Dólar oficial en baja y blue quieto: el mercado ya le puso precio a lo que viene
El minorista del Banco Nación recortó cinco pesos en una jornada, el paralelo quedó clavado y los financieros escalaron por encima de los 1.590 pesos, mientras el Relevamiento de Expectativas de Mercado dibujó una suba gradual hasta diciembre
Quinientos treinta pesos. Ese es el precio de venta del dólar oficial minorista en el Banco Nación este lunes, tras un retroceso de cinco pesos respecto del cierre del viernes, en una rueda donde la pizarra dejó la compra en 1.480 pesos y volvió a mostrar que el sistema bancario oficial todavía conserva cierto margen para absorber movimientos sin que se trasladen de inmediato al mostrador. Para el bolsillo de a pie, la referencia cambia apenas, pero cambia: quien necesitaba cambiar efectivo el lunes pagó veinte pesos menos por dólar que el viernes a la tarde.
Blue inmóvil y brecha en mínimos
En las cuevas y casas de cambio informales, la cotización del dólar blue se mantuvo exactamente igual que en la jornada previa: 1.530 pesos para la compra y 1.550 pesos para la venta, sin variación alguna. La diferencia con el oficial minorista se comprimió hasta ubicarse en torno al 1,3%, una brecha que refleja la calma relativa del mercado paralelo pero que también deja en evidencia la distancia cada vez más fina entre lo formal y lo informal, dos carriles que corren casi pegados y que en cualquier salto del precio del oficial vuelven a separarse. Más de un ahorrista de toda la vida recuerda cuando esa diferencia se medía en cientos de pesos y hoy se mide en unidades: el escenario cambió, aunque la incertidumbre sobre cuánto durará esta calma sigue intacta.
Los financieros marcan el pulso
Donde la jornada mostró movimiento fue en los tipos de cambio que se negocian a través de operaciones en bolsa. El dólar MEP, conocido también como dólar bolsa, se transó cerca de los 1.536 pesos, mientras que el contado con liquidación operó en las primeras ruedas en el entorno de los 1.597 pesos, niveles que funcionan como termómetro del mercado y que suelen anticipar lo que después aparece en las pizarras de a pie. Quien no puede acceder a esos instrumentos igual los mira de reojo, porque saben que cuando esos precios se aceleran, el oficial termina acomodándose detrás.
El dólar mayorista, que es la referencia con la que importadores y exportadores liquidan sus operaciones, avanzó un 0,3% hasta los 1.513 pesos, luego de dos bajas consecutivas y de un cierre previo en 1.508,50 pesos. La suba fue moderada, pero el dato importa porque el mayorista es el que marca la tendencia de fondo y el que mira el equipo económico cuando arma el dibujo del programa financiero. La diferencia entre el mayorista y el minorista volvió a ampliarse apenas, reflejo del atraso cambiario que el propio Banco Central reconoce en sus relevamientos.
Qué espera el mercado hasta fin de año
El Relevamiento de Expectativas de Mercado que difunde el Banco Central entre los principales analistas locales trazó una trayectoria bastante clara: un promedio de 1.530 pesos en septiembre, 1.565 en octubre, 1.600 en noviembre y un cierre cercano a los 1.630 pesos en diciembre, una escalera de saltos mensuales que en la práctica significa una suba acumulada de alrededor del siete por ciento entre este lunes y la última rueda del año. El dato no es menor: el propio organismo oficial reconoce que el precio del dólar va a seguir subiendo, y lo dice en voz alta cada mes, como si la noticia se hubiera vuelto parte del paisaje. Lo que ya se sabe de antemano, sin embargo, no deja de golpear cuando llega al changuito del supermercado o al presupuesto de una pyme que necesita reponer mercadería importada.
El mismo Gobierno que a principios de año prometió que el tipo de cambio iba a converger y que la inflación bajaría de manera sostenida hoy convive con un Relevamiento de Expectativas de Mercado que anticipa más escalones hacia arriba y con una brecha entre el blue y el oficial que se redujo al mínimo pero a costa de una quietud que parece más una tregua que una victoria. Mientras tanto, en las góndolas, los precios de productos importados se mueven con la cadencia que les marca la pizarra: un día están, otro día no, y cuando aparecen otra vez ya traen otro número. ¿Notaron algún cambio en los precios de productos importados esta semana en su barrio, en el super de la esquina, en la tienda del centro? La pregunta vale porque, como dice Roberto, un minero jubilado de Caleta Olivia que cada lunes anota la cotización en una carpeta: si el oficial no se mueve pero los financieros sí, el bolsillo se mueve solo, y nadie te avisa.
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