Dos bufandas en el perchero y un mercado que se les ríe
Bustos sigue entrenando en el club mientras le quedan dos años de contrato. Viña depende de Flamengo, que no lo manda ni a la esquina. La novela sigue abierta.
Frío en la estación, frío en los pasillos de River. Con el libro de pases entrando en su última página, al club todavía le quedan dos carpetas que nadie cerró: las de Fabricio Bustos y Matías Viña, dos jugadores que empezaron el semestre en el plantel profesional de la mano de Leonardo Ponzio y hoy son, técnicamente, dos bufandas colgadas en el perchero.
El mapa de los que sí se fueron
- Germán Pezzella: Peñarol
- Maximiliano Meza: Independiente
- Giuliano Galoppo: Atlanta United
- Matías Galarza Fonda: Inter Miami
- Kevin Castaño: Atlético Mineiro
- Maximiliano Salas: Independiente Rivadavia
- Ian Subiabre: Tigre
Trece apellidos corrieron al inicio del semestre. Once ya tienen nuevo hogar, entre rescisiones y préstamos que les devolvieron aire. Quedan dos, y las dos situaciones son tan distintas como comparar un café con un mate cocido.
Viña: el que depende de otro dueño
El lateral izquierdo uruguayo es un problema ajeno. Su pase pertenece a Flamengo, y en Brasil todavía tienen el teléfono encendido. Después de la Copa del Mundo apenas si sumó cuarenta y cinco minutos, y en los catorce partidos que jugó con la banda roja no volvió a aparecer entre los concentrados. Acá nadie lo tiene en cuenta, y allá tampoco. Un pase que se enfría.
Bustos: el que entrena en su propia casa
Acá la cosa cambia. El lateral derecho tiene contrato firmado con River hasta diciembre del 2027 y sigue trotando en el predio de Cantilo como si nada. Independiente y Rosario Central lo miraron de reojo, pero las charlas no pasaron de la galería. Mientras tanto, Martínez Quarta tuvo que improvisar en su puesto durante la serie con Independiente Santa Fe por la Copa Sudamericana, porque a Bustos lo dejaron afuera de la lista de buena fe. Imagínate la escena: el titular natural mirando desde la tribuna mientras otro se rompe la espalda por él.
Todavía queda alguna ventana abierta: el mercado ruso, el brasileño y el mexicano siguen respirando por unos días más. La pregunta es si en esos escritorios alguien levantará el tubo antes del cierre. ¿Alguno de los dos conseguirá destino antes de que la ventana se cierre de una vez? Veremos.
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