El pibe de la raqueta nueva se animó con Djokovic y ahora mira al Top 40
Thiago Tirante dio el golpe de su vida en Cincinnati, le ganó al serbio y se metió en el puesto 42 del ranking ATP. Detrás del éxito hay un cambio de raqueta, dos psicólogos y la mochila que se sacó de encima tras la Davis en Corea.
Otra vez el frío de agosto me pega en la cara y otra vez un argentino hace algo que no estaba en los planes de nadie. Esta vez fue Thiago Tirante, un nombre que hasta hace poco sonaba solo para los que siguen el tenis con lupa, y que este lunes amaneció en el puesto 42 del ranking ATP después de ganarle a Novak Djokovic en el Masters 1000 de Cincinnati. Sí, leyó bien: a Djokovic.
El partido arrancó como uno imagina cuando se cruza un tenista que pelea por meterse en el lote grande contra un multicampeón. Tirante entró al court central con la mandíbula tensa, el público del lado del serbio y el primer set se le fue sin encontrar el rumbo. La diferencia entre este Tirante y el de hace un año es que ya no se queda ahí, masticando frustración. En el segundo set hubo un game eterno, de esos que parecen no terminar nunca, como una fila en el banco un día de sueldo, y ahí se destrabó todo.
El click mental y la frase que lo cambió todo
El propio Tirante contó qué se le cruzó por la cabeza cuando el partido quedó uno a uno. La idea fue simple, casi de manual de autoayuda, pero aplicada en el momento justo y con el rival que tenía enfrente.
“Acá está todo empatado, vamos a un tercer set, a ver quién maneja mejor los momentos importantes.”Thiago Tirante
A partir de ahí, según su propio análisis, jugó el mejor set del encuentro. La confianza fue creciendo game a game hasta que llegó el punto final. En la red, el cruce con Djokovic fue breve: el serbio lo felicitó y le deseó suerte, Tirante le agradeció por todo lo que le dio al tenis. Las emociones estaban arriba y ninguno estiró la charla más de lo necesario, que a veces es lo más sano.
Qué hay detrás del salto de nivel
- Cambio de raqueta: dejó el modelo Blade, que sentía rígido para su estilo, y pasó a uno con más efecto y potencia, tras una semana de pruebas con resultados alentadores.
- Trabajo con dos psicólogos deportivos para manejar la presión y concentrarse en su propio proceso, en lugar de mirar lo que hacen los rivales.
- La experiencia de la Copa Davis en Corea del Sur como primera raqueta, con derrota incluida, que según Tirante lo hizo crecer más en lo mental que cualquier victoria.
- Mayor foco en lo propio y menos energía gastada en lo que rodea al circuito, una mudanza interna que se nota en la cancha.
El US Open, el próximo mojón
El ranking lo dejó en el mejor lugar de su carrera y le abrió la puerta del US Open con otro aire. No es que de repente se haya transformado en candidato, ojo. Es un pibe de 24 años que acaba de cruzar una barrera mental y técnica, y que tiene por delante la prueba de sostenerlo. Veremos si la raqueta nueva, los psicólogos y la confianza que se trajo de Cincinnati le aguantan la mochila cuando el circuito apriete de verdad.
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