animal Crossing: New Horizons (Nintendo Switch, 2020), que superó las 50 millones de copias y le debe buena parte de su éxito al contexto de la pandemia, cuando la idea de un pueblo tranquilo donde pescar, regar flores y charlar con vecinos animales encontró el tono exacto para tiempos de encierro. Subimos un escalón y aparece The Elder Scrolls V: Skyrim, lanzado en 2011, que acumula más de 65 millones de unidades gracias a sucesivas versiones que lo llevan a casi todas las plataformas modernas —cualquier excusa es buena para volver a esa montaña con la nieve eterna—. Muy cerquita, en el mismo rango, se planta The Witcher 3: Wild Hunt, que también ronda esa cifra desde 2015 y se vio especialmente impulsado por las adaptaciones televisivas y por las actualizaciones que lo mantienen vivo.
Más arriba aparece PUBG: Battlegrounds, que vendió 75 millones de copias antes de dar el salto al modelo gratuito y que tiene el mérito enorme de haber sentado las bases del género battle royale. Lo sigue Mario Kart 8 Deluxe, que roza los 80 millones sumando sus versiones para Wii U y Switch y sigue siendo, a mi criterio, el mejor ejemplo de multijugador familiar que dio la historia. Casi en empate técnico aparece Wii Sports, que venía incluido con la consola Wii en la mayoría de los mercados, registró 82,9 millones de copias y fue el responsable de meter el control por movimiento en la sala de estar de millones de casas. Subimos otro escalón y nos cruzamos con Red Dead Redemption 2 (Rockstar Games, 2018), que alcanzó los 85 millones de unidades con una ambientación en el ocaso del Lejano Oeste que ya es de manual.
Los tres gigantes que ya son patrimonio
Llegamos al podio y, la verdad, lo que viene es de otro planeta. Grand Theft Auto V supera las 230 millones de copias repartidas en tres generaciones de consolas desde 2013, sostenido en gran medida por su modo en línea, que se reinventa una y otra vez. Más arriba todavía aparece Minecraft, de Mojang, que sobrepasa los 300 millones de unidades en prácticamente cualquier dispositivo disponible —celular, consola, PC— y que se convirtió hace rato en un lenguaje común entre varias generaciones. Y en la cima, como no podía ser de otra manera, Tetris, el rompecabezas creado por Alexey Pajitnov, acumula más de 520 millones de ventas sumando todas sus versiones a lo largo de las décadas, con el impulso decisivo que le dio su paso por la Game Boy. Son números que marean, pero sobre todo son la prueba de algo que uno intuye cada vez que se sienta a jugar: que detrás de cada consola encendida hubo una persona buscando un rato de disfrute, de compañía o, simplemente, un lugar donde sentirse en casa.
“Yo no me considero gamer, pero si me preguntás a qué jugué de chico, te podría hacer una lista de veinte.”Jugador anónimo, en un living cualquiera
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